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Crítica social, música urbana y teatro vivo en una pieza que reinterpreta el clásico de Shakespeare con acento puertorriqueño
CAGUAS, Puerto Rico
Por Ilia Ballester, para Pride Society Magazine
El pasado viernes el Café Teatro Moneró, ubicado en el tercer nivel del Centro de Bellas Artes de Caguas, se transformó en el escenario de una singular celebración: la boda de O.T. Low Covadonga. El público asistente fue recibido como si se tratara de invitados reales a una boda de pueblo, integrándose a la experiencia teatral concebida por la dramaturga y directora Alina Marrero. La función fue dedicada a la memoria del señor Javier Santiago, fundador de la Fundación Nacional para la Cultura Popular.
El texto está basado en el clásico Otelo, de William Shakespeare, en la época renacentista, adaptado a la realidad puertorriqueña. Nos presenta a O.T. Low, un joven nacido y criado en el caserío de Covadonga. O.T. tiene la oportunidad de casarse con Desdita, la hija de un pudiente senador. El texto es un llamado de alerta, algo distópico e irreverente, pero esencial bajo los parámetros sociales actuales. Es una fotografía viviente de nuestra actualidad; estuvo lleno de crítica social sobre los abusos de LUMA con el pueblo, el alza rampante en feminicidios y crímenes de odio, el prejuicio social, la homofobia internalizada y la explicación psicosocial del comportamiento de muchos hombres.
El diseño de vestuario estuvo a cargo de Abby Vargas, quien jugó perfectamente con la transformación y dualidad de la época del Renacimiento y la época actual. El vestuario de Cass merece una ovación de pie.
Jorge Armando Rivera (O.T./Otelo) demostró presencia escénica, excelente manejo de su voz y buen ritmo en sus movimientos corporales. Encarnó con vitalidad su personaje. Aunque el personaje tiene sus bases en Otelo de Shakespeare, se sitúa en circunstancias análogas al pensamiento de muchos hombres en nuestra sociedad.
Carlos Esteban Fonseca (Yaggui/Yago), narrador y a su vez amigo de O.T. Low, encarnó un personaje trascendental en la pieza. Demostró dominio escénico, proyección implacable y articulada. Mantuvo el tiempo de la obra una vez más y demostró la calidad de actor que es con su histrionismo, experiencia y tiempo dedicado a la construcción de su personaje. Fabiola Brown (Desdita/Desdémona) mantuvo al público en alerta por su creíble actuación y manejo de emociones. Demostró su peritaje en la danza, el movimiento corporal, dominio de la mímica y el arte de dramatizar. Sofía De la Cruz (Bianka/Emilia y Blanca) fue la conciencia de todo un pueblo, la mujer que no le aguanta mierdas a ningún macho. La que manda y va, la que se construye su camino sola. De la Cruz demostró fuerza, coraje e histrionismo en su personaje. Cargaba la ira de todo un pueblo que repudia y reclama el machismo, el abuso de poder y la corrupción gubernamental.
Jonathan Cardenales interpreta a Cass/Casio, un personaje muy interesante, ya que se identifica como hombre trans-heterosexual al que le gusta la brevedad. El actor logró adentrarse en la piel de su personaje, mantuvo buen dominio del uso de los tacos y excelentes caracterizaciones de su alter ego. Debe cuidar un poco más el manejo de sus nervios, ya que en ocasiones se le quebrantaba un poco la voz, pero su trabajo impecable y sus dones como actor vinieron al rescate.
Yomo (Wicked Hare), un cantante de música urbana muy querido por los puertorriqueños, tuvo la oportunidad de debutar como actor. Sus letras originales no son solo versos, sino prosas poéticas que narran y alzan la voz ante la violencia doméstica, el feminicidio, los prejuicios y el derecho a la vida. No creo que el texto hubiese causado tanto impacto sin el género urbano. Es ahí donde todos se unen para un reclamo que es vicario, tanto en la alta sociedad como en los residenciales. ¡Bravo por el productor musical y arreglista Edgardo Reyes!
Jorge Rivera Nieves (“El mismo”) tuvo una actuación especial como reportero de noticias pregrabadas. Su verticalidad, oratoria y experiencia hacían creer al público que todo era real.
Las luces estuvieron a cargo de Luis Bennet, quien nos mantuvo entre tonos amarillos, azules y rojos. El sonido, por Alexis Cedeño y Emmanuel Cotto Matos, no tuvo ni una falla. Carlos Muñoz diseñó el maquillaje y peinado con arte. No solo logró un excelente trabajo con el elenco, sino que transformó a Cass y a Yaggui, otorgándoles a los personajes la ilusión necesaria al momento de darles vida. Los efectos especiales y visuales estuvieron exquisitos, ya que fue una experiencia totalmente inmersiva desde el recibimiento hasta el final de la obra. Se notó el trabajo encomiable de Aura Yarih Fonseca/The Design Boss y del asistente de dirección y regidor Aníbal Rubio. El diseño de utilería estuvo a cargo de la actriz Cristina Sesto, quien le brindó a la obra elementos funcionales a la ejecución de cada personaje.
Esta pieza fue diseñada y adaptada para el Café Teatro Moneró, un espacio lleno de magia, intimidad y complicidad, donde el público interactúa con los personajes que rompen la cuarta pared.
Los boletos para la función de hoy, domingo 12 de octubre, están disponibles en Ticketera y en el Café Teatro Moneró dentro del Centro de Bellas Artes de Caguas. Hago un llamado a los estudiantes de drama, estudiantes de escuela superior y profesores a que se den la oportunidad y el privilegio de vivir una experiencia totalmente inmersiva que, de seguro, les volará la cabeza.
