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Esta pieza se gestó de manera independiente, impulsada por el deseo común de mover, actuar y decir algo a través del cuerpo
SAN JUAN, Puerto Rico
Por Sirio A. Álvarez, Pride Society Magazine
El Parque del Centenario, mejor conocido como la antigua pista atlética de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras, volvió a latir lunes, a las 11:45 a.m., gracias a Al compás del ejercicio anterior, una intervención coreográfica dirigida por Steven Rey/na. La propuesta, concebida junto a un elenco de estudiantes y colaboradores, buscó reactivar un espacio público olvidado a través del movimiento, la sugestión y la evocación de la cultura popular.
El proceso de ensayo se extendió por dos meses y medio y reunió a un grupo integrado por amistades del Departamento de Drama de la UPR, recinto de Río Piedras. Esta pieza se gestó de manera independiente, impulsada por el deseo común de mover, actuar y decir algo a través del cuerpo.
La pieza no se presentó en un escenario convencional, sino en medio de la maleza, los árboles y las estructuras de concreto que aún sobreviven del histórico parque. Ese entorno, marcado por el abandono y la memoria, sirvió de lienzo para que los cuerpos de los intérpretes dibujaran nuevas posibilidades de habitarlo. Las columnas blancas, las gradas cubiertas de enredaderas y el césped se transformaron en escenario vivo, resignificando un lugar cargado de historia y olvido. En pleno mediodía, bajo un candente sol, tanto los actores como el público compartimos el calor.
El elenco integrado por: Verónica Curbelo Hernández, Daylene Krystal, Alanys Cardona Oropeza, Ricardo Encarnación Arroyo, Wilmyllied E. López Hernández, Cecilia Adorno Vigo, Millo Canetti, Fabiola Hernández Ramos y Adriana Rocío, se movió como un organismo plural. Entre carreras, caídas, trepadas y acciones corales, se dibujó un cuerpo colectivo que resistía y se apoyaba mutuamente. Hubo momentos de tensión física —como el tirón de cuerdas entre intérpretes— y otros de entrega, cuando varias manos levantaban a un cuerpo desde el suelo, evocando solidaridad y cuidado.
Las gradas del antiguo estadio cobraron especial fuerza escénica. Allí los performers se convirtieron en coros, gritos y gestos amplificados que dialogaban con la memoria del deporte, la multitud y el espectáculo. Cada gesto pareció resonar con los fantasmas del lugar: atletas, estudiantes y generaciones que alguna vez ocuparon ese espacio. El público, ubicado en la ladera bajo los árboles, completó la imagen: testigos activos de una reapropiación que rompía la distancia entre escenario y espectadores.




El trabajo de José ‘Pepe’ García en el sonido reforzó el carácter inmersivo, mientras el documental de Joaquín Ferrer Almodóvar promete extender la vida del proyecto más allá del evento efímero. El diseño visual de José R. Núñez en el afiche ya anunciaba un diálogo entre rostros y memoria, coherente con lo que luego se vivió en escena. La labor de producción, a cargo de Luis Estrada, Alanis Manzano y Fabiola Isabel, garantizó que la experiencia transcurriera con naturalidad.
Steven Rey/na, estudiante del Departamento de Drama de la UPR con una concentración menor en Mujer y Género, se encuentra en su sexto año universitario. Su trayectoria incluye tanto la actuación como la danza, aunque en los últimos años se ha concentrado en explorar el cuerpo y el movimiento en sus piezas. Entre sus créditos recientes destacan Donde te encuentre el aquí de la compañía Contempora, el histórico Elenco de Petra Bravo y La Tienda de la Nada de María Collazo. Con Al compás del ejercicio anterior, Rey/na reafirma una línea de trabajo que combina la memoria del espacio con la fuerza expresiva del cuerpo, apostando a una escena contemporánea crítica y profundamente enraizada en el contexto puertorriqueño.
Al compás del ejercicio anterior no fue solo un montaje coreográfico: fue un gesto político y poético. Reivindicó el derecho de los cuerpos a ocupar espacios olvidados, transformando la nostalgia en presencia. La pieza reveló cómo el arte puede ser herramienta de resistencia y de imaginación, recordándonos que el movimiento es también una forma de memoria colectiva.
