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Más allá de lo artístico, “Hojarasca” se presenta como una experiencia pedagógica y comunitaria
SAN JUAN, Puerto Rico
Por Sirio A. Álvarez, Pride Society Magazine
La escena teatral puertorriqueña ha encontrado en “Hojarasca”, de Kelvin Tirado, una pieza necesaria y conmovedora. Bajo la dirección de Antonio Martell, se presenta en el espacio íntimo de Casa Ruth en Río Piedras. La obra se adentra en un territorio pocas veces explorado en nuestras tablas: el Alzheimer de inicio temprano. También expone las huellas invisibles que esta condición deja en quienes la padecen y en quienes acompañan el proceso. Tras un exitoso ciclo de 14 funciones en Trujillo Alto, ahora llega a Río Piedras.
El montaje se desarrolla en un formato experiencial e íntimo, donde el público no solo observa, sino que se desplaza con los actores recorriendo distintos espacios que recrean la cotidianidad de una familia marcada por la enfermedad. Esta cercanía rompe con la distancia tradicional entre escenario y espectadores: las miradas, los silencios y hasta las respiraciones se comparten en un mismo espacio emocional.
El elenco, integrado por Kelvin Tirado, Thaimy Reyes, Angélica Ortiz y Estefanía Soto, junto a las intervenciones del director Antonio Martell como narrador, se sumerge en roles que exigen vulnerabilidad y precisión. La figura central, que enfrenta el diagnóstico temprano de Alzheimer, no se reduce a un estereotipo médico; se convierte en un espejo de miedos, ternuras y olvidos que cualquiera puede reconocer en su propio entorno. La esposa encarna el vaivén entre la negación, la rabia y la ternura, transmitiendo con fuerza tanto la fractura como la fortaleza que surgen en medio de la pérdida. Las actuaciones son espléndidas, reales y auténticas. Destaca especialmente Kelvin Tirado, cuyos gestos, palabras y silencios están cuidadosamente estudiados, resultan certeros y alcanzan un nivel sobresaliente.
“Hojarasca” funciona como metáfora del desprendimiento y el deterioro; los recuerdos se desprenden de la conciencia, dejando tras de sí un vacío que es tanto individual como colectivo. La obra juega con esa imagen para plantear que la memoria no se borra del todo: queda esparcida en quienes rodean al enfermo, como rastros que aún pueden recogerse.




La producción es sencilla e interesante: ofrece lo justo y necesario para cada escena. Está trabajada por el propio colectivo, compuesto por los actores y actrices. La utilización del espacio, el diseño de luces y el recorrido por la estructura convierten esta pieza en una propuesta experimental muy bien lograda.
Más allá de lo artístico, “Hojarasca” se presenta como una experiencia pedagógica y comunitaria. El proyecto busca concienciar sobre la salud mental y abrir diálogo en torno a las enfermedades neurodegenerativas, un tema que en Puerto Rico suele quedar silenciado en el ámbito familiar. Esa dimensión convierte la obra en un acto de responsabilidad cultural: el arte como espacio para educar, sanar y acompañar.
“Hojarasca” es una propuesta valiente, íntima y necesaria. Su fuerza no está en lo grandioso o en lo elocuente, sino en la honestidad de las emociones y en la valentía de mirar de frente una realidad ncómoda. Tirado ofrece un texto cercano y urgente, mientras Martell potencia su alcance con un montaje inmersivo. Al salir, el espectador no solo se lleva la experiencia teatral, sino también la certeza de que hablar de la memoria —y de su pérdida— es hablar de nuestra humanidad más profunda.
La producción y los actores de la obra abren un diálogo con el público luego de la función, en el que explican el propósito de la pieza y su relevancia en Puerto Rico. La audiencia puede preguntar y opinar sobre la puesta en escena y el libreto, en un intercambio valioso que permite profundizar en el tema y genera momentos memorables de conversación.
La pieza se presenta este fin de semana en Casa Ruth en Río Piedras (frente a la Iglesia Católica de la Plaza de Recreo). Solo quedan boletos para hoy viernes a las 8:00 p. m., disponibles a través de la plataforma Eventbrite. La entrada no tiene costo, aunque se sugiere un donativo de $12.
