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“El Barón” traslada “Macbeth” al presente con una adaptación inteligente, sólida y sorprendentemente vigente
SAN JUAN, Puerto Rico
Por Sirio A. Álvarez, Pride Society Magazine
Los grandes clásicos permanecen vigentes porque cada generación encuentra una nueva manera de contarlos. Ese es precisamente el mayor logro de El Barón, una adaptación libre de Macbeth, de William Shakespeare, que traslada la historia a un ambiente urbano contemporáneo sin perder la fuerza dramática que ha convertido esta tragedia en una de las obras más importantes del teatro universal.
Presentada por el Departamento de Drama en el Teatro Julia de Burgos del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, esta producción universitaria, dirigida y adaptada por Víctor José, logra trasladar un texto escrito hace siglos a una realidad contemporánea sin perder la esencia que lo convirtió en un clásico. Con una duración aproximada de dos horas, la puesta mantiene el interés del público durante toda la función.
Uno de los mayores aciertos de la propuesta es conservar el lenguaje poético del libreto original mientras los personajes habitan un universo completamente moderno. El vestuario, los accesorios y la estética remiten al ambiente urbano actual, mientras los diálogos mantienen la riqueza literaria de Shakespeare. Esa combinación, que podría parecer incompatible, termina funcionando y le otorga una identidad propia a la producción. Las brujas, sin embargo, conservan una estética mucho más cercana a la tradición que al resto del concepto urbano. El contraste resulta evidente, aunque me inclino a pensar que responde a una decisión de la dirección y no desentona con el resultado final de la puesta en escena.
El elenco, integrado por diecinueve actores, realiza un trabajo colectivo muy sólido. Aunque algunos personajes aparecen solo por breves momentos, la producción opta por no duplicar papeles, permitiendo que cada actor construya su personaje. Es una decisión que fortalece el trabajo de conjunto y brinda oportunidades a un mayor número de intérpretes.
Dentro de ese grupo sobresalen Sebastián Pérez, quien sostiene con seguridad el complejo recorrido emocional de Macbeth; Yakira Gavillán, con una Lady Macbeth intensa y de gran presencia escénica; Gabriel Crespo, que construye un convincente Banquo; Magely Arroyo, cuya interpretación como una de las brujas aporta buena parte del misterio de la historia; y Axel Rodríguez, quien deja una grata impresión en su papel de mensajero. El resto del elenco mantiene un nivel uniforme que contribuye al buen resultado de la producción.






La escenografía minimalista de Mario Nieves encuentra en la iluminación de Ariana Torres una gran aliada para transformar el espacio escénico. A ello se suma el acertado trabajo de percusión en vivo de Gabriel Pacheco, cuya intervención aporta tensión y atmósfera sin distraer la atención del público, convirtiéndose en uno de los grandes aciertos de la puesta en escena.
Como toda producción, existen aspectos que pueden seguir desarrollándose. Algunos movimientos escénicos podrían aprovechar mejor las características del teatro experimental, mientras que pequeños cambios de vestuario ayudarían a marcar el paso del tiempo y diferenciar algunos personajes. La utilería, particularmente las espadas utilizadas en los combates, también podría ofrecer una apariencia más sólida. Son detalles que pueden perfeccionarse, pero que no empañan el buen resultado general de la propuesta.
Sí considero importante insistir en un aspecto que he señalado en otras producciones teatrales: el uso de cigarrillos reales en espacios cerrados. El efecto dramático puede lograrse mediante otros recursos escénicos sin necesidad de exponer al público y al elenco al humo durante la función.
La sala lució completamente llena durante esta segunda presentación y el público permaneció atento de principio a fin, reaccionando tanto en los momentos de mayor tensión como en los pocos instantes de humor que ofrece la adaptación. Esa respuesta confirma que los clásicos continúan encontrando nuevas maneras de conectar con el público cuando son abordados con creatividad y respeto.
El Barón ofrecerá su última función hoy a las 8:00 de la noche en el Teatro Julia de Burgos del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico. La entrada es libre con un donativo sugerido, una excelente oportunidad para disfrutar de una producción universitaria que evidencia el talento y la preparación de una nueva generación de artistas puertorriqueños.
