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Erick Bonilla presentó un espectáculo irreverente que reconfirmó el respaldo del público al stand-up para adultos
BAYAMÓN, Puerto Rico
Por Sirio A. Álvarez, Pride Society Magazine
El Festival de la Comedia de Bayamón llegó a su quinta presentación con “Chistes Prohibidos”, un espectáculo del comediante puertorriqueño Erick Bonilla. El espectáculo estuvo a la altura de su título. El Teatro Braulio Castillo recibió una sala llena y un público de diversas generaciones, dispuestos a disfrutar de un humor atrevido, sin filtros y dirigido exclusivamente a adultos.
La noche comenzó con Cristina Sánchez, disfrazada del pájaro chango, Ernesto Rolón y Titito Sánchez, quien apareció vestido de un pote de sriracha, todos del colectivo Standoperos. Con estilos distintos, calentaron el ambiente y prepararon al público para la llegada de Erick Bonilla, quien desarrolló una propuesta que no dejó tema libre de bromas.
Recién cumplidos los cuarenta años, el comediante recurrió constantemente a sus experiencias personales para construir sus relatos. Su madre fue una de las protagonistas recurrentes, con anécdotas contadas de manera tan convincente que resultaba difícil distinguir la realidad de la ficción. La religión, la política, las relaciones de pareja, el amor, la masturbación y los viajes también encontraron espacio en su repertorio.
Uno de los segmentos más divertidos surgió de su visita al urólogo para un examen de próstata. Bonilla convirtió una experiencia que suele generar incomodidad en una sucesión de situaciones hilarantes, aprovechando su expresividad y habilidad narrativa para provocar carcajadas.
El espectáculo incluyó lenguaje explícito, referencias sexuales y comentarios que desafiaron los límites de lo políticamente correcto. En una ocasión, uno de sus chistes resultó tan fuerte que el propio comediante reaccionó sorprendido. Los espectadores tardaron unos segundos en captar el comentario y, cuando lo hicieron, las risas estallaron. Bonilla reconoció entre carcajadas que quizás había ido demasiado lejos.
La presentación también incorporó segmentos de canto y rap. La puesta en escena fue sencilla, con un micrófono, un taburete y una iluminación fija que concentró la atención en el comediante. A pesar de la distancia entre el escenario elevado y la sala a oscuras, mantuvo comunicación con los espectadores, formulando preguntas y reaccionando con espontaneidad a sus respuestas.

Un aspecto destacable fue la convocatoria. Originalmente programado para el sábado 31 de octubre, el espectáculo generó suficiente interés para añadir una función el viernes 30. Este respaldo contrasta con las dificultades que enfrentan algunas producciones teatrales para sostener sus presentaciones de viernes, demostrando que el stand-up cuenta con un público dispuesto a respaldarlo.
La principal fortaleza de Bonilla estuvo en su capacidad para convertir situaciones personales y asuntos incómodos en material humorístico. Su propuesta, sin embargo, no pretende complacer a todos los públicos: el lenguaje adulto y la naturaleza provocadora de sus chistes requieren espectadores dispuestos a aceptar ese tipo de humor.
Al finalizar, Bonilla confesó entre bromas que ni siquiera sabía cómo cerrar el espectáculo. Los aplausos acompañaron su despedida, después de una noche en que la conexión con el público se mantuvo constante.
Chistes Prohibidos confirma que el humor irreverente tiene su espacio y sus seguidores. En esta quinta presentación del Festival de la Comedia de Bayamón, Erick Bonilla demostró que cuando se trata de provocar risas, casi ningún tema quedó fuera de su alcance.
El Festival de la Comedia continuará los días 6 y 7 de noviembre con ‘Media Docena’, un espectáculo que reunirá a seis comediantes bajo la dirección de Edgardo Soto. Las funciones serán a las ocho y media de la noche en el Teatro Braulio Castillo de Bayamón. Boletos en Ticketera.
