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La ciencia revela capacidades sorprendentes detrás de nuestros compañeros de cuatro patas
SAN JUAN, Puerto Rico
Por Marilyn Sierra, para Pride Society Magazine
Puede estar tirado patas arriba en el sofá, roncando como si pagara la hipoteca, pero no se deje engañar. Ese perro que comparte su casa posee sentidos extraordinarios, una sorprendente capacidad para interpretar nuestras emociones y habilidades que la ciencia continúa estudiando.
La relación entre humanos y perros se remonta a miles de años. Pasaron de acompañarnos en la caza y proteger asentamientos a convertirse, para millones de personas, en integrantes de la familia. Y mientras nosotros creemos conocerlos perfectamente, ellos probablemente saben bastante más de nosotros de lo que imaginamos.
Según estudios recientes, estas son 15 curiosidades que ayudan a entender por qué el llamado mejor amigo del ser humano sigue siendo un animal extraordinario:
- Una nariz que puede detectar enfermedades
El olfato canino es extraordinariamente sensible. Los perros poseen cientos de millones de receptores olfativos y pueden identificar cambios químicos asociados con determinados procesos que ocurren en el cuerpo humano. Por eso algunos han sido entrenados para detectar ciertas enfermedades o cambios fisiológicos, mientras otros perros de asistencia pueden alertar ante determinadas emergencias médicas. Su nariz no sirve únicamente para descubrir dónde escondimos una galleta.
- Llegan al mundo sin ver ni escuchar
Los cachorros nacen con los ojos y los canales auditivos cerrados. Durante sus primeros días dependen principalmente del tacto, el olfato, el calor de la madre y el contacto con sus hermanos. Los ojos suelen comenzar a abrirse alrededor de las dos semanas de vida y la audición se desarrolla progresivamente. Es difícil imaginar que ese animal que meses después detectará el sonido de una bolsa de comida desde el otro extremo de la casa comenzó su vida prácticamente aislado de imágenes y sonidos.

- Sí, los perros sueñan
Esas patitas que parecen correr mientras duermen no necesariamente son movimientos al azar. Los perros atraviesan distintas etapas del sueño, incluida la fase REM, asociada con los sueños en los seres humanos. Aunque nadie puede preguntarle a un perro qué estaba soñando, la actividad cerebral y los movimientos observados durante el descanso sugieren que también experimentan sueños.
- Su nariz es prácticamente irrepetible
Las líneas, surcos y patrones de la superficie de la nariz forman diseños particulares en cada perro, de manera similar a la individualidad de nuestras huellas dactilares. Precisamente por esa singularidad, los patrones nasales han sido utilizados en algunos sistemas de identificación canina. Así que sí: esa nariz mojada que insiste en pegarle a la cara a las seis de la mañana tiene su propia identidad.
- También sudan, pero no como nosotros
Los perros regulan su temperatura principalmente mediante el jadeo, pero también poseen glándulas sudoríparas en las almohadillas de las patas. Por eso, en determinadas circunstancias, pueden dejar pequeñas marcas húmedas al caminar. Sin embargo, ese mecanismo no resulta suficiente para enfriar todo el cuerpo, de ahí la importancia del jadeo.
- Una cola que se mueve no siempre dice estoy feliz
Este es uno de los errores más frecuentes al interpretar el comportamiento canino. Mover la cola puede expresar entusiasmo, pero también tensión, inseguridad, alerta o excitación. La velocidad, altura y dirección del movimiento, combinadas con la postura corporal, las orejas y la expresión del animal, ofrecen mucha más información. En otras palabras: hay que mirar al perro completo, no solamente la cola.
- Escuchan un mundo que nosotros no podemos oír
El rango auditivo de los perros les permite percibir frecuencias considerablemente más altas que las que puede captar el oído humano. Eso explica por qué reaccionan a determinados silbatos, aparatos electrónicos o sonidos que nosotros ni siquiera advertimos. También pueden localizar sonidos con notable precisión gracias al movimiento y la estructura de sus orejas. Cuando su perro mira fijamente hacia una puerta y usted no escucha absolutamente nada, quizás el problema no sea su imaginación. Son sus oídos.

- ¿Pueden anticipar un terremoto?
Durante años se han registrado relatos de perros y otros animales comportándose de manera extraña antes de algunos terremotos. Se ha planteado que podrían percibir vibraciones, sonidos de muy baja frecuencia u otros cambios ambientales imperceptibles para nosotros. Sin embargo, la ciencia todavía no ha demostrado que los perros puedan predecir terremotos de manera confiable. Es una capacidad fascinante bajo investigación, pero todavía no un sistema de alerta sísmica.
- Nuestra historia juntos comenzó hace miles de años
El perro fue uno de los primeros animales domesticados por el ser humano y nuestra relación se remonta a muchos miles de años. Aunque los investigadores continúan debatiendo exactamente cuándo, dónde y cómo comenzó ese proceso, algo está claro: humanos y perros llevan muchísimo tiempo evolucionando uno al lado del otro. Antes del sofá, las camas y las visitas al groomer hubo una alianza que ayudó a transformar la historia de ambas especies.
- Son extraordinarios leyendo nuestras emociones
Los perros observan nuestros rostros, movimientos corporales y escuchan atentamente el tono de nuestra voz. También pueden asociar determinadas señales con estados emocionales. No significa necesariamente que comprendan la tristeza o la felicidad exactamente como nosotros, pero sí que son extraordinariamente sensibles a nuestro comportamiento y pueden modificar el suyo en respuesta. Tal vez por eso tantas personas sienten que su perro sabe perfectamente cuándo necesitan compañía.
- Tienen un tercer párpado
Además de los párpados que vemos normalmente, los perros poseen una membrana nictitante, conocida popularmente como tercer párpado. Ubicada en la parte interna del ojo, ayuda a protegerlo y contribuye a mantenerlo lubricado. Generalmente pasa inadvertida, aunque puede hacerse más visible cuando el animal duerme o cuando existe algún problema ocular.
- No necesitan reloj para saber que llegó la hora
Un perro no sabe que son las 5:47 p.m., pero puede saber perfectamente que algo importante está a punto de ocurrir. Los perros aprenden rutinas y responden a señales ambientales que se repiten diariamente. La luz, los sonidos, nuestras propias actividades e incluso los cambios en los olores pueden proporcionarles pistas sobre el paso del tiempo. Por eso algunos parecen saber exactamente cuándo toca comer, caminar o recibir a alguien que regresa del trabajo.
- Algunos pueden aprender cientos de palabras
Uno de los casos más famosos fue Chaser, una Border Collie que aprendió los nombres de más de mil objetos y se convirtió en objeto de investigación científica sobre la capacidad cognitiva y lingüística de los perros. Su extraordinario desempeño ayudó a demostrar hasta dónde puede llegar la capacidad de algunos perros para asociar palabras con objetos y categorías. No todos aprenderán mil nombres, por supuesto. Algunos parecen considerar que sentarse cuando uno dice siéntate sigue siendo completamente opcional.
- Dormir hechos una bolita tiene historia
Cuando un perro se enrolla para dormir, puede estar haciendo algo más que buscando comodidad. Esa posición ayuda a conservar calor y protege zonas vulnerables del cuerpo. Es un comportamiento que tiene sentido evolutivo para animales cuyos antepasados dormían expuestos a condiciones ambientales muy diferentes a las de una habitación con aire acondicionado. Aunque, seamos justos, también existen perros capaces de ocupar una cama tamaño king como si midieran siete pies.
- No todos los ladridos significan lo mismo
Los perros modifican sus vocalizaciones dependiendo de la situación. El tono, la duración, la frecuencia y la intensidad del ladrido pueden cambiar cuando están jugando, alertando, asustados, frustrados o buscando atención. Quienes conviven durante años con un perro suelen aprender a reconocer esas diferencias casi automáticamente.
Y quizás ahí está lo más fascinante. Después de miles de años juntos, humanos y perros hemos desarrollado una relación en la que dos especies completamente distintas han aprendido a interpretarse sin compartir un idioma. Nosotros reconocemos sus ladridos, miradas y movimientos; ellos estudian nuestros rostros, nuestras voces, nuestras rutinas y hasta nuestros estados de ánimo. Creemos que los domesticamos. Pero basta ver quién duerme en la mejor esquina del sofá para preguntarse quién terminó entrenando a quién.
¿LO SABÍAS?
🐾 Los cachorros nacen sin poder ver ni escuchar.
👃 El olfato de algunos perros puede detectar cambios químicos asociados con determinados procesos en el cuerpo humano.
💤 Los perros atraviesan la fase REM del sueño y existe evidencia de que también sueñan.
🐕 El patrón de la nariz de cada perro es particular y puede utilizarse para identificación.
🐾 También sudan, principalmente a través de las almohadillas de sus patas.
👂 Pueden escuchar frecuencias mucho más altas que los seres humanos.
👁️ Tienen un tercer párpado que ayuda a proteger y lubricar sus ojos.
🧠 Algunos perros pueden aprender cientos de palabras. Chaser, una Border Collie estudiada científicamente, reconocía los nombres de más de 1,000 objetos.
❤️ Y quizás lo más especial: llevan miles de años aprendiendo a interpretar nuestras voces, gestos, rutinas y emociones.

