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Porque, al final, agradecer también es resistir. Y resistir, para nosotros, siempre ha sido una forma de amar
SAN JUAN, Puerto Rico
Redacción PSM
En Puerto Rico, el Día de Acción de Gracias llega cada año como un recordatorio profundo de aquello que nos sostiene cuando todo lo demás tambalea: la comunidad. Para muchas personas LGBTQ+, esta fecha puede sentirse como una mezcla complicada de recuerdos, distancias y silencios que no siempre escogemos. Pero también es una oportunidad para mirar hacia nuestro propio espacio, nuestras redes de apoyo y los lazos escogidos que, en muchos casos, son los que realmente nos acompañan.
Agradecer no siempre es fácil. No lo es cuando vivimos en una Isla en donde la violencia, la desigualdad y el prejuicio aún intentan dictarnos en dónde pararnos y cómo existir. Sin embargo, la resistencia de nuestra comunidad es un testimonio vivo de que, incluso en escenarios retantes, seguimos construyendo posibilidades. Seguimos creando familias, proyectos, movimientos, arte y espacios en los que todas las identidades caben con dignidad.
Este año, Acción de Gracias nos invita a mirar con honestidad: ¿qué nos ha sostenido? ¿Qué hemos logrado, aunque sea a fuerza de pequeñas victorias? Quizás ha sido un amigo que siempre responde el mensaje a cualquier hora. Quizás una organización que abrió puertas cuando nadie más lo hizo. Tal vez una pareja, una madre, un colega, un vecino o incluso un desconocido que nos recordó que no estamos solos.
También es un día para agradecer lo que estamos transformando. Porque cada vez que un joven LGBTQ+ se siente seguro siendo quien es, cada vez que un adulto mayor de nuestra comunidad encuentra acompañamiento, cada vez que una persona trans es tratada con respeto, estamos dejando huella. Estamos sembrando futuro.
Que este Día de Acción de Gracias sea, más que una tradición, un acto consciente de reconocimiento. Que podamos agradecer, sí, pero también reclamar nuestro derecho a un Puerto Rico en donde vivir con orgullo no sea un riesgo… sino una celebración; y que en medio de todo no olvidemos lo más importante: nuestras historias importan, nuestras vidas importan y nuestra comunidad siempre encuentra maneras de sostenerse.
Porque, al final, agradecer también es resistir. Y resistir, para nosotros, siempre ha sido una forma de amar.

