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Censura, cancelaciones y salas vacías es la nueva realidad del otrora prestigioso centro cultural
WASHINGTON, DC
Servicios Combinados
El John F. Kennedy Center for the Performing Arts, en Washington, D.C., fue durante décadas una de las instituciones culturales más prestigiosas de Estados Unidos. Hoy, muchas de sus salas lucen semivacías.
Antes del segundo mandato del presidente Donald Trump, el Kennedy Center presentaba más de 2,000 eventos anuales, lo que lo convertía en el centro de artes escénicas más activo del país. Es sede oficial de la Orquesta Sinfónica Nacional y de la Ópera Nacional de Washington y, en años recientes, había integrado a su programación espectáculos de drag aptos para toda la familia y eventos vinculados al Orgullo LGBTQ+.
Ese panorama cambió de forma abrupta. El calendario de 2026 luce considerablemente más reducido tras la decisión de la administración Trump de prohibir cualquier acto relacionado con la comunidad queer, mientras músicos y compañías continúan cancelando sus presentaciones en señal de protesta. La crisis no se limita al daño reputacional: las ventas de boletos y las audiencias de sus transmisiones se han desplomado en comparación con los niveles registrados durante la administración Biden.
Trump sostiene que sus decisiones buscan “rescatar” al Kennedy Center. Sin embargo, los datos y las reacciones del sector artístico apuntan a lo contrario.
Trump toma control del Kennedy Center
En febrero, Trump anunció su intención de desmantelar la junta de fideicomisarios del Kennedy Center y nombrarse a sí mismo como presidente de la institución. Según explicó, una de sus motivaciones principales era eliminar los espectáculos de drag que el centro había presentado ocasionalmente.
“Por instrucción mía, vamos a hacer que el Kennedy Center en Washington D.C. vuelva a ser GRANDE. He decidido despedir de inmediato a múltiples miembros de la Junta de Fideicomisarios, incluido el presidente, que no comparten nuestra visión de una Edad Dorada para las artes y la cultura”, escribió Trump en su red Truth Social. “Pronto anunciaremos una nueva Junta, con un presidente extraordinario, DONALD J. TRUMP”.
“Tan solo el año pasado, el Kennedy Center presentó espectáculos de drag dirigidos específicamente a nuestra juventud — ESTO SE ACABÓ”, añadió. “El Kennedy Center es una joya estadounidense y debe reflejar a las estrellas más brillantes de todo nuestro país. Para el Kennedy Center, lo mejor está por venir”.
Tras destituir a varios miembros nombrados por el presidente Joe Biden —entre ellos la ex secretaria de prensa de la Casa Blanca Karine Jean-Pierre, el músico Jon Batiste y el filántropo David Rubenstein— Trump designó como director ejecutivo interino a Richard Grenell, aliado cercano del movimiento MAGA y hombre abiertamente gay.
Prohibición del drag y del Orgullo
Tras la toma de control, el Kennedy Center comenzó a eliminar de su programación cualquier evento relacionado con la comunidad LGBTQ+. No solo se cancelaron espectáculos de drag: también desaparecieron del calendario presentaciones del Coro Gay de Washington D.C. y colaboraciones con la Orquesta Sinfónica Nacional.

El coro confirmó en febrero que su concierto no oficial de WorldPride, A Peacock Among Pigeons, fue cancelado poco después de que la información sobre boletos y funciones desapareciera discretamente del sitio web del centro.
“La pieza estaba concebida como parte de la celebración del Orgullo del Kennedy Center y estábamos muy entusiasmados de colaborar con la NSO como coro invitado”, expresó la agrupación en un comunicado. “Creemos en el poder de la música para educar y elevar, para fomentar el amor, la comprensión y la comunidad, y lamentamos profundamente que esta oportunidad nos haya sido arrebatada”.
Organizadores de WorldPride 2025 también optaron en mayo por trasladar varios eventos fuera del Kennedy Center hacia el centro de bienvenida del festival en el centro de Washington D.C., incluyendo el programa Tapestry of Pride, que incorporaba secciones del AIDS Memorial Quilt, una sala de lectura y sesiones de cuentacuentos con drag para público familiar.
Ryan Bos, director ejecutivo de Capital Pride Alliance, declaró que la organización anticipaba que ya no sería bienvenida en el Kennedy Center bajo la administración Trump y que estaban identificando nuevas sedes por precaución.
Desplome en la venta de boletos
Para octubre, las cifras confirmaban la crisis. Entre el 3 de septiembre y el 19 de octubre, más del 43 % de los asientos quedaron sin vender, según un informe de The Washington Post. En el mismo periodo de 2024, solo el 7 % de los boletos permaneció disponible.
Los principales espacios del Kennedy Center —la Ópera, la Sala de Conciertos y el Teatro Eisenhower— mostraron dificultades generalizadas. Incluso producciones de alto perfil, como The Sound of Music y programas de la Orquesta Sinfónica Nacional, no lograron llenar la sala, dejando decenas de miles de butacas vacías.
A la par, varios eventos que tradicionalmente atraían grandes audiencias comenzaron a cancelarse. El creador de Hamilton, Lin-Manuel Miranda, confirmó que retiró la temporada prevista para 2026 y describió la decisión como “moralmente sencilla”.
Intento de cambio de nombre
En diciembre, la Casa Blanca afirmó que la junta del Kennedy Center había votado de forma unánime para renombrar la institución como “Trump-Kennedy Center”, una decisión que, por ley, corresponde exclusivamente al Congreso.
La congresista Joyce Beatty aseguró que el cambio fue impuesto sin permitirle expresarse durante la votación.
La familia del fallecido presidente John F. Kennedy reaccionó de inmediato. Maria Shriver calificó la decisión como “enfurecedora”, mientras que Joe Kennedy III sostuvo que el cambio de nombre es ilegal.

Audiencias en mínimos históricos
Trump anunció además que sería el anfitrión de los Kennedy Center Honors 2025 transmitidos por CBS, asegurando que él mismo seleccionó “el 98 %” de los homenajeados y descartó opciones que calificó como “woke”.
La transmisión de la 48.ª edición de los premios atrajo apenas 2.65 millones de espectadores, la cifra más baja jamás registrada, un descenso del 35 % respecto a 2024, según Programming Insider.
Artistas cancelan presentaciones
Tras el intento de cambio de nombre, múltiples artistas comenzaron a cancelar funciones. El músico de jazz Chuck Redd suspendió su tradicional concierto gratuito de Nochebuena, vigente por más de dos décadas.
El grupo neoyorquino The Cookers también canceló su presentación de fin de año, señalando que el jazz nació de la lucha y de la insistencia en la libertad de pensamiento y expresión.
Otras cancelaciones incluyeron a la cantante country Kristy Lee y a la compañía de danza Doug Varone and Dancers.
Y hasta South Park entra en escena
En medio de la controversia, Toby Morton, exguionista de South Park, reveló que había comprado con antelación los dominios TrumpKennedyCenter.org y TrumpKennedyCenter.com, anticipando el intento de Trump por rebautizar la institución.
Mientras la administración insiste en que está “salvando” al Kennedy Center, los números, las cancelaciones y la reacción del sector cultural narran otra historia: la de una de las principales instituciones artísticas del país sumida en su mayor crisis contemporánea.
El derrumbe del Kennedy Center
🎟️ Salas vacías
Más del 43 % de los asientos sin vender en otoño de 2025. Un año antes, la cifra era de apenas 7 %.
📉 Audiencias en picada
Los Kennedy Center Honors 2025 marcaron su peor registro histórico: 2.65 millones de televidentes (−35 %).
🚫 Censura cultural
Eventos de Orgullo, espectáculos de drag y presentaciones vinculadas a la comunidad LGBTQ+ fueron eliminados del calendario.
🎭 Artistas que se van
Músicos, compañías de danza y creadores cancelaron funciones en protesta por la politización del centro.
🏛️ Prestigio en riesgo
Lo que fue un espacio plural y bipartita hoy enfrenta su mayor crisis institucional.
🎭 Antes
• Más de 2,000 eventos anuales y programación diversa.
• Espacio cultural bipartita y de prestigio internacional.
• Inclusión de espectáculos de drag familiares y eventos del Orgullo LGBTQ+.
• Artistas y compañías veían el Kennedy Center como un honor profesional.
⚠️ Ahora
• Calendario reducido y cancelaciones en cadena.
• Prohibición de eventos LGBTQ+ y eliminación de programación de Orgullo.
• Artistas se retiran en protesta y denuncian censura cultural.
• Más del 43 % de los asientos quedan vacíos.
El cambio no es artístico ni administrativo: es político. Y su impacto se mide en butacas vacías, escenarios en silencio y una institución que pierde su razón de ser.
