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“School of Rock” incorporó diversidad familiar y una fuerte presencia juvenil en escena
SAN JUAN, Puerto Rico
Por Sirio A. Álvarez, Pride Society Magazine
Basada en la película School of Rock (2003) y adaptada al teatro musical en 2015, esta propuesta llega a la Sala de Festivales del Centro de Bellas Artes de Santurce como un espectáculo que combina música en vivo y una clara apuesta por el talento joven. Bajo la producción de BAS Entertainment, la puesta destaca por colocar en primer plano a un elenco juvenil que, en muchos casos, enfrenta su primera experiencia escénica o debut profesional, asumiendo con seguridad gran parte del espectáculo.
La historia sigue a un músico que termina como maestro sustituto en una escuela estricta, donde descubre el talento de sus estudiantes y forma una banda en secreto para competir. A partir de ahí, la pieza se mueve entre humor, música y un mensaje sobre identidad y confianza.
Uno de los aciertos de esta versión es su cercanía con el público local. Aunque se mantienen nombres y estructuras del libreto original, la adaptación incorpora referencias culturales y musicales que evocan la realidad puertorriqueña sin perder su esencia.
A esto se suma un elemento significativo: el personaje de Tomika, interpretado por Ainhoa Calderón, es presentado como hija de una pareja de padres adoptivos del mismo sexo. Este detalle, ausente en la película original, se integra con naturalidad y aporta una lectura contemporánea sobre la diversidad familiar.
El elenco juvenil es el motor del espectáculo. Ainhoa Calderón destaca por su potencia vocal y evolución en escena. Siena Oquendo, como Summer, demuestra firmeza y dominio escénico, mientras que Sergio Marcano, como Billy, aporta carisma en sus intervenciones. A ellos se suma un grupo de jóvenes intérpretes que completa el elenco estudiantil con un trabajo uniforme.
La banda estudiantil —Jordan Pendleton (guitarra), Jorge Larrache (teclado), Sofía García (bajo) y Noah Seda (batería)— sostiene con seguridad la base musical. Nicolás Alemán, el más joven del elenco, también se destaca dentro del conjunto. La selección, realizada entre más de 150 audiciones para llegar a 14 jóvenes, se refleja en un grupo cohesivo y bien preparado.
En el elenco adulto, Juan Pablo Díaz asume con energía el rol de Dewey. Junto a él, Alfonsina Molinari sobresale con particular fuerza tanto en lo vocal como en lo actoral, destacándose en los momentos musicales más exigentes. Sus interpretaciones provocaron una respuesta inmediata del público, con aplausos marcados al finalizar sus números, confirmando su impacto en escena. JC Martínez y Luz M. Cardona completan el cuadro principal. A esto se suma un ensamble de 10 actrices y actores que interpretan múltiples personajes, aportando fluidez a una estructura en constante movimiento.

La dirección y coreografía de Marcos Santana se evidencia en la precisión de los números grupales. Coreografías como “Toma ya el poder” destacan por su energía y coordinación. Más allá de este número, la obra presenta un trabajo coreográfico constante en el que la mayoría del elenco juvenil participa activamente. Esto se complementa con el trabajo vocal de Michelle Brava, logrando un balance entre canto, actuación y movimiento.
La música en vivo es uno de los pilares del espectáculo. La banda del foso, compuesta por siete músicos bajo la dirección de Juan Carlos Rodríguez, aporta fuerza y dinamismo. Aunque en momentos puntuales el volumen se impuso sobre algunas voces, fueron instantes breves dentro de una ejecución sólida.
A nivel técnico, la propuesta se apoya en una escenografía versátil y un diseño de iluminación de Miguel Rosa que, junto al uso de proyecciones, permite transiciones ágiles entre espacios. Esto construye una estética cercana a la de un concierto en vivo. El diseño de maquillaje y peluquería, a cargo de Ricky Diadone y su equipo, complementa la caracterización.
La función de estreno se presentó ante un teatro lleno, compuesto en gran parte por familiares del elenco. El orgullo del público era evidente, reflejo de un proceso de ensayos iniciado en enero. Lo presentado no se percibe como un primer intento, sino como un trabajo ya firme.
