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El espectáculo confirma su conexión histórica con el público y la comunidad LGBTQ+
CAGUAS, Puerto Rico
Por Sirio A. Álvarez, Pride Society Magazine
Presentada en Moneró Café Teatro & Bar, en el Centro de Bellas Artes de Caguas, Las noches del Caribe, propuesta que trajo de vuelta a escena a la vedette de América, Iris Chacón, con un espectáculo que conecta directamente con la memoria de su público. Inspirado en aquellas temporadas que marcaron época en el Caribe Hilton durante los años 80, el show funciona como un reencuentro con una artista que no necesita presentación.
La sala estuvo prácticamente llena, con mesas ocupadas en su totalidad, en un ambiente tipo café teatro que permitió al público disfrutar de comida y bebidas. Ese formato aportó cercanía y convirtió la experiencia en algo más interactivo y directo, donde la figura de Iris se sintió al alcance de todos.
Acompañada por la orquesta dirigida por Junno Faria y los Chacón Dancers —Ilga Rivera, Daina Rivera, Hiram Vázquez y Heber Mejía—, la artista presentó un espectáculo de aproximadamente dos horas que combinó interpretaciones en español e inglés, intervenciones musicales y momentos de nostalgia, incluyendo un medley de canciones icónicas de su programa de televisión, transmitido desde la década de 1970 hasta finales de los 80.
Uno de los mayores aciertos del espectáculo fue su constante interacción con el público. Entre canción y canción, Iris conversó, hizo anécdotas y respondió directamente a quienes la acompañaban, generando una dinámica natural. Durante la función, incluso hizo referencia a lo ocurrido la noche anterior, cuando una interrupción eléctrica afectó el espectáculo, incorporándolo con humor dentro de su diálogo con la audiencia. Ese tipo de momentos reforzó la cercanía y complicidad que mantuvo durante toda la presentación.
El público, en su mayoría adultos que crecieron viéndola en televisión, respondió con entusiasmo, aunque también se hizo evidente la presencia de nuevas generaciones que reconocen en Iris una figura clave de la cultura popular puertorriqueña. Entre los asistentes se encontraban figuras como Roberto y Luis Vigoreaux, Yolandita Monge, Carmen Jovet, Nydia Caro, Fernando Allende y su esposa, Carmen Yulín y Manny Manuel, lo que reforzó el carácter especial de la función.



En escena, Iris se mostró segura, carismática y bien acompañada. Sus cambios de vestuario marcaron momentos claros dentro del espectáculo: primero con un diseño en tonos plateados con matices azulados, y luego con un vestuario completamente plateado con flecos, que acentuaba cada movimiento. El cuerpo de baile reforzó esa energía con múltiples cambios —desde piezas en tonos metálicos hasta vestuarios en negro con brillo—, manteniendo una presencia constante y bien integrada al ritmo del show.
Pero hay un elemento que atraviesa todo el espectáculo y que no puede pasarse por alto: la relación de Iris Chacón con la comunidad LGBTQ+. Durante décadas, su imagen y estilo han sido referencia directa para transformistas e imitadores, muchos de los cuales incluso adoptan su apellido como parte de sus identidades artísticas. En esta función, algunos de ellos estuvieron presentes, entre ellos Roy Longsworth (Vanessa Fox), Nick Rodríguez (Nicole Chacón) y Simara Fierce’s, celebrando a la artista que ha influido en sus propuestas escénicas.
Esa conexión se ha construido a lo largo de su carrera. En décadas pasadas, varios de sus bailarines y parte de su equipo artístico fueron de la comunidad, lo que fortaleció ese vínculo que hoy sigue vigente. Además, en 2025, Iris fue la madrina de la parada de orgullo de Boquerón, reafirmando su cercanía con la comunidad.
Al final, Las noches del Caribe no solo revive una época: confirma que Iris Chacón sigue ocupando su lugar frente a un público que la reconoce, la celebra y continúa haciéndola parte de su historia.
