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Antes de convertir a tu perro en taco o a tu gato en murciélago, conoce qué recomienda la literatura veterinaria para que Halloween no se convierta en una noche de nervios para ellos
SAN JUAN, Puerto Rico
Por Marilyn Sierra, para Pride Society Magazine
Ponerle un disfraz a la mascota es casi tradición en Halloween, pero no todos los disfraces son buena idea. Según literatura veterinaria reciente, los tres riesgos principales son el ajuste, la ventilación y el estrés. Y el peligro no se queda en la ropa: las decoraciones, el timbre que no para de sonar y los dulces también pueden poner en aprietos a perros y gatos.
Un disfraz muy apretado puede dificultar la respiración, la circulación o el movimiento. Uno demasiado suelto puede engancharse en un mueble o en cualquier cosa afuera.
Lo que para nosotros es fiesta, para ellos puede ser pura ansiedad.
La regla de oro
Un disfraz seguro le permite a la mascota sentarse, acostarse, subir escaleras y moverse con comodidad. Nada debe taparle la vista, apretarle las orejas, cortarle la respiración ni cambiarle la forma de caminar.
Uno de los veterinarios consultados en la literatura lo resume así: el mejor disfraz es el que tu mascota felizmente olvida que tiene puesto.
El diablo está en los detalles
Botones, cascabeles, lazos, piedritas plásticas y cintas colgando pueden terminar en la boca del animal y provocar que se ahogue. Las máscaras están descartadas: limitan la visión y el paso de aire. Tampoco convienen las gomas elásticas demasiado ajustadas.
Muchos disfraces baratos están hechos de telas sintéticas que acumulan calor o irritan la piel sensible, un detalle nada menor con el calor de la Isla. Lo recomendable es buscar materiales que respiren, sin olores fuertes a químicos, y asegurarse de que el disfraz no sea inflamable.
Un consejo práctico: haz una prueba varios días antes de Halloween para ver cómo reacciona tu mascota.
Su cuerpo habla
Mientras la mascota tenga el disfraz puesto, hay que mirarle el lenguaje corporal. Jadear, lamerse los labios, caminar de un lado a otro, pegar las orejas hacia atrás, agacharse, tratar de quitarse el disfraz o quedarse inmóvil son señales de estrés.
Los especialistas son claros: a un perro o a un gato no se le debe obligar a “acostumbrarse” a un disfraz que está rechazando.
Otra forma sencilla de leerlos es fijarse en cuatro cosas: comportamiento, energía, apetito y ánimo. Si de pronto la mascota se aísla, se pone inquieta o ya no le interesan las golosinas, te está diciendo que algo le molesta.
No todos nacieron para disfrazarse
Hay mascotas que es mejor dejar tranquilas. Las razas de cara chata, como los pugs y los gatos persas, son más vulnerables porque ya tienen dificultades para respirar. Lo mismo aplica a los animales mayores, a los que se recuperan de una enfermedad y a los muy ansiosos.

Eso no los saca de la fiesta. Un pañuelo con motivos de Halloween, un collar festivo o una foto junto a una calabaza pueden ser suficiente.
El susto también vive en casa
El estrés puede empezar mucho antes de la noche de Halloween. Las decoraciones combinan varias cosas que inquietan a las mascotas: formas desconocidas, movimientos repentinos, luces que parpadean y sonidos inesperados. Algunos perros ni las miran; otros les cogen miedo.
¿Cómo saber si es curiosidad o susto? Una mascota curiosa se acerca por su cuenta, olfatea y se mantiene relajada. Una asustada retrocede, se esconde, se paraliza, ladra o gime, jadea, tiembla o evita el área una y otra vez.
La recomendación es retirar cualquier decoración que asuste a la mascota y evitar las que se mueven de golpe, brillan demasiado o hacen ruido fuerte. Cables eléctricos expuestos, velas encendidas, bordes afilados y piezas pequeñas que se desprenden también son un riesgo.
Las calabazas decoran bonito, pero hay que botarlas si se ablandan, cogen moho o empiezan a dañarse. Y aunque estén frescas, si el perro come demasiado puede terminar con problemas digestivos.
Plan para la noche de trick or treat
Entre timbrazos, visitas y niños con máscaras, la noche puede ser demasiado. Lo ideal es dejar al perro en un área tranquila de la casa, lejos de la puerta. Sus juguetes, su cama y algo de ruido de fondo, como la televisión o música, ayudan a que esté más calmado.
Ojo con las fugas. Con tanto abre y cierra de puerta, un animal asustado se puede escapar en un segundo.
Los dulces, fuera de alcance
El chocolate y los productos con xilitol, un endulzante común en dulces y chicles sin azúcar, son tóxicos para los perros y pueden ser mortales. Si tu mascota se come algún dulce de Halloween, llama de inmediato a tu veterinario.
Con un poco de preparación, la noche puede ser divertida para todos. Y si tu perro no quiere disfraz, no insistas: el mejor que tiene es el suyo.
EN RESUMEN
🎃 Los mayores riesgos de disfrazar a una mascota son el ajuste, la ventilación y el estrés.
🐶 Un buen disfraz deja moverse, ver, oír y respirar sin problema.
🚫 Nada de máscaras, cascabeles, botones ni piezas que puedan tragarse.
🧪 Haz una prueba días antes y busca telas frescas que no sean inflamables.
👀 Jadear, esconderse, temblar o quitarse el disfraz son señales de estrés.
🐾 Razas de cara chata, mascotas mayores, enfermas o ansiosas mejor sin disfraz.
🏠 Retira decoraciones que asusten y deja a tu perro lejos de la puerta.
🍫 Chocolate y xilitol son tóxicos: los dulces, fuera de su alcance.

