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Nostalgia, hits y una conexión que sigue intacta
SAN JUAN, Puerto Rico
Por Julio V. Núñez, Pride Society Magazine
Una presentación de la güera mexicana, Yuri, hacía tiempo se le debía a los muchos fanáticos y amistades que la artista ha cultivado en Puerto Rico por más de 40 años. Es por eso que su presentación del pasado sábado en el Coca-Cola Music Hall fue un cónclave de “Yuri lovers” de los ’80 y ’90 que fueron a disfrutar a manos llenas de su concierto.
Tras el apagón que marcó el inicio de la velada, apareció Yuri enfundada en un ceñido vestido rojo, recamado de mucha pedrería, junto a su cuerpo de baile. Comenzó con el tema Este amor, muy conocido por la concurrencia, al punto de hacerle coro. Prosiguió con Déjala, Dame un beso, un homenaje a su paso por el otrora importante Festival OTI, y de ahí pasó a Maldita primavera. Eso constituyó el “primer acto” del espectáculo.
A estas alturas, el que más o el que menos se percató de que Icónica es un espectáculo maduro, que corre como relojito suizo, y que ella, como centro de todo, está tan segura de lo que hay que hacer que fluye con total y absoluta seguridad. Finalizado este primer acto, y con las interpretaciones del tema del OTI y Maldita primavera, ya había dejado establecido que su instrumento vocal está completo, con el mismo poder de siempre.






Para el segundo acto ofreció Qué te pasa, Todo mi corazón, Es ella y yo, Yo te pido amor y Hombres al borde. A estas alturas, con el público en el bolsillo, Yuri estaba como pez en el agua, gozándose el encuentro y hablando muy a lo Yuri con el público entre cada tema.
Para el tercer y último acto escogió Aire, Detrás de mi ventana, Y tú cómo estás, Espejo, Ya no vives, El apagón y un medley de temas musicales de Chayanne y Ricky Martin como grand finale.
El regreso de Yuri a Puerto Rico puede catalogarse como una experiencia emocional, nostálgica y divertida, con interacción cercana con el público, repertorio extenso de sus hits y una atmósfera festiva.
Vimos a una artista curtida sobre los escenarios latinoamericanos, que sabe lo que tiene entre manos y que siempre tiene elementos llamativos y coloridos para realzar su trabajo escénico. Mención aparte merece un medley de temas popularizados por paisanas suyas como Lupita D’Alessio, Ana Gabriel, Daniela Romo y por la argentina Amanda Miguel: un verdadero show stopper. La sala se vino abajo.
En resumen, con Icónica la cantante dejó consolidada su vigencia y su sólida conexión con el público boricua.
Valió la pena la espera.
