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Clínicas cerradas, personal despedido y pacientes sin medicación marcan el impacto de los recortes
WASHINGTON, DC
Servicios Combinados
El gobierno de Donald Trump ha retenido miles de millones de dólares destinados al programa PEPFAR, el principal plan de ayuda global contra el VIH/SIDA financiado por Estados Unidos, generando alarma entre organizaciones internacionales, legisladores y personal humanitario. Los recortes y la falta de desembolsos ya están interrumpiendo tratamientos, provocando desabastecimientos de medicamentos y deteniendo proyectos esenciales en África, Asia y América Latina, según alertan ONUSIDA, Médicos Sin Fronteras y otras entidades.
PEPFAR, creado en 2003 bajo el gobierno de George W. Bush, ha salvado más de 26 millones de vidas en dos décadas y actualmente provee antirretrovirales a más de 20 millones de personas. Sin embargo, su implementación se vio afectada cuando Trump desmanteló a USAID a principios de este año, lo que frenó operaciones y obligó a trasladar el programa al Departamento de Estado. Aunque ese departamento emitió una exención para mantener los servicios vitales, numerosas ONG informan que los proyectos han sido cancelados o están paralizados.
Organizaciones como ONUSIDA han documentado cierres de clínicas, despidos de personal y aumento del estigma y la mortalidad. Médicos por los Derechos Humanos ha advertido sobre pacientes que racionan dosis, creando condiciones para el surgimiento de cepas resistentes del virus. World Vision reportó la cancelación de un programa dirigido a huérfanos y niños vulnerables en Kenia. La representante de Médicos Sin Fronteras en Zimbabue afirmó que incluso la logística de distribución de medicamentos ha colapsado.
El impacto exacto sigue siendo desconocido porque el gobierno estadounidense mantiene los informes de PEPFAR fuera del acceso público desde hace meses. La falta de datos impide determinar qué servicios siguen activos, mientras legisladores denuncian que la Oficina de Administración y Presupuesto (OMB) solo ha liberado la mitad de los 6.000 millones de dólares aprobados por el Congreso para 2025. La senadora republicana Susan Collins acusó a la OMB de “bloquear” los fondos, mientras que la demócrata Patty Murray advirtió que cada retraso “provoca muertes innecesarias”.
El secretario de Estado Marco Rubio ha prometido que PEPFAR continuará, pero también señaló que debe reducirse “a medida que logre su misión”. En medio de este panorama confuso, el Departamento de Estado anunció un plan para distribuir el medicamento preventivo lenacapavir en 2026, aunque persisten las dudas sobre si habrá fondos suficientes para sostenerlo.
La retención de fondos ocurre mientras Trump también intenta cancelar 4.900 millones de dólares en ayuda exterior previamente aprobada, enfrentando demandas judiciales y oposición bipartidista en el Congreso. Un juez federal ya dictaminó que el Gobierno no puede retener fondos sin autorización legislativa, pero la Casa Blanca ha pedido a la Corte Suprema que intervenga, escalando así la batalla por la asistencia exterior.
