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El proyecto sanjuanero que sigue formando actores, autores y públicos
SAN JUAN, Puerto Rico
Por Sirio A. Álvarez, Pride Society Magazine
Fui un domingo, último día del mes de noviembre, a perderme por un rato en una casona del Viejo San Juan. Allí está Teatro en 15, un proyecto que comenzó en 2021 dentro de la Casa Cultural de San Juan y que presenta seis historias breves, cada una en una sala distinta y con una cartelera nueva cada mes. Con los años se ha convertido en una cantera importante de nuevos dramaturgos, actores y creadores. El ritmo es fuerte: cuatro funciones por día, de jueves a domingo —dieciséis por fin de semana— lo que permite que cada producción crezca y encuentre su público.
Llegué a las tres de la tarde, justo para las últimas funciones del mes. Aunque las obras están numeradas por sala, no es necesario verlas en ese orden. Al llegar, uno se registra y compra boletos según la disponibilidad. Así las vi yo: salteadas, de acuerdo con los turnos que había. Cada persona termina armando su propio recorrido.
Las salas son pequeñas y cada una tiene su carácter. Algunas tienen butacas; otras, bancos largos o taburetes. En ocasiones alguien debe quedarse de pie. Las dimensiones varían: hay cuartos amplios, otros muy reducidos y otros que comparten paredes, por lo que no se pueden presentar dos obras a la vez. Las producciones trabajan con lo que hay y, en varios casos, utilizan proyecciones sobre las paredes para crear sus ambientes. Cada sala funciona casi como un pequeño escenario independiente.
La primera sala presentaba Las Tumbas, un vistazo a la vida del Sonero Mayor, Maelo. La pieza muestra sus conflictos personales, sus traumas y la relación con su madre. Es un acercamiento directo y emocional a partes de su historia que no siempre se comentan. Heyda Salamán, nieta del cantante, y Karlo Javier Martínez interpretan esta obra escrita y dirigida por Rafael Pagán.
En la Sala 2 encontré POPI, también basada en una historia real. El autor comparte la historia de sus padres, marcada por miedos, diferencias y situaciones difíciles. La obra combina humor y franqueza, y está interpretada por Eduardo Antonio Rodríguez Agustín y Moraima Lix Díaz Soto, bajo la dramaturgia y dirección de Eduardo Sánchez Navarro.










En la Sala 3 se presentó Jueves, dos desconocidos se encuentran cada semana en un vagón del tren en Madrid. Un hecho inesperado cambia sus vidas para siempre. Basada en un suceso real, la pieza retrata una historia de amor posible que nunca llegó a ser. Sigdia Busó, autora, y Gilberto Suárez protagonizan esta producción dirigida por Gabriela Alejandra.
Luego llegué a ¿Dónde está la pulsera?, en la Sala 4. Aquí una pareja joven enfrenta un conflicto que comienza con la desaparición de una pulsera. El incidente destapa sospechas, desacuerdos y versiones encontradas. La obra es directa y llena de tensión. Marcos Ortiz y Yakira Gavillán interpretan esta propuesta escrita y dirigida por Carolina Victoria.
En la Sala 5 vi Respira, en la que una actriz se prepara para una audición que podría cambiar su vida. La obra presenta sus dudas, presiones y la responsabilidad que viene con tomar una decisión importante. Zuleinette Ralat y Kelmi sostienen un diálogo intenso dirigido por Sarah Michelle Arroyo Piazza, con texto de Braulio Basilio.
Por último, en la Sala 6 se presentó Vámonos, que muestra a una pareja en un momento clave. La historia gira en torno a decisiones pendientes, caminos posibles y la incertidumbre de comenzar de nuevo. Joelly Cancel y Danielys González interpretan esta obra escrita y dirigida por Yadiel Vispo.
Es importante destacar el trabajo técnico: escenografía, luces, música, audiovisuales y utilería. Cada sala logra un montaje completo y detallado, digno de una producción grande. Un logro notable para un proyecto de este tamaño.
Salí poco antes de las cinco de la tarde con la sensación de haber recorrido seis universos distintos dentro de una misma casona. Y pensé en algo que define muy bien a este espacio: muchas de estas mini obras, nacidas en cuartos pequeños y creadas para vivir apenas un mes, han servido de semilla para libretos más grandes que luego se convierten en obras completas y exitosas en otras salas. Teatro en 15 es eso: un laboratorio vivo en donde las historias nacen pequeñas, pero crecen con una fuerza que nadie imagina al principio.
