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Ángela Meyer sostiene un monólogo triple en una puesta íntima que conecta con el público del Festival del ICP
SAN JUAN, Puerto Rico
Por Sirio A. Álvarez, Pride Society Magazine
Presentada en el Teatro Victoria Espinosa de Santurce ayer viernes, como parte del 63er Festival de Teatro Puertorriqueño del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP), Tres noches tropicales y una vida de infierno, escrita en 2003 por Myrna Casas y dirigida por Luis González, regresó a escena con Ángela Meyer en una propuesta que descansa completamente en su trabajo como actriz. La obra fue escrita especialmente para ella y presenta tres monólogos con mujeres distintas, basadas en vivencias reales.
La premisa es sencilla: Ángela Meyer no llega a ofrecer una conferencia sobre “las rutas del sexo”, y desde el público salen tres personajes que toman la palabra. Desde ahí, la obra se convierte en un recorrido por historias personales que, aunque se cuentan con humor, tienen un fondo fuerte.
Raquel, una mujer cubana, abre la pieza con un tono directo y muchas ocurrencias. Luego entra Yaya, una “newyorican” con una presencia más provocadora que cambia el ritmo. Finalmente, Gloria, una puertorriqueña que lee la mano y el tarot, aparece borracha, con un movimiento y una forma de expresarse que marcan su personaje. Cada una tiene su acento y su manera de contar lo que ha vivido.




El texto de Myrna Casas logra un buen balance entre la comedia y momentos más serios. La risa sale de las ocurrencias y del lenguaje, pero también hay pausas que dejan ver lo que hay detrás de cada historia. En esos momentos se siente el peso de lo que han vivido.
La puesta es sencilla: pocos elementos, un espacio íntimo y una iluminación que marca los cambios. Todo está enfocado en la actriz. Meyer logra diferenciar bien cada personaje, no solo por el acento, sino por la postura, la energía y la intención, sosteniendo un monólogo extenso sin perder el interés del público. La función fue a casa llena, con un público muy selecto compuesto por gente de teatro, participantes del festival e invitados del ICP, que se mantuvo atento y receptivo durante toda la presentación.
En lo técnico, el vestuario de Alba Kercado, junto al trabajo de maquillaje y peinado de Nelly Margaret, está bien logrado, especialmente considerando que cada cambio se realiza en pocos minutos, lo que exige precisión y coordinación durante toda la función. La producción ejecutiva está a cargo de Raymond Gerena para Casa Productora.
Más allá de lo que se cuenta, la fuerza de la obra está en cómo se presenta. Cada personaje conecta desde su propia realidad, llevando al público de la risa a momentos más reflexivos sin perder naturalidad. Ahí es donde la propuesta mejor funciona.
Tras la función, se llevó a cabo un acto especial en el que el Instituto de Cultura Puertorriqueña reconoció la trayectoria de Ángela Meyer, a quien está dedicado este 63er Festival de Teatro Puertorriqueño. La actividad contó con la presencia de Melissa Santana, directora ejecutiva del ICP, e Ismanuel Rodríguez, director del programa de artes escénicas de la institución, así como del alcalde de San Juan, Miguel Romero.
De esta forma, la noche no solo marcó el regreso de una obra que llevaba años sin presentarse, sino también el reconocimiento a una trayectoria que ha dejado huella en el teatro puertorriqueño.
La obra continúa en únicas función mañana domingo a las 2:00 p.m. en el Teatro Victoria Espinosa de Santurce. Una buena oportunidad para ver de cerca un trabajo actoral exigente en una propuesta que combina humor y reflexión.
