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Los consumidores buscan mayor conveniencia al manejar el vino en diferentes escenarios, no solo en la mesa formal o en un restaurante
SAN JUAN, Puerto Rico
Por Amanda Díaz de Hoyo, periodista de vinos y gastronomía
Son muchos quienes los han probado, particularmente en actividades multitudinarias o en sus años universitarios. Los envases de cartón, tetra pak o briks, o como decían en casa para referirse a la leche “container” o contén, también vienen diseñados para el vino. Aunque no es nada nuevo, parece que esta modalidad de empaque está tomando auge por varias razones, que van desde la conservación del medioambiental y del producto hasta el aspecto económico.
Los tiempos indudablemente cambian, los gustos se amoldan y nos adaptamos. Mientras leía un artículo sobre vinos y la aceptación de las cajas como una de las alternativas de envasado, me cuestioné si estaba aferrada a la vieja escuela, si me convertí en una snob del vino, de esos que en otros tiempos y para otros medios criticaba ante los ojos de los lectores. Fue un encuentro con la realidad de mi “yo” vinícola.
De los vinos en caja, recordé las loncheras escolares y los jugos de mis hijos en sus años infantiles, y que en su momento hubo un vino que pegó mucho entre los consumidores, el Franzia. Era un vino de a granel, hecho comercialmente, y barato, lo que lo hacía muy accesible. Además, se conseguía en el PX y con eso bastaba para el presupuesto sato de un festejo criollo.
El hecho que reaparezcan vinos más pensados y se envasen en este formato ha permitido que los expertos digan que hay mayor atención en la elaboración de vinos que se van a mercadear de esta manera, por diferentes razones. Una de ellas, destacan, es que guardan mayor cantidad que una botella. Otras ventajas para el consumidor incluyen que el vino tiene mayor vida útil una vez abierto. Esto se debe a que dentro de la caja hay un empaque plástico que evita la oxigenación. Esta bolsa va colapsando en la medida en que se vierte el vino y causa que expulse el aire y lo selle al vacío por lo que prolonga el tiempo en que puede mantenerse ready para consumo.
Los cambios generacionales se le añaden a esta modalidad. Los consumidores buscan mayor conveniencia al manejar el vino en diferentes escenarios, no solo en la mesa formal o en un restaurante. El vino se disfruta acampando, en la playa, en exteriores, por lo que la caja representa una manera práctica de acarreo. Desde la perspectiva enológica, los vinos también han evolucionado con la tecnología, y lo vemos desde los entry level wines hasta los high end, o alta gama, alto copete o como prefieras llamarlos.
Eso sí, el asunto de la bolsa plástica puede ser contraproducente en cuanto al ambiente se refiere. Según el artículo “Wine Experts have don a 180 on this once cheap wine”, de la autoría de Emily Lawrence, el plástico usado no es biodegradable y debería serlo. Aquí hay un mundo para mejorar el empaque, y quizás puedan los inventores crear uno que mantenga no solo el vino y sea biodegradable la bolsa, sino que mantenga buena temperatura. Sería un éxito.
Una caja de vino, por lo general, contiene 3 litros, algo así como 4 botellas de 375 mililitros, de esas que adquirimos en los comercios con facilidad. Esto ahorra a los bodegueros los altos costos del cristal, las etiquetas, las cápsulas y hasta los corchos y tapas. Además, reduce el costo energético de producción y transporte, y promueve el uso de materiales reciclados, entre otros.
Como consumidora de vinos, sugiero que consideremos que los vinos de caja, brik o tetra pak , o porta pac, como también le llamamos, deben ser jóvenes, blancos o rosados. La caja no resulta el mejor formato que digamos para grandes vinos de guarda. Si eres fan de los tintos y quieres la caja, busca los que se toman jóvenes y que se hayan producido luego del 2023. Toma en consideración que los mejores vinos que usan formato de caja vienen de productores pequeños, por lo que conviene alejarse de los vinos de a granel, de grandes corporaciones. Estos tienden a estar chaptalizados, es decir, llevan azúcares añadidas al igual que colorantes y con frecuencia son los causantes de esos intensos dolores de cabeza al día siguiente de su consumo. Pero wait, si has tomado de más, te va a dar la resaca…a tomar agua y consumir vino con responsabilidad es prioridad.
Si vas a un comercio especializado en vinos, pregunta sobre estos vinos, máxime si tienes un estilo de vida activo y pasas la vida en exteriores. Por lo menos sé que cuando me tope con uno que me guste, lo comentaré…hay que atreverse a innovar. Total, lo mismo pasó con las copas de cristal y ahora las usamos de aluminio, plásticas revestidas con goma para mantener el vino fresco y a temperatura, plásticas con tallo y sin base para enterrarlas en la arena, y hasta flotantes si estamos en piscinas o playas tranquilas. La vida del vino en el trópico es más fácil con las herramientas correctas y adaptarse es lo mejor que nos regala la biología.
