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Bajo la bandera de “proteger a la familia”, el gobierno de Recep Tayyip Erdoğan ejecuta desde septiembre la ofensiva más severa en años contra activistas, medios y espacios LGBTIQ+, con más de un centenar de detenidos y decenas aún tras las rejas
NUEVA YORK, NY
Servicios Combinados
Turquía atraviesa su embestida más dura contra la comunidad LGBTQ+ en años. Desde el 12 de septiembre de 2026, la policía ha allanado sedes de organizaciones activistas, bares y hogares en cinco ciudades del país, ha detenido a más de un centenar de personas y ha bloqueado el acceso a cuentas y sitios web de asociaciones y medios independientes, incluyendo la cuenta en X de la filial turca de Amnistía Internacional.
Los operativos, coordinados entre el 12 y el 14 de septiembre, apuntaron contra siete organizaciones defensoras de derechos LGBTQ+ y dos que trabajan con personas que viven con VIH, además de bares y discotecas en Estambul, Ankara, Esmirna, Aydın y Mersin, según documentó Human Rights Watch (HRW). La policía arrestó a al menos 112 personas; 82 permanecían detenidas bajo orden judicial hacia el 18 de septiembre. Al menos 24 de ellas son activistas, fundadores o directivos de las organizaciones allanadas, y una es periodista.
La escalada no se detuvo
El 15 de septiembre, las autoridades turcas encarcelaron a al menos 31 personas en espera de juicio como parte de la campaña gubernamental, mientras la policía detenía a otras 126 durante protestas en Ankara y Estambul contra las redadas y los arrestos, según reportó la agencia Reuters. Entre los últimos detenidos figuran cinco mujeres transgénero en Ankara y 26 personas en la provincia sureña de Mersin.
Más de cien manifestantes fueron además arrestados el 15 de septiembre frente al tribunal de Estambul, donde se congregaron para protestar por el encarcelamiento de activistas y las redadas contra asociaciones LGBT en distintas ciudades del país. Los detenidos permanecieron bajo custodia por más de 24 horas, de acuerdo con HRW.
“Mi familia está segura”: la política detrás de la persecución
El gobierno ha enmarcado la ofensiva dentro de una controvertida política llamada “Mi familia está segura”. Los fiscales sostienen que una investigación encontró evidencia de que menores de edad habrían sido “influenciados de manera inapropiada” en temas LGBTQ+, una acusación que ha servido de base legal para los allanamientos contra organizaciones y medios, generalmente bajo el argumento de que su contenido viola la moral pública o es obsceno. Las relaciones entre personas del mismo sexo no son delito en Turquía, y la obscenidad no está claramente definida en la ley.
El presidente Recep Tayyip Erdoğan, quien en 2002 llegó a expresarse a favor de los derechos LGBTQ+, ha endurecido su postura de forma sostenida. En 2022 calificó los derechos LGBTQ+ como “una herramienta de dictadura global y contraria al Islam”. En mayo de 2025, al anunciar una “Década de la Familia y la Población” que arrancó este año, describió al movimiento LGBTQ+ como “un fascismo en toda regla” que “no tolera opiniones diferentes” y representa “una amenaza no solo para la familia, sino también para las mujeres, los niños y la dignidad humana”.

Organizaciones criminalizadas y silenciadas
Para Human Rights Watch, la campaña representa un golpe directo al Estado de derecho. “Esta represión es un intento flagrante de criminalizar y margin”r a las personas LGBTQ+ y de silenciar a los grupos que defienden sus derechos”, declaró Benjamin Ward, director adjunto para Europa y Asia Central de la organización, en un comunicado publicado el 18 de septiembre.
El académico Koen Slootmaeckers, del departamento de política internacional de City St. George’s, Universidad de Londres, explicó a medios internacionales que “Turquía lleva tiempo haciendo esto, pero ahora la intensidad es mucho mayor”. Según el investigador, apelar a la “protección de la niñez” es un patrón recurrente en gobiernos autoritarios que atacan a comunidades LGTBQ+ a gran escala.
Un retroceso que no es aislado
La ofensiva turca se produce en un contexto de retroceso global de derechos. Un informe de 2026 de Civicus, organización sudafricana dedicada a los derechos civiles, advierte que “los derechos de las mujeres y de las personas LGTBQ+ están siendo objeto del ataque más coordinado y de mayor alcance en décadas”. El análisis apunta además a que “Estados Unidos ha marcado la narrativa global” bajo la presidencia de Donald Trump, y cita como evidencia del retroceso la reciente criminalización de las relaciones entre personas del mismo sexo en Burkina Faso y en Trinidad y Tobago.
Mientras la comunidad internacional observa, en Turquía la incertidumbre sigue creciendo: decenas de personas continúan detenidas, las organizaciones LGBT operan bajo amenaza constante de cierre, y las protestas en las calles han sido respondidas con más arrestos. La pregunta que queda abierta es hasta dónde llegará esta ofensiva y qué margen de acción le quedará a una comunidad que, de la noche a la mañana, se convirtió en blanco declarado del Estado.
📌 EN RESUMEN
🚨 Entre el 12 y el 14 de septiembre, la policía turca allanó siete organizaciones LGBTQ+, dos grupos de VIH, bares y discotecas en cinco ciudades.
⛓️ Más de 112 personas fueron arrestadas; 82 seguían detenidas bajo orden judicial al 18 de septiembre, incluyendo 24 activistas y un periodista.
📢 El 15 de septiembre se sumaron 31 encarcelamientos más y 126 detenciones durante protestas en Ankara y Estambul.
👪 El gobierno justifica la ofensiva con la política “Mi Familia está Segura” y acusaciones de obscenidad, aunque las relaciones entre personas del mismo sexo no son delito en el país.
🌍 Human Rights Watch califica la represión como un intento de criminalizar y silenciar a la comunidad LGBT, en medio de un retroceso global de derechos.
