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Cómo la administración Trump diseñó el periodo más agresivo contra personas LGBTQ+
WASHINGTON, DC
Servicios Combinados
Desde el inicio del segundo mandato del presidente Donald Trump, Uncloseted Media ha documentado cada 100 días los avances —o retrocesos— de su administración en materia de derechos LGBTQ+. El periodo entre los días 201 y 300 confirma una tendencia inquietante: cada tramo es peor que el anterior. En estos meses, la retórica oficial escaló a niveles inéditos y las movidas ejecutivas, judiciales y administrativas configuraron el mayor asalto federal contra la comunidad en la historia moderna de Estados Unidos.
El presidente ha utilizado la política, las crisis y hasta el asesinato del conservador Charlie Kirk para intensificar su campaña contra personas trans y proyectos de diversidad. En múltiples foros repitió la frase de que los demócratas quieren “transgender for everybody”, un mensaje que impulsa miedo y desinformación. A continuación, el registro completo de este periodo crítico.
Nombramientos y discursos que apuntan a demonizar identidades LGBTQ+
El 9 de agosto, el presidente anunció la nominación de Tammy Bruce —portavoz del Departamento de Estado y lesbiana públicamente reconocida— como subsecretaria ante las Naciones Unidas, pese a que Bruce se opone a la atención de salud para menores trans y critica las expresiones públicas de orgullo LGBTQ+.
Tres días después, en una conferencia de seguridad, el mandatario volvió a vincular la identidad de género con el crimen, alegando sin evidencia que los demócratas impulsan políticas para “transicionar a todo el mundo”.
Eliminación de datos, censura cultural y ataques a instituciones educativas
El 12 de agosto fue uno de los días más agresivos del periodo. Trump ordenó una revisión de las instituciones Smithsonian, cuestionando exhibiciones sobre la historia LGBTQ, el ballroom drag y atletas trans. Ese mismo día, el Departamento de Estado publicó una versión alterada del Informe de Derechos Humanos 2024, eliminando toda mención a personas LGBTQ y borrando documentación de abusos en países como Hungría.
El ataque a escuelas y universidades también se intensificó. El 14 de agosto, el Departamento de Educación investigó distritos escolares de Kansas alegando violaciones a Título IX por permitir participación deportiva según identidad de género. El 2 de septiembre, Harvard anunció que dejaría de ofrecer programas basados en raza e identidad, cediendo ante presiones federales para desmantelar iniciativas de diversidad.
Recortes masivos a fondos, programas de salud y esfuerzos contra el VIH/SIDA
El 15 de agosto, los recortes federales eliminaron $600,000 asignados a la Oficina de Asuntos LGBTQ+ de Washington, D.C. Ese mismo día, la administración anunció la eliminación de cobertura de atención afirmativa de género para empleados federales a partir de 2026, afectando a más de 8 millones de personas.

El 21 de agosto, el Departamento de Salud redujo $12 millones al programa de educación sexual en California por negarse a eliminar contenido sobre “ideología de género”. Ese día, la Corte Suprema avaló recortes de más de 1,700 subvenciones federales de investigación, incluyendo cerca de 200 sobre VIH/SIDA. Además, el gobierno bloqueó más de la mitad de los $6 mil millones aprobados para PEPFAR, provocando cierres de centros de salud en África.
Persecución contra personas trans y obtención ilegal de expedientes médicos
El 20 de agosto se reveló que el Departamento de Justicia había emitido citaciones a hospitales para obtener los expedientes médicos de jóvenes LGBTQ menores de 18 años, exigiendo datos de facturación, comunicaciones con farmacéuticas y hasta números de Seguro Social.
Expertos legales describieron la movida como un intento de criminalizar proveedores de salud y amedrentar a familias de menores trans. El 9 de septiembre, un tribunal federal bloqueó uno de esos intentos, señalando que la verdadera intención del gobierno era destruir el acceso a la atención afirmativa.
Medidas federales para limitar acceso a deportes, baños, documentos y programas educativos
Durante este periodo, la administración intentó desmantelar derechos básicos: ordenó a Colorado reemplazar baños neutrales por baños designados por sexo; amenazó con retirar fondos de educación sexual a 46 estados si no eliminaban referencias a identidad de género; intentó obtener listas completas de estudiantes atletas trans en Maine; y siguió defendiendo restricciones a pasaportes que reflejen identidades trans o no binarias, aunque una corte federal detuvo esa iniciativa el 4 de septiembre.
Criminalización abierta y retórica que conecta identidades trans con violencia
El 26 de agosto, Trump sugirió que niñas y jóvenes trans constituían un peligro en espacios públicos. El 28 de agosto, el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., afirmó falsamente que medicamentos de transición podrían causar violencia. Y el 4 de septiembre, CNN reveló que el Departamento de Justicia evaluaba restringir la Segunda Enmienda para personas trans, clasificándolas como “mentalmente defectuosas”.

Censura de información, manipulación de investigaciones y ataques mediáticos
El 11 de septiembre, un memorando filtrado de la ATF alegaba falsamente vínculos entre balística y símbolos “trans” tras el asesinato de Kirk. Dos días después, el Departamento de Justicia removió de su portal un estudio que documentaba que la extrema derecha es el principal autor de terrorismo doméstico.
En paralelo, el presidente continuó insistiendo públicamente en que las banderas del Orgullo podrían ser retiradas de Washington, D.C., sugiriendo que la Progress Pride Flag podría ser catalogada como símbolo extremista.
Demandas contra el gobierno y retrocesos legales
Tres familias militares demandaron al Departamento de Defensa el 8 de septiembre por prohibir el acceso a atención trans en dependientes militares. Varias organizaciones, incluyendo GLAD Law, acusaron la administración de abandonar a familias que han servido al país.
Ese mismo mes, tribunales bloquearon múltiples intentos de Trump para acceder a historiales médicos de menores trans, citando persecución, intimidación y abuso de poder.
Un patrón bien claro
El periodo entre los días 201 y 300 del mandato del presidente Trump dibuja un patrón inequívoco: desmantelar políticas, borrar identidades, perseguir a menores y censurar cultura, historia y salud pública. La administración utiliza herramientas legales, presupuestarias, policiales y retóricas para restringir libertades y aislar a la comunidad LGBTQ+ en un clima de vigilancia, miedo y desinformación.
Lo que ocurre no son acciones aisladas, sino una estrategia coordinada para redefinir el rol del Estado frente a los derechos civiles. Y, de continuar esta tendencia, los próximos 100 días podrían ser aún más peligrosos.

Los golpes clave: 100 días de retrocesos
1. Censura y borrado histórico 🏛️❌
• Eliminan referencias LGBTQ+ del Informe de Derechos Humanos.
• Atacan exhibiciones del Smithsonian sobre ballroom, atletas trans y cultura queer.
2. Salud bajo ataque 🚨🏥
• Quitan cobertura de atención afirmativa para 8 millones de empleados federales.
• Intentan obtener expedientes médicos de menores trans.
• Recortan más de 200 programas de VIH/SIDA.
3. Educación vigilada 📚🛑
• Investigan escuelas por permitir participación deportiva según identidad de género.
• Harvard desmantela sus programas de diversidad.
• 46 estados reciben amenazas de perder fondos si no eliminan referencias a “ideología de género”.
4. Hostigamiento legal y policial ⚖️🚓
• Detención violenta de una mujer trans brasileña con intención de deportación.
• Se evalúa restringir derechos de armas solo a personas trans.
• DOJ busca listas completas de estudiantes y atletas trans.
5. Narrativas peligrosas desde el poder 🎤🔥
• Trump repite que los demócratas quieren “transgender for everybody”.
• Funcionarios alegan falsamente que medicamentos trans causan violencia.
• Se sugiere restringir banderas del Orgullo en espacios públicos.

