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Teresa Hernández y José Eugenio Hernández brillan en escena ofreciendo unas actuaciones sólidas y memorables
SAN JUAN, Puerto Rico
Por Sirio A. Álvarez Pride Society Magazine
El Teatro Tapia recibió el estreno mundial de La Erre, obra escrita y dirigida por Sylvia Bofill, con un teatro lleno a capacidad. Bajo la producción de Teatro Público, la pieza explora la memoria, la diáspora y las fracturas de Puerto Rico a través de la historia de Teresa, una exactivista de los años setenta que ahora enfrenta el deterioro de su memoria, en un hospital del Bronx. Lo íntimo y lo político se entrelazan en un relato que muestra cómo las luchas pasadas siguen marcando la vida familiar y colectiva.
La pieza utiliza un lenguaje interdisciplinario que la propia autora describe como ‘expresionismo tropical’: un cruce de palabra, movimiento, proyecciones y sonido que busca traducir el quiebre psicológico de un país. El movimiento del cuerpo, en particular, se convierte en un lenguaje adicional, subrayando los silencios, los quiebres de memoria y las tensiones emocionales.
La actuación de Teresa Hernández es el corazón de la obra. Con la experiencia de más de tres décadas en el teatro, ofrece una interpretación cargada de verdad y vulnerabilidad, sosteniendo el peso de una protagonista que se desmorona entre recuerdos y olvidos. La acompaña José Eugenio Hernández, con la solidez que lo caracteriza, dando cuerpo a un personaje lleno de contradicciones. Su contrafigura, Luis Rivera Figueroa, aporta frescura y disciplina, mostrando el fruto de su formación en escenarios internacionales. La obra transcurre de manera intermitente entre el pasado, el presente y la mente de la protagonista, lo que exige que el público esté muy pendiente a los cambios de tiempo.
El resto del elenco esta compuesto por Pedro Juan Colón quien brilla con una presencia escénica poderosa y una sensibilidad que lo convierten en uno de los actores más destacados de la noche. Laura Isabel Cabrera demuestra versatilidad y madurez en cada aparición, mientras que Luis Omar O’Farrill conecta con naturalidad tanto en el drama como en los momentos más íntimos. A este grupo se suman Viviana Calderón, con energía joven y un trabajo lleno de matices, y Omar Mora, quien aporta fuerza y compromiso interpretativo. Felicito la acertada selección del elenco, tanto de los protagonistas como de quienes entraron por audición.




Bofill, catedrática e investigadora, comenzó la redacción de esta obra en el 2021 y lleva tres borradores, hasta hoy que estrena. La autora ha desarrollado una obra que no teme integrar escritura, danza y visualidad como lenguajes escénicos. En La Erre logra articular un paisaje emocional y político en el que la escenografía mínima, muy bien diseñada por Juan Morales, el diseño de luces de Sylvia Bofill y Marién Vélez (que en algunos momentos no fue el más acertado) y las proyecciones de Christian Vélez construyen atmósferas que dialogan con la fragmentación de la memoria. La música y el sonido de Gabriel Rivera Vázquez, junto al excelente vestuario creado por Desireé Cruz, completan un universo en el que lo sensorial se convierte en testimonio. Todo bajo la producción de Teatro Público, a cargo de Gabriela Saker, Jeliannys Michelle y Raquel Vázquez. La regiduría es de Emma Michelle.
Más allá de lo teatral, la pieza conmueve porque conecta con realidades que no pueden esperar: la diáspora, la violencia sistémica, el legado colonial y la fragilidad de la salud mental colectiva. La Erre no solo evoca los años setenta, sino que resuena en un presente marcado por luchas sociales, feministas y queer. Desde esa perspectiva, la obra dialoga con nuestra comunidad porque recuerda que la memoria de un pueblo también se escribe en cuerpos disidentes y en familias fracturadas por el exilio y la represión.
La Erre cumple su cometido: abrir preguntas sobre la memoria colectiva, el trauma heredado y las huellas que deja la migración en Puerto Rico. Es una obra que invita a mirar atrás para entender el presente y, desde ahí, pensar en el futuro.
A esta excelente producción le quedan dos funciones, sábado a las 8:00 p.m. y mañana domingo a las 4:00 p.m. Ver a nuestro país desde estas perspectivas es muy necesario y enriquecedor. Date la oportunidad.
