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La propuesta “¿Cortadito o capuchino?” transforma Abracadabra en un escenario donde el público cena dentro de la historia
SAN JUAN, Puerto Rico
Por Sirio A. Álvarez, Pride Society Magazine
Ir al teatro un miércoles no es lo habitual en Puerto Rico. Sin embargo, la propuesta ¿Cortadito o capuchino?, presentada en el restaurante Abracadabra en Santurce, demuestra que la mitad de la semana también puede convertirse en una noche de teatro diferente. Aquí la experiencia comienza de manera relajada: el público llega, cena, conversa y poco a poco el restaurante se transforma en el espacio en donde se desarrollará la historia.
Cuando inicia la función, el local completo pasa a formar parte de la puesta en escena. Aunque existe un pequeño escenario, la acción se desplaza constantemente por distintos espacios del restaurante: el pasillo entre las mesas, la zona frente al escenario, la barra, el mostrador de la cocina e incluso la escalera que conduce al segundo piso. Los actores recorren el lugar con gran dinamismo, subiendo niveles, moviéndose entre las mesas e interactuando con el público, lo que crea una experiencia cercana y muy activa para los espectadores.
Inspirada en la pieza Los de la mesa 10, del dramaturgo argentino Osvaldo Dragún, la historia presenta el romance entre dos jóvenes de clases sociales distintas. Ella, estudiante de arquitectura, y él, un joven mecánico, se encuentran precisamente en el restaurante Abracadabra, donde se sientan en la mesa número diez. Ella pide un capuchino y él un cortadito, bebidas que terminan dando título a la obra y que simbolizan también las diferencias sociales que atraviesan su relación. A partir de ese encuentro se desarrollan situaciones de amor, desacuerdos familiares y comentarios sociales que aportan momentos de humor.
Los protagonistas de esta temporada son Adriana Ramírez y Jorge Alexander, quienes interpretan a la joven pareja. Ambos proyectan una energía juvenil que impulsa gran parte de la acción. Su trabajo escénico es dinámico y físico, desplazándose constantemente por el restaurante y manteniendo una interacción directa con el público.








El resto del elenco —Israel Lugo, Fátima Ortega, Yan Collazo y Héctor Pietri— asume múltiples personajes que ayudan a construir el entorno social que rodea a los protagonistas. Con cambios mínimos de vestuario y el uso de accesorios como sombreros, gafas o chaquetas, los actores transforman rápidamente sus personajes, reforzando el carácter ágil de la puesta.
Uno de los elementos más llamativos de la propuesta es la música en vivo, interpretada por Rafael Martínez, quien alterna entre acordeón y teclado electrónico. Su acompañamiento incluye fragmentos de canciones conocidas y distintos estilos musicales que se integran con naturalidad a las situaciones dramáticas. Aunque la obra no es un musical en sentido estricto, la música acompaña buena parte de la función y contribuye a marcar su ritmo.
Luego del intermedio, la puesta introduce un breve número de comedia musical interpretado por los mismos actores utilizando caretas caricaturescas. Este segmento funciona como un sketch independiente cargado de humor que provoca risas en el público antes de retomar la historia principal.
La propuesta se apoya en recursos técnicos sencillos, y el propio restaurante funciona como escenario natural. La utilería es abundante y se utiliza constantemente para construir los distintos ambientes de la historia. La dirección de Rosa Luisa Márquez, quien además maneja el diseño de luces, organiza con agilidad el movimiento del elenco y aprovecha cada rincón del local para mantener la acción en continuo dinamismo.
Esta función correspondió a la octava de nueve presentaciones de esta temporada y el local se encontraba lleno a capacidad. El ambiente fue animado y participativo, reflejando la buena conexión que la propuesta logra establecer con el público.
Entre los asistentes se encontraba la actriz Johanna Rosaly, recientemente reconocida con el Gold Circle Award de la National Academy of Television Arts & Sciences, un honor que celebra su extensa trayectoria artística.
La obra se presenta en dos actos con intermedio. Aunque mantiene un ritmo activo, su duración puede sentirse extensa en algunos momentos. Aun así, la combinación de teatro, música en vivo y cena convierte la salida en una experiencia diferente dentro de la cartelera local.
La última función de esta temporada se presentará el próximo miércoles en Abracadabra. Los boletos están disponibles a través de PRticket.
