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Organizaciones periodísticas y de derechos humanos acusan al medio de difundir información falsa y estigmatizante que pone en riesgo a una comunidad ya vulnerable
NUEVA YORK, NY
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En los días posteriores al asesinato del activista conservador Charlie Kirk, el diario derechista New York Post ha publicado una serie de artículos que, según críticos y organizaciones periodísticas, buscan vincular sin evidencia a personas transgénero con el crimen. La cobertura ha sido señalada por basarse en filtraciones anónimas y no verificadas de supuestas fuentes policiales, algunas de las cuales han sido contradichas públicamente por el gobernador de Utah, Spencer Cox, y por investigadores del caso.
Durante un solo fin de semana, el Post publicó varios titulares que trataban rumores como hechos. Uno lo describía como la “más reciente víctima de un tiroteo cometido por personas trans y sus defensores”. Otro afirmaba que la investigación se había ampliado a “grupos en línea pro-trans”. Un tercero insinuaba que una bala recuperada en la escena tenía grabado un mensaje que decía “trans-sex, furry meme: notices bulge OwO what’s this?”.

El lunes, el medio continuó con la misma narrativa, centrando un titular en el supuesto compañero de cuarto del sospechoso —a quien el propio Cox identificó como trans— y presentándolo como alguien que “odia a los conservadores y a los cristianos”. El artículo se basaba nuevamente en fuentes anónimas.
La narrativa era inequívoca: insinuar que la identidad transgénero estaba directamente implicada en el asesinato.
Informaciones falsas y rectificaciones
El New York Post, propiedad de Rupert Murdoch, no fue el único medio que publicó afirmaciones falsas sobre personas trans. El Wall Street Journal, también parte del conglomerado conservador News Corp, publicó inicialmente un titular que sugería que la munición utilizada tenía “expresiones de ideología transgénero y antifascista”.
Sin embargo, para el jueves, luego de que diversas fuentes y funcionarios expresaran alarma, el Journal corrigió su lenguaje e incorporó advertencias sobre lo preliminar del boletín inicial. Según reportó The Advocate, el gobernador Cox desmintió explícitamente que los grabados en las balas hicieran referencia a personas trans.
En una conferencia de prensa el viernes, Cox explicó que la munición recuperada cerca de la Universidad del Valle de Utah contenía “una colección de memes y eslóganes de internet”, y que no existía evidencia de lo que medios de derecha describieron como “ideología transgénero”. En realidad, no había una declaración ideológica coherente, solo fragmentos de subcultura digital.
Pese a ello, el Post no se retractó, y solo añadió una nota editorial después de que The Advocate cuestionara el reportaje erróneo del Journal.
El lunes por la tarde, el presidente Donald Trump declaró a periodistas que creía que “las redes sociales jugaron un papel en el asesinato de Kirk”. “Parece que fue radicalizado por internet”, dijo Trump, según un informe del press pool de la Casa Blanca.

Críticas desde el periodismo y el activismo LGBTQ+
Organizaciones periodísticas y de derechos LGBTQ+ condenaron la cobertura del Post. Ken Miguel, presidente de la Asociación Nacional de Periodistas LGBTQ+ (NLGJA, por sus siglas en inglés), afirmó que “compartir afirmaciones no comprobadas viola uno de los principios éticos fundamentales del periodismo: no hacer daño”. Añadió que “historias como estas corren el riesgo de reforzar estereotipos dañinos y de señalar injustamente a un grupo marginado que ya ha sido objeto de ataques con motivaciones políticas”.
Tre’vell Anderson, directora ejecutiva de la Asociación de Periodistas Trans (TJA), destacó que el lenguaje utilizado ya revela su sesgo. “Términos como ‘ideología trans’ fueron creados con el propósito explícito de deslegitimar la humanidad de las personas trans”, dijo a The Advocate. “Cuando los periodistas no ejercen la debida diligencia para verificar la información, especialmente cuando proviene de fuentes anónimas y en particular de la policía, la desinformación puede propagarse rápidamente”.
La Guía de Referencia Mediática de GLAAD señala que la orientación sexual o identidad de género no deben destacarse cuando no son relevantes para un delito, ni se debe sugerir que están vinculadas de forma causal a actos de violencia. Un portavoz de GLAAD recordó que “demonizar a personas inocentes y vulnerables con una cobertura sensacionalista e irresponsable no es nuevo en la historia LGBTQ. GLAAD se fundó hace cuarenta años porque la cobertura mediática de la crisis del VIH —incluida la del New York Post— fue atroz y dañina, y permitió que los funcionarios gubernamentales ignoraran su responsabilidad de proteger a toda la ciudadanía”.

Riesgo de violencia real
Sam Lau, de Human Rights Campaign (HRC), advirtió que “aunque los hechos sobre lo ocurrido en Utah siguen bajo investigación, esto sí lo sabemos: la violencia política y la violencia armada son inaceptables y no tienen cabida en este país. Usar un incidente como este para convertir a toda una comunidad marginada en villana es incorrecto, deshumanizante y peligroso. Los titulares del New York Post no buscan informar: son carnada para clics destinada a generar más miedo y división”.
La NLGJA informó que está contactando directamente a la dirección del New York Post y del Wall Street Journal.
Miguel alertó que este tipo de cobertura “hace más que estigmatizar: corre el riesgo de provocar violencia en el mundo real”. Añadió que “instamos a las redacciones a abordar con cautela acusaciones como estas, a ser transparentes sobre lo que se sabe y lo que sigue sin confirmarse, y a ofrecer el contexto adecuado cuando se introducen afirmaciones no comprobadas o lenguaje incendiario”.
