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La edición de febrero de Teatro en 15 mostró consistencia y variedad dentro de un mismo tema
SAN JUAN, Puerto Rico
Por Sirio A. Álvarez, Pride Society Magazine
Teatro en 15 se presenta en el Viejo San Juan, en la calle San Sebastián, en un espacio en donde varias salas funcionan simultáneamente con micro obras de quince minutos. El público no selecciona libremente el orden. Al comprar el boleto se le asigna un recorrido según la disponibilidad del momento. Esa logística convierte la experiencia en un circuito teatral dinámico desde la misma taquilla.
En esta última función de febrero llegué mucho más temprano que en diciembre, cuando solo pude ver tres de las seis piezas. No quería que volviera a suceder. La espera también forma parte del ritual. En la fila conversé con la madre y la tía de una de las protagonistas, quienes esperaban con orgullo verla en escena. Detrás de mí estaba un actor que participará en la edición de marzo y quería presenciar las producciones de febrero en su último día. Antes de comenzar, el teatro ya estaba ocurriendo.


La edición reunió seis historias unidas por un mismo eje: el amor, visto desde distintas etapas, heridas y decisiones.
¡Gorda! (Sala 1), escrita por Sandra Nía Rodríguez y dirigida por Anamín Santiago, con actuaciones de Yoanna Sánchez y Javier Rivera Pastrana, enfrenta el prejuicio corporal y la necesidad de amar y ser amado sin etiquetas. Sánchez construye un personaje vulnerable y honesto, apoyada en silencios que comunican más que las palabras. Rivera Pastrana aporta naturalidad a un encuentro que transita entre inseguridad y posibilidad real de conexión.
No era lo que esperaba (Sala 2), escrita y dirigida por Rafael Pagán, con escenografía de Krystal Amill y actuaciones de Luis Daniel y Guillermo Díaz, presenta una primera cita en la que la expectativa choca con la realidad. La química entre ambos actores sostiene el ritmo y potencia el humor que surge de la incomodidad. La pieza conecta desde situaciones reconocibles para el público.


Uno más Uno (Sala 3), escrita y producida por Karla Faris bajo la dirección de Andrea Bernice, con actuaciones de Karla Faris y José Enrique, explora el reencuentro de una pareja que revisita su historia compartida. El texto apuesta por la nostalgia y por la posibilidad —o no— de una segunda oportunidad. El montaje descansa en la palabra y en la emoción contenida, logrando un tono íntimo.
Borrón y cuenta nueva (Sala 4), con dramaturgia de Coral Acevedo y Adriana Laureano, dirección de Angélica M. Zayas Colón y producción de 202 Productions, presenta a Eva ante la decisión de borrar la memoria de su expareja mientras revive los momentos que definieron la relación. Actúan Coral Acevedo, Ariana “Phoenix” Rivera, Juan “RoSkO” Jaime Rodríguez y Amanda Benítez, quienes dan vida a los distintos recuerdos que articulan la historia. La pieza aborda con claridad el deseo de cerrar ciclos y la dificultad de desprenderse del pasado.


Dulces Bocados (Sala 5), escrita y dirigida por Anamaris Santiago, con escenografía de Christopher Nomar Pellot y actuaciones de Nelson Rivera, Anamaris Santiago y Heyda Salamán (segundo fin de semana), utiliza el mundo de una influencer de repostería para revelar las tensiones detrás de una imagen aparentemente perfecta. El humor funciona como puerta de entrada a un conflicto más profundo relacionado con las máscaras sociales.
El Diario (Sala 6), producida y dirigida por Luis Alfredo, con co-dirección de Denisse Casiano y actuaciones de Karla Michelle, Sergio González, Moraima Lix, Luis Alfredo, Caroline Vanessa, José Chema y Denisse Casiano, se trabajó en formato musical con canciones inéditas creadas para la pieza. La historia aborda el Alzheimer dentro de un matrimonio en la etapa adulta mayor y revive la relación en tres momentos: juventud, adultez y vejez, a través de una libreta escrita por la protagonista. La combinación de escenas habladas y números musicales intensificó la experiencia. El silencio en sala fue absoluto en sus momentos más delicados y el público salió visiblemente conmovido.


Una de las particularidades de Teatro en 15 es la versatilidad de su equipo creativo. Algunos meses vemos a artistas dirigiendo y en otros actuando o trabajando desde el área técnica. Ese intercambio fortalece el proyecto y confirma que se trata de una comunidad teatral en constante movimiento.
En poco más de una hora el público transitó del humor a la reflexión y de la risa al nudo en la garganta. El formato breve no limita la profundidad cuando hay claridad y compromiso en escena.
El próximo fin de semana comenzará la edición de marzo con seis nuevas piezas inspiradas en mujeres ilustres de la historia de Puerto Rico. Al terminar la última función de febrero comenzaron a desmontarse escenografías con esa mezcla de cansancio y nostalgia inevitable, mientras otros ya pensaban en lo que está por montarse. Así funciona este espacio: una historia termina, se apagan las luces, se desarman paredes… y casi de inmediato empiezan a levantarse otras.



