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“Justicia para un gigante” denuncia la indiferencia hacia Juano Hernández mediante una poderosa interpretación de Josean Ortiz
CAGUAS, Puerto Rico
Por Sirio A. Álvarez, Pride Society Magazine
La historia de uno de los grandes actores afropuertorriqueños del siglo XX volvió a cobrar vida sobre el escenario con Justicia para un gigante (La épica tras el olvido de Juano Hernández), presentada este pasado domingo en el Teatro Luis M. Arcelay, como parte de la edición 47 del Festival de Teatro de Caguas Daniel Lugo. La obra, estrenada mundialmente durante el festival, fue escrita, dirigida y protagonizada por Josean Ortiz. La producción constituye un emotivo homenaje a una figura que alcanzó prestigio internacional, pero cuyo legado no ha recibido en Puerto Rico el reconocimiento que merece.
Juano Hernández nació en San Juan en 1896, hijo de padre puertorriqueño y madre brasileña. Tras la muerte de su madre durante su infancia, su padre, quien era marino mercante, lo llevó a Brasil con una tía materna. Cuando su padre falleció, dejó de recibir la ayuda económica y su tía terminó expulsándolo de la casa. Su niñez quedó marcada por la precariedad y la necesidad de buscar maneras de sobrevivir. Su carrera lo llevó por el circo, la música, la radio, el teatro y finalmente Hollywood, en donde logró destacarse en una época de fuertes prejuicios raciales. Su interpretación en Intruder in the Dust (1949) le mereció una nominación al Globo de Oro. Falleció en Puerto Rico el 17 de julio de 1970, apenas dos días antes de cumplir 74 años.
La función comienza con Josean Ortiz frente al telón cerrado, explicando al público las características físicas de Juano Hernández y aclarando que no pretende imitarlo, sino contar su historia. Al abrirse el telón, aparece una escenografía compuesta por muebles cubiertos con sábanas blancas. En medio de ese ambiente, una mecedora sirve como punto de partida para la narración.
El relato se sitúa inicialmente en los últimos años de Juano en Puerto Rico, cuando buscaba financiamiento para realizar una película y enfrentaba dificultades burocráticas que impedían concretar su proyecto. Desde ese momento, la historia retrocede hasta su infancia y presenta sus experiencias personales, matrimonios, viajes y numerosos trabajos artísticos.




Josean ofrece una interpretación extraordinaria. Durante toda la función permanece solo en escena, sosteniendo un extenso texto sin interrupciones y demostrando un notable dominio de la caracterización. Su voz adquiere un acento particular que evoca las influencias lingüísticas de Hernández, mientras su expresión corporal transmite frustración, indignación, tristeza y orgullo. Es un trabajo exigente, tanto física como emocionalmente, que mantiene la atención del espectador.
La investigación realizada por Josean Ortiz constituye otro de los grandes aciertos de la producción. Una pantalla ubicada al fondo presenta fotografías, documentos y carteles cinematográficos que permiten apreciar la extensa carrera de Juano Hernández. Estos recursos multimedia enriquecen la narración y ayudan a comprender la dimensión internacional de su legado artístico.
La escenografía, aparentemente sencilla, adquiere mayor significado hacia el desenlace. La iluminación, aunque acompaña algunos cambios de ambiente, resulta limitada durante determinados desplazamientos de Ortiz, dejando su rostro en penumbra. Sin embargo, esta deficiencia no disminuye la fuerza del montaje.
Más allá de reconstruir una biografía, Justicia para un gigante se convierte en una fuerte denuncia contra el racismo, la indiferencia institucional y el olvido de los artistas afropuertorriqueños. Uno de los señalamientos más contundentes ocurre cuando Ortiz denuncia que, mientras Puerto Rico recibía con júbilo a Marisol Malaret como su primera Miss Universo, Juano Hernández era sepultado sin el reconocimiento que merecía. Según expone la obra, ningún representante del gobierno asistió a su entierro ni se realizaron actos oficiales para honrar su memoria.
El desenlace, particularmente conmovedor, amplía el homenaje y provoca una reflexión sobre cuánto talento ha quedado fuera de nuestra memoria colectiva. La sala llena respondió con una prolongada ovación de pie y posteriormente participó en un enriquecedor diálogo con Josean Ortiz, durante el cual se abordaron el racismo y la importancia de preservar la memoria de nuestros artistas.
La producción de Josean Ortiz para Latinx Performance Ensemble, Inc. culminó sus funciones este pasado domingo, dejando abierta la posibilidad de futuras presentaciones. El Festival de Teatro de Caguas Daniel Lugo continuará del 30 de octubre al 1 de noviembre con la comedia Made in Puerto Rico, de Avilio Villarreal para Telón Azul, Inc. Las funciones son gratuitas, pero requieren reservación previa.
