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La primera réplica autorizada del musical de Broadway en Puerto Rico impresiona por su música, escenografía y despliegue técnico
SAN JUAN, Puerto Rico
Por Sirio A. Álvarez, Pride Society Magazine
La música cubana, el talento puertorriqueño y una impresionante producción teatral se unieron en el estreno de Buena Vista Social Club, presentado este pasado viernes en la Sala de Festivales Antonio Paoli del Centro de Bellas Artes de Santurce. La producción de Ender Vega para BAS Entertainment marca un acontecimiento histórico al convertirse en la primera réplica autorizada realizada en Puerto Rico de un musical que continúa activo en Broadway y en el estreno mundial de su versión completamente en español.
Esta licencia especial exigió reproducir fielmente la escenografía, los vestuarios, las coreografías, la iluminación y los arreglos musicales de la versión neoyorquina. Más de 200 profesionales participaron en este montaje, estrenado en Nueva York en 2023 y que llegó a Broadway en marzo de 2025.
Con libreto de Marco Ramírez, la historia transcurre en La Habana de 1958 y 1996, siguiendo las experiencias de músicos cubanos cuyos sueños y reencuentros quedaron marcados por el tiempo. Inspirada en hechos reales, muestra cómo la música mantiene vivos los recuerdos y recupera vínculos perdidos.
Uno de los mayores aciertos fue la convivencia escénica entre los personajes jóvenes y adultos. Las transiciones permitieron que ambas generaciones compartieran el escenario, incluso desarrollando escenas simultáneas. Esa complicidad entre pasado y presente produjo momentos hermosos, en los que los personajes parecían encontrarse consigo mismos a través de los años.
El elenco incluyó a Choco Orta, Julio Monge, Michael Stuart, René Monclova, Cherry Torres, Luis Obed, Jasond Calderón, Carlos García, Luis Sanz, Bri “La Pelúa” y Modesto Lacén. Monge, quien formó parte del elenco original neoyorquino, asumió el papel de Compay tras el retiro de otro actor de la producción. También destacaron Carlos García, quien interpretó a Rubén joven y demostró una extraordinaria habilidad como pianista, y Luis Sanz, quien dio vida a Eliades y se lució con su interpretación del tres cubano.
Esta producción reunió actores que cantan, cantantes que actúan y músicos que también interpretan personajes. Vocalmente, el resultado fue extraordinario. Sin embargo, en el aspecto actoral se evidenciaron desigualdades. Mientras unos construyeron personajes convincentes, otros se quedaron a medio camino, sin alcanzar la misma profundidad interpretativa. Fue una debilidad perceptible, aunque no disminuyó el valor de un espectáculo de extraordinaria calidad musical.
La dirección y coreografía asociada de Marcos Santana mantuvo el ritmo de una historia con constantes transiciones, entradas y salidas perfectamente coordinadas. La ejecución escénica permitió que los elementos se integraran sin perder continuidad.
La orquesta en vivo, bajo la dirección musical de Juan Carlos Rodríguez, desempeñó un papel fundamental. Ubicada sobre una plataforma móvil, avanzaba cuando los músicos formaban parte de las escenas y retrocedía cuando acompañaban la acción. Este recurso resultó efectivo en el estudio de grabación, donde los instrumentistas también se convertían en personajes. Otro detalle especial fue escuchar un fragmento de “Preciosa” durante una intervención instrumental del tres cubano, creando una conexión musical entre Cuba y Puerto Rico.
La escenografía de dos niveles permitió desarrollar situaciones simultáneas y transformar los ambientes. Un impresionante ventanal recreaba paisajes marinos, amaneceres y atardeceres mediante una iluminación cuidadosamente coordinada. Los vestuarios aportaron colorido, mientras que los movimientos escénicos y cambios de luces alcanzaron una precisión admirable.












El ensamble, integrado por Solimar Arzola, Nayaret Ennovi, Aura González, Heber Mejía, James Thomas y David Villareal, se lució con coreografías llenas de energía, alzadas y movimientos que dieron dinamismo a las canciones. Su participación trascendió el baile, formando parte de las situaciones que desarrollaban la historia.
El repertorio provocó una respuesta entusiasta. Candela y El cuarto de Tula contagiaron con sus ritmos alegres, mientras que Dos gardenias, más pausada y sentimental, fue acompañada por las voces del público. En varias ocasiones los aplausos obligaron a detener la representación. La sala llena mantuvo su entusiasmo durante ambos actos y terminó reconociendo al elenco con una ovación de pie.
Durante el estreno se presentaron pequeños inconvenientes de micrófono al comienzo de ambos actos, con intervenciones que inicialmente se escucharon demasiado bajas. Fueron situaciones breves que se corrigieron rápidamente y no afectaron el disfrute.
Buena Vista Social Club demostró que una producción de Broadway puede recrearse en Puerto Rico con un nivel artístico y técnico admirable. Más allá de su espectacularidad, celebra la música como vínculo entre generaciones y confirma la capacidad de nuestros artistas para asumir grandes retos teatrales.
El musical continúa sus presentaciones el 24, 25 y 31 de octubre y el 1 de noviembre, con dos funciones ese último día, en el Centro de Bellas Artes de Santurce. La producción contempla la posibilidad de añadir un tercer fin de semana, dependiendo de la acogida del público. Los boletos están disponibles en Ticketera y en la boletería del teatro.
