Share This Article
Esta propuesta recuerda que el teatro no está para complacer, sino para confrontar, para hacer preguntas y dejar huellas
SAN JUAN, Puerto Rico
Por Sirio A. Álvarez, Pride Society Magazine
El Marat Fest 2025 sigue trayendo al presente las obras de Abniel Marat, uno de los dramaturgos más provocadores de Puerto Rico, y esta vez lo hace con Sátiro desnudo frente al Sol. La pieza, escrita y estrenada en 1987, volvió al teatro donde se presentó por primera vez, el Teatro Julia de Burgos de la Universidad de Puerto Rico, en Río Piedras, con dirección de Jorge Alexander y producción de Bululú Inc. y AuraVivePR.
La obra presenta a cuatro personajes que se mueven entre el deseo, la ternura, la soledad y la contradicción: el Sátiro (José Reyero), Abniel (Gabriel McRoberts), David (Yarel Padilla) y Renato (Lucca Rodríguez). El texto, cargado de poesía y símbolos, nos habla del cuerpo como verdad, del amor que se enfrenta a prejuicios y de lo difícil que puede ser mostrar quiénes somos realmente. Trabaja temas como la lujuria, el amor de pareja, la ruptura amorosa y la soledad. Como bien aclara el autor en su propio personaje, la obra son fragmentos de memoria, por lo que hay vacíos.
El trabajo de Jorge Alexander, en su primera dirección, merece mención aparte. Supo darle a la pieza un ritmo claro, sin perder el tono poético que caracteriza a Marat. Alexander apostó por un montaje limpio, en el que los cuerpos, la palabra y la luz se convirtieron en los verdaderos protagonistas. Su dirección logró balancear lo íntimo y lo provocador, dándole al público una puesta en escena que se siente actual y necesaria.
Cada personaje aportó matices distintos a la trama. José Reyero, como el Sátiro, asumió la fuerza del mito con presencia física y voz firme, convirtiéndose en símbolo del deseo y la rebeldía. Aunque nos hubiera gustado ver más al sátiro que al danzante, su trabajo fue impecable. Vale destacar la profesionalidad de Reyero al realizar un desnudo y danzar en escena. Yarel Padilla, en el papel de David, mostró la ternura y vulnerabilidad de un joven ciego que se mueve por la intuición y no por la apariencia, ganándose la empatía del público. Lucca Rodríguez, como Renato el italiano, encarnó con soltura la imagen del deseo carnal y la belleza física, pero también dejó ver las contradicciones detrás de esa fachada. En conjunto, los tres completaron el universo que rodea al Abniel de McRoberts, dándole profundidad y múltiples lecturas a la pieza.








De todo el elenco, la actuación de Gabriel McRoberts merece destacarse. Su personaje es el centro emocional de la obra y Gabriel lo interpreta con una entrega que conmueve. En cada escena se siente la lucha interna de Abniel, su fragilidad y su fuerza, logrando que el público se conecte con sus palabras y silencios. Gabriel domina el ritmo del personaje y sostiene la tensión dramática con naturalidad.
Otro de los grandes aciertos de este montaje fue la iluminación diseñada por Amnerys Quiñones Pérez. La luz no solo acompaña, sino que marca el tono de cada momento: a veces íntima, casi confesional, y otras veces fuerte y directa, dejando al descubierto los cuerpos y las emociones sin filtros. Esa claridad y esas sombras crean atmósferas que intensifican lo que está pasando en escena. El diseño y elaboración del sol, por Nicole (koko) Martínez, es una obra de arte. Como punto focal del escenario hace que toda la obra pase frente al sol.
La música y el diseño sonoro, de Kimberlie Hall, también jugaron un papel clave. Más que un simple acompañamiento, los sonidos dieron profundidad a las escenas, subrayaron tensiones y ayudaron a que el espectador entrara en la dimensión poética de la obra. Cada nota parecía pensada para resaltar la intensidad de los actores y la crudeza del texto de Marat.
En conjunto, Sátiro desnudo frente al Sol logró una función de estreno, lleno de público, que se siente actual a pesar de haberse estrenado hace casi cuatro décadas. La propuesta recuerda que el teatro no está para complacer, sino para confrontar, para hacer preguntas y dejar huellas. Esta versión del clásico de Marat lo confirma: el desnudo en escena, la poesía en la palabra y la entrega de su elenco, en especial de Gabriel McRoberts, hacen de la obra una experiencia que trasciende el tiempo.
Esta puntillosa producción tiene su última función hoy sábado a las 8:00 p. m. en el Teatro Julia de Burgos de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. La entrada es gratuita, con un donativo sugerido.

