Share This Article
La comunidad LGBTQ+ crece, aumenta su capacidad de consumo y comienza a decidir con mayor cuidado a quién beneficia su dinero
SAN JUAN, Puerto Rico
Por Marilyn Sierra, para Pride Society Magazine
El 9.0 % de los adultos en Estados Unidos se identifica hoy como lesbiana, gay, bisexual, transgénero o de alguna otra identidad no heterosexual, según la más reciente medición de Gallup. La cifra se ha mantenido prácticamente estable frente al 9.3 % registrado en 2024, pero el dato de fondo sigue siendo contundente: desde que Gallup comenzó a medir esta identificación en 2012, cuando apenas alcanzaba el 3.5 %, la proporción casi se ha triplicado.
El crecimiento sigue concentrado en las generaciones más jóvenes. Actualmente, el 23 % de los adultos menores de 30 años se identifica como LGBTQ+, frente a un 10 % entre quienes tienen de 30 a 49 años, y apenas un 3 % o menos entre los mayores de 50. La tendencia, según Gallup, responde en gran parte al aumento de personas jóvenes —particularmente mujeres— que se identifican como bisexuales.
Ese crecimiento demográfico se traduce en músculo económico. Un informe de la firma LGBT Capital estimó que el poder adquisitivo global de la comunidad LGBTQ+ ronda los 4.7 billones de dólares, de los cuales 1.4 billones provienen únicamente de Estados Unidos. Es una cifra que coloca a la comunidad, en términos de capacidad de consumo, a la altura de las economías nacionales más grandes del mundo.
Pero ese poder de compra llega en un momento paradójico: mientras la comunidad crece y gasta más, buena parte del sector corporativo se ha retirado visiblemente del Orgullo.
Encuestas recientes de Gravity Research documentan que una porción significativa de empresas ha reducido su participación pública durante el Mes del Orgullo, en medio de presión política, campañas de boicot organizadas contra marcas percibidas como demasiado «woke» y el desgaste de años de pinkwashing. (El pinkwashing es una estrategia mediante la cual una empresa, institución o incluso un gobierno proyecta una imagen de apoyo a la comunidad LGBTQ+ principalmente con fines comerciales, reputacionales o políticos, sin que ese respaldo se refleje de manera consistente en sus prácticas, políticas o acciones reales).
Casos como el de Target —blanco de boicots desde direcciones opuestas del espectro político tras recortar sus iniciativas de diversidad— se han convertido en advertencia para otras corporaciones: tomar postura, o no tomarla, ambas opciones tienen un costo.

Encuestas del Pew Research Center refuerzan el escepticismo del consumidor: una mayoría de adultos LGBTQ+ cree que cuando las marcas promocionan el Mes del Orgullo (junio de cada año) lo hacen principalmente porque impulsa sus ventas, no por un compromiso genuino con la comunidad.
Frente a ese vacío, el consumo consciente gana terreno como herramienta política. Cada vez más consumidores LGBTQ+ optan por redirigir su gasto hacia negocios locales y emprendimientos liderados por personas de la comunidad, en lugar de premiar a corporaciones que solo aparecen en junio. El razonamiento es simple: si las marcas no van a comprometerse todo el año, el gasto tampoco tiene por qué quedarse con ellas.
A medida que las generaciones más jóvenes —con las tasas más altas de identificación LGBTQ+ registradas hasta ahora— entran de lleno al mercado laboral, esa capacidad de gasto seguirá creciendo. La pregunta que queda flotando no es si el poder económico LGBTQ+ seguirá siendo una fuerza relevante, sino quién decidirá dónde aterriza: las corporaciones que se fueron, o los negocios que nunca se movieron del lado de la comunidad.
En resumen
📊 El 9.0% de los adultos en Estados Unidos se identifica como LGBTQ+, según la más reciente medición de Gallup
📈 La cifra casi se triplica desde 2012, cuando Gallup comenzó a medirla y apenas llegaba a 3.5%
💰 El poder adquisitivo global de la comunidad ronda los $4.7 billones, con $1.4 billones solo en Estados Unidos
🏳️🌈 Un número creciente de marcas ha reducido su presencia pública durante el Mes del Orgullo, en medio de presión política y boicots organizados
🛍️ Consumidores LGBTQ+ redirigen cada vez más su gasto hacia negocios locales y liderados por personas queer
