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“Elogio de una pintura” se presenta como una de las propuestas más interesantes de esta edición del Festival de Teatro Puertorriqueño
SAN JUAN, Puerto Rico
Por Sirio A. Álvarez, Pride Society Magazine
Como parte del 63.º Festival de Teatro Puertorriqueño del Instituto de Cultura Puertorriqueña, se presenta en el Teatro Francisco Arriví la obra Elogio de una pintura, del joven dramaturgo Jesús Esteban Feliciano Batista, dirigida por Axel Cintrón, en lo que constituye su estreno mundial.
La pieza tiene además un dato que sorprende: su autor tenía apenas 19 años cuando escribió la obra, hace dos años. El texto resultó ganador del Certamen de Dramaturgia del Instituto de Cultura Puertorriqueña en 2024, reconocimiento que impulsó su producción dentro del Festival. Este logro resulta aún más interesante si se considera la madurez con la que el autor aborda temas de cultura e identidad a partir de El Velorio, la célebre pintura de Francisco Oller, una de las obras más importantes del arte puertorriqueño.
La historia sigue a Dante, un joven estudiante que visita un museo con la tarea de preparar un ensayo sobre una pintura para una clase. Lo que comienza como una visita académica pronto se transforma en una experiencia inesperada cuando el universo del cuadro parece abrirse ante él. A partir de ese momento, el joven entra en contacto con las figuras que habitan ese mundo pictórico, dando paso a una historia que mezcla arte, memoria y tradición.
Uno de los aspectos más impresionantes del montaje es la cantidad de actores en escena. La obra presenta doce personajes, a los que se suman seis intérpretes que representan al pueblo, lo que permite ver hasta diecisiete actores simultáneamente en escena en algunos momentos. Esta estructura coral permite recrear la riqueza humana que aparece en la pintura que inspira la obra.






Dentro de ese universo, Dante llega al museo acompañado por Catalina, personaje que pertenece al mundo del museo y que nunca entra al universo de la pintura, lo que establece un contraste claro entre ambos planos de la historia.
El joven Gustavo Rosas, en el papel de Dante, y Franco Andrés como Toñi, sostienen buena parte de la narrativa de la obra. Ambos enfrentan un reto actoral importante al manejar un texto exigente y una puesta en escena que requiere precisión en movimientos y transiciones. Resulta admirable ver cómo, a pesar de su juventud, logran integrarse con naturalidad a un elenco compuesto por actores de amplia trayectoria.
Entre los intérpretes del reparto destacan Alfonsina Molinari, Carlos Vega, Israel Solla, Ámbar Bonilla y Gerardo Ortiz, figuras ampliamente reconocidas de nuestras tablas. Junto a ellos participan Carlos Ramírez, Guillermo Díaz, Daniel Feliciano, Amanda Rodríguez y William Badillo, quienes aportan solidez a la propuesta escénica.
La dirección de Axel Cintrón enfrenta el reto de coordinar un montaje con numerosos actores, cambios escénicos y un lenguaje visual muy presente. El resultado es una puesta en escena bien organizada que logra mantener el ritmo de la historia y construir momentos visuales de gran impacto.
La producción, a cargo de Backstage PR bajo la dirección de su productora Sylvia Batista, se apoya en un sólido equipo técnico. Las proyecciones diseñadas por Milton Cordero juegan un papel importante dentro del montaje, ayudando a transformar el espacio escénico y reforzando el ambiente del universo pictórico que inspira la obra.
La iluminación de Pamela López también cumple una función importante al crear distintas atmósferas que acompañan el desarrollo de la historia. A esto se suma el trabajo de escenografía y vestuario de Gerardo Díaz Sánchez, que aporta una estética de época que dialoga con el contexto histórico del cuadro. La composición musical de José Chenan Martínez y la regiduría de Fabiola Syvel completan un equipo técnico que sostiene con precisión el ritmo del espectáculo.
Más allá de su atractivo visual, Elogio de una pintura logra algo muy interesante: convertir una obra del arte puertorriqueño en una experiencia teatral que invita al público a reflexionar sobre la cultura, la memoria y las historias que forman parte de nuestra identidad.
La respuesta del público fue clara. La sala del Teatro Francisco Arriví se encontraba completamente llena y, al finalizar la función, el elenco recibió una ovación de pie. Muchos asistentes permanecieron luego compartiendo con los artistas en el vestíbulo del teatro, comentando con entusiasmo lo que acababan de presenciar.
Un detalle emotivo del programa de mano fue la dedicatoria de la obra al actor Raymond Gerena, figura muy querida dentro del teatro puertorriqueño.
Con un elenco sólido, una dirección ambiciosa y un equipo técnico bien articulado, Elogio de una pintura se presenta como una de las propuestas más interesantes de esta edición del Festival de Teatro Puertorriqueño.
La obra se presenta hoy domingo en su última función en el Teatro Francisco Arriví, una oportunidad para quienes aún no han tenido la ocasión de disfrutar de esta producción teatral.
