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El estreno de “La fiesta de Ma” combina humor y drama en una propuesta escénica sólida y cercana
BAYAMÓN, Puerto Rico
Por Sirio A. Álvarez, Pride Society Magazine
Presentada en el Teatro Braulio Castillo de Bayamón, La fiesta de Ma llega en funciones de estreno mundial. La obra, escrita por el dramaturgo puertorriqueño Ricardo André Lugo Torres, es dirigida por Edgardo Soto y producida por Teatro Público. Desde su premisa, propone un punto de partida claro: una mujer pide que, en lugar de un funeral, se celebre una fiesta. A partir de ahí, la historia reúne a un padre y un hijo distanciados, obligándolos a compartir un mismo espacio y enfrentar lo que quedó pendiente.
El libreto destaca por su lenguaje actual y ágil, con un ritmo que fluye con naturalidad y un humor en juegos de palabras que conecta de inmediato con el público. Esa ligereza convive con momentos más íntimos que surgen de forma orgánica dentro de la dinámica familiar. La historia se mueve entre presente y pasado sin romper su ritmo.
Las actuaciones sostienen la pieza de principio a fin. Marian Pabón construye un personaje lleno de sensibilidad que se mantiene presente en toda la acción. René Monclova asume un personaje de carácter fuerte con una presencia sólida en escena, mientras que Nicolás Gutiérrez del Arroyo completa el trío con un trabajo preciso que encaja con naturalidad en la dinámica entre ambos. Entre los tres logran una dinámica que se siente como una familia real, con interacciones que resultan cercanas y creíbles.
La propuesta visual de la producción acompaña con acierto la historia. La dirección de Edgardo Soto mantiene un ritmo claro y se apoya en entradas y salidas bien trabajadas que aportan a la fluidez de la escena. La escenografía, a cargo de Miguel Rosa-López, recrea un hogar con un nivel de detalle que no pasa desapercibido: desde la sala hasta la cocina, cada elemento aporta vida al espacio y refuerza la cercanía de la historia. A esto se suma una utilería bien trabajada, diseñada por Rubén Rosario, que se integra con fluidez a la acción y aporta al movimiento escénico.



El vestuario, diseñado por Desireé Cruz Fidalgo, complementa a los personajes con acierto, mientras que la iluminación, también de Rosa-López, y la música aportan al ritmo de la puesta. La selección musical, en particular, acompaña tanto los momentos de humor como los más emotivos, ayudando a sostener el tono de la obra. La producción cuenta con la dirección de producción de Jeliannys Michelle, la dirección artística de Gabriela Saker y la dirección ejecutiva de Raquel Vázquez.
El público respondió con entusiasmo durante toda la función, con una sala a capacidad que reaccionó constantemente a cada giro, alternando risas con silencios que evidencian la conexión con la historia.
“No quiero que sufran mi muerte, sino que celebren mi vida”… Ese deseo de la madre permea toda la puesta y le da sentido a cada momento, logrando que, entre risas y silencios, la historia se sienta cercana, honesta y profundamente humana.
La función de hoy domingo ya se encuentra vendida, y solo quedan algunos boletos para el sábado 9 de mayo en el Teatro Braulio Castillo de Bayamón.
