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“De mujer a mujer” sobresale por su propuesta visual, coreografías e interacción con el público, aunque el libreto todavía necesita encontrar mayor cohesión
SAN JUAN, Puerto Rico
Por Sirio A. Álvarez, Pride Society Magazine
Con una combinación de teatro, drag show, cabaret, música, baile y constante interacción con el público, De mujer a mujer celebró este viernes su única función en el Teatro Victoria Espinosa, en Santurce. La presentación marcó además el debut como casa productora de Joy 111, proyecto integrado por Adrián Talledo, Eva Nieves y Neysha Morales, ganadores del premio Oeste Empresarial del programa EnterPRize 2025.
El concepto y libreto de Joseph Centeno sitúa al público dentro de un espectáculo de drag en el que una mujer descubre que su pareja mantiene una relación con Vivienne Lior, figura central del show e interpretada por el propio Centeno. Junto a él, el elenco principal estuvo integrado por Gabriela Guillén, Rafael Quirós y Londres. A partir de ese encuentro se desarrollan confrontaciones, confesiones y otras historias alrededor de las relaciones, el desengaño, el amor propio y la capacidad de reconstruirse.
Es precisamente en el libreto en el que De mujer a mujer encuentra su punto más débil. Aunque el concepto resulta atractivo y ofrece múltiples posibilidades, las historias no siempre consiguen entrelazarse orgánicamente. Por momentos se perciben como dos relatos que avanzan paralelamente sin encontrar del todo el puente dramático que los una. A esto se suma la insistencia en verbalizar algunos de sus mensajes, provocando que ciertos segmentos pierdan ritmo. El resultado es un libreto que, pese a partir de un concepto interesante, no alcanza la misma solidez que exhiben otros elementos de la puesta en escena.
Es sobre el escenario en donde la producción muestra sus mayores fortalezas. La selección musical está inteligentemente vinculada a las situaciones que atraviesan los personajes. Las canciones no funcionan simplemente como números insertados, sino que comentan, prolongan o complementan aquello que ocurre en el diálogo. A ello se sumaron dos interpretaciones vocales en vivo: la primera a cargo de Gabriela Guillén y, hacia el final, otra de Vivienne Lior.
Destacaron igualmente las coreografías de Joseph Centeno y Juan Diego y el desempeño del ensamble, integrado por Juan Diego, José Rodríguez, Ashlyan A. Zayas y Erielys Otero. El movimiento evidenció preparación, precisión y un cuidadoso trabajo de ensayo. Los cambios de vestuario estuvieron muy bien logrados y contribuyeron al atractivo visual del espectáculo.







La escenografía de Skylar Agosto convirtió el espacio en un cabaret de atmósfera íntima, con barra, mesas, cortinajes rojos y una pasarela central. La puesta, concebida a tres lados, acercó considerablemente la acción a los espectadores y favoreció una de las características esenciales del espectáculo: la interacción directa con la sala. En ese juego destacó Londres, quien estableció una comunicación particularmente activa y espontánea con los presentes.
Uno de los elementos más logrados de la noche fue el diseño de iluminación de Carolina Victoria, también responsable de la regiduría. Colores, ‘haces’ y texturas acompañaron eficazmente los cambios de tono y produjeron imágenes de gran atractivo, en diálogo constante con la escenografía, el vestuario y el movimiento.
La función enfrentó, no obstante, varias interrupciones en la reproducción de la música, que se detuvo inesperadamente en tres o cuatro ocasiones antes de continuar. Los tropiezos técnicos afectaron momentáneamente la continuidad, aunque el elenco siguió adelante sin permitir que descarrilaran el espectáculo.
Aunque la sala estuvo aproximadamente a mitad de capacidad, la respuesta de quienes asistieron fue entusiasta. Gritos, risas, canciones y aplausos acompañaron una propuesta que buscó desde el comienzo borrar la distancia entre intérpretes y espectadores. La disposición para entrar en el juego convirtió la función en una noche cómica, alegre y desenfadada, incluso en aquellos momentos en que el texto perdía impulso.
