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Los hermanos Jarque interpretan seis roles que retratan el amor, la opresión y el género en la familia puertorriqueña
SAN JUAN, Puerto Rico
Por Julio V. Núñez, Pride Society Magazine
Durante la década de los 80 estrenó en Puerto Rico la pieza teatral Quíntuples, de Luis Rafael Sánchez, con las actuaciones centrales de los actores Paco Prado e Idalia Pérez Garay. A unos 40 años de ese primer estreno, ayer sábado subió a escena en el Teatro Victoria Espinosa, en Santurce, esta vez con las actuaciones centrales de dos primeros actores: los hermanos Joaquín Jarque y Sara Jarque.

Los Jarque dieron vida a Dafne, Baby, Bianca, Mandrake, Carlota y a Papá Morrison, quienes son los anfitriones de un Congreso de Asuntos de la Familia en el 1984. Quíntuples es una pieza construida como monólogo múltiple, una especie de vodevil itinerante con el que los personajes recorren el país. Es un espectáculo familiar de variedades.
Es dentro de este contexto que los actores encarnan a estos personajes: Dafne (coquetona, mundana, aspirante a mito), Baby (joven, frágil, maltratado), Bianca (lesbiana de clóset), Mandrake (el dandy bello y fantasioso), Carlota (la hipocondriaca y trágica) y Papá Morrison (el patriarca, el semental).

Ante este congreso, los quíntuples deciden que van a “improvisar” una charla individual y ahí es cuando ellos se desnudan emocionalmente frente a la audiencia, que en esta función de estreno abarrotó la sala.
Quíntuples plantea que para el ser humano la identidad puede ser una representación o actuación heredada, un “papel” fácilmente identificable en la sociedad, es decir: hijo, hija, el “macho”, el intelectual, la madre sacrificada… Este laureado texto teatral se nos presenta como un espejo de la sociedad puertorriqueña clasemediera: vivimos -o queremos proyectar- una vida peaches and cream para satisfacer la mirada del prójimo, mientras reprimimos la frustración, la autenticidad, el deseo reprimido y la aceptación de una identidad de género (lo que en los años 80 era muy distinto al 2026). En ese sentido, cada uno de los personajes es una encarnación de los moldes masculinos o femeninos aceptables a la sociedad… moldes que podrían llegar a asfixiar.

Esa identidad, al fin y al cabo, es una heredada… Aunque “improvisen” ante una audiencia en una especie de espectáculo ambulante, lo cierto es que el “papel” asignado a cada uno de los personajes es una identidad familiar y social que se confunde con el hermano que lo interpreta. Y ese discurso “improvisado” resulta que hace rato fue escrito por Papá Morrison.
En resumen: en la familia coexisten el amor y la opresión, el género y los convencionalismos sociales, la represión sexual, la maternidad, etc. Por todo esto y más que Quíntuples sigue siendo un texto vigente, ya que sigue recordándonos que la realidad y la tensión en las que vive la sociedad puertorriqueña versus la verdad (íntima y tal cual es), que no han desaparecido.

Esta no es la primera ocasión en la que Joaquín Jarque interpreta a Baby, Mandrake y a Papá Morrison. En la función de ayer apreciamos a un actor en pleno dominio del texto teatral, que lo llevó a darle vida a cada uno de sus personajes. Conocido por su potente voz, jugó con su recurso para darle hermosos matices a cada uno de los personajes, muy especialmente a Baby Morrison: un monólogo hermosamente presentado, sin desperdicio, de un preciosismo total. Su versión de Mandrake y Papá Morrison lograron también cautivar con su poderosa presencia escénica, el uso de inflexiones en sus parlamentos, las pausas, la mirada penetrante, su timing o manejo del tiempo para lograr el efecto deseado.

Sara Jarque se estrenó con este texto interpretando a Dafne, Bianca y Carlota. La primera actriz nos presentó una versión muy “Sara Jarque” de cada uno de estos personajes. Fluyó de la coquetería putona de Dafne a Bianca, la adolorida fumadora y reprimida sexual, y luego a Carlota, la hipocondriaca “proyecto de cadáver”. Su trabajo reflejó un estudio exhaustivo de cada personaje para hacerlo suyo. Es decir, presentó de cada personaje una versión suya memorable. La actriz impuso su presencia desde que pisó el escenario dejando establecido un “aquí vengo yo”. Desde el saque, Sara Jarque nos volvió a regalar una noche de gran teatro, como nos tiene acostumbrados. Brillante. Queremos más de Sara… queremos un unipersonal suyo. Es tiempo.
La dirección de Emineh de Lourdes movió y jugó con sus actores como experta ajedrecista, con un trabajo sutil y hermoso, como si hubiera dejado que la energía de los actores fluyera espontáneamente. El efecto fue una propuesta fresca y fluida.

Raymond Gerena (Casa Productora) en la producción general y Joaquín Jarque en la producción ejecutiva nos regalaron una puesta atemporal que merece el respaldo del público. Quíntuples es una oferta de gran teatro que merecería estar en cartelera muchas semanas.
Ya este fin de semana los boletos están agotados. El próximo fin de semana ya deben estarlo. ¿Habrá un tercer fin de semana? Quizás, quizás, quizás… como dice la canción que cantaba Toña la Negra.
