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Más allá de la calidad artística, lo que convirtió esta función en un acontecimiento fue la pasión y entrega de una comunidad estudiantil que se adueñó del escenario
SAN JUAN, Puerto Rico
Por Sirio A. Álvarez, Pride Society Magazine
El Taller de Teatro Musical UHS y el Teatro UPR llevaron a escena esta semana una edición juvenil de El Mago de Oz, que logró transportar al público al mágico mundo creado por L. Frank Baum y popularizado en el cine de 1939. Con una sala llena de público estudiantil, maestras, maestros y padres, la propuesta celebró la energía y el talento joven, con un montaje que hizo brillar el esfuerzo colectivo de quienes formaron parte del proceso.
El elenco, compuesto en su totalidad por estudiantes de la escuela superior UHS, cautivó al público que respondió con aplausos a cada canción y, al final, se gozó la producción como una verdadera fiesta teatral. Alexa Santiago Pérez asumió con ternura y frescura el rol de Dorothy, logrando un desempeño sobresaliente que sostuvo con gracia el hilo narrativo. Victoria Arencibia Maestre, como la Bruja Malvada, llenó de tensión y carácter cada aparición, mientras Diego Ocasio Rivera, en el papel del Espantapájaros, se robó risas y complicidad con su energía física y carisma. Rafael Márquez Aponte interpretó con sensibilidad al Hombre de Hojalata y Joaquín De Jesús Lladó aportó simpatía como el León. Una mención especial merece Atabey Olguín Rosado, quien interpretó a Totó con disciplina y ternura, permaneciendo de rodillas durante toda la función y generando una conexión inmediata con el público.
El reparto incluyó también a Suil Martínez Valentín como Tía Em, Marcelo Colón como Tío Henry, Graciela Bueñaño como Glinda, Antonio Márquez Aponte como el Mago de Oz, Jayvette García Pérez como Abogado, y Sofía Mujica Olivero como Nikko. El Coro de Nanas estuvo compuesto por Ava Rodríguez Rivera, Graciela Bueñaño Rodríguez y Alana Otero Maldonado; mientras que el Coro del Dulce fue integrado por Inara López Maysonet, Amaya Mercado y Laira García Rosado.
El grupo de Munchkins lo formaron Marcelo Colón, Amaya Mercado, Daniela Dávila Rodríguez, Adriana Torres Ortiz, Alana Otero Maldonado, Naomi Santiago Borrero, Inara López Maysonet, Laira García Rosado, Nahirí Santiago Rivera, Kaori Aquino Ruiz, Camilah Vélez, Arturo Montañez y Miranda Colón. Los Cuervos estuvieron a cargo de Naomi Santiago Borrero, Inara López Maysonet y Amaya Mercado. Los Árboles del bosque fueron representados por Graciela Bueñaño Rodríguez, Jayvette García Pérez y Kaori Aquino Ruiz. Los Jitterbugs cobraron vida gracias a Kaori Aquino Ruiz, Ámbar Ortiz Padilla, Daniela Dávila Rodríguez, Sofía Guariniello Laguer y Khamila Rosa Rodríguez.
La Ciudad Esmeralda estuvo habitada por Adriana Torres Ortiz, Naomi Santiago Borrero, Marcelo Colón, Suil Martínez Valentín, Alana Otero Maldonado, Pau Moya Gómez, Jayvette García Pérez, Laira García Rosado, Kaori Aquino Ruiz, Inara López Maysonet, Daniela Colón, Miranda Colón y Camilah Vélez. Los Monos fueron interpretados por Alana Otero Maldonado, Laira García Rosado, Inara López Maysonet, Nahirí Santiago Rivera, Sofía Mujica Olivero, Daniela García Rodríguez y Amaya Mercado. Finalmente, los Guardias Winkies fueron representados por Jayvette García Pérez, Graciela Bueñaño Rodríguez, Kaori Aquino Ruiz y Camila Ocasio Rivera, quien además dio vida al Gato.






Los problemas de sonido fueron notorios, con micrófonos que fallaron en más de una ocasión, pero ni eso logró bajar la intensidad de las actuaciones ni el ritmo del espectáculo. El compromiso de los jóvenes actores quedó claro en su capacidad para sostener la energía y continuar con aplomo a pesar de las dificultades técnicas. El público no solo supo reconocerlo con aplausos constantes, sino que premió con un bravo de pie el cierre de la función.
El diseño visual buscó recrear Kansas y, sobre todo, el fantástico camino amarillo, con una escenografía creada por Camilo Carrión, Yehimar Ureña y Andrea Ruiz que fue transformándose con agilidad y eficacia. Los cambios de escenografía resultaron fluidos y sorprendieron por la rapidez con la que el escenario mutaba, manteniendo al público atento y encantado. El vestuario de Beliza Torres Narváez aportó identidad a cada personaje, destacando las zapatillas rojas como emblema central y un bravo por el vestuario del Hombre de Hojalata. La iluminación, diseñada por Beliza Torres Narváez, Suil Martínez Valentín y Joaquín De Jesús Lladó, sumó atmósferas a la magia de Oz, mientras la música bajo la dirección de Rafael Márquez Aponte y Diego Ocasio Rivera llenó de vitalidad cada transición.
Los números colectivos reforzaron la riqueza coral de la puesta en escena y demostraron la amplitud de un elenco que se entregó de principio a fin. La coreografía de Suil Martínez Valentín y Daniela Dávila Rodríguez imprimió movimiento constante, generando momentos de energía contagiosa que se celebraron con entusiasmo en la sala.
Bajo la dirección general del profesor David Ocasio Vega, la producción mantuvo cohesión y dinamismo en cada momento. Su liderazgo permitió que el elenco y producción estudiantil alcanzara un nivel de disciplina y organización admirable. La visión de Ocasio Vega no solo logró dar vida al mundo fantástico de Oz, sino que también potenció el talento joven, convirtiendo la experiencia en un ejercicio de aprendizaje artístico y humano que trascendió el escenario.
Más allá de la calidad artística, lo que convirtió esta función en un acontecimiento fue la pasión y entrega de una comunidad estudiantil que se adueñó del escenario. Tanto el elenco como la mayoría del equipo de producción son estudiantes, y eso hace de este espectáculo un manifiesto de creatividad, disciplina y amor por el teatro. Como subrayó el director general David Ocasio Vega, más del 90% de lo que se vio en escena es fruto del trabajo estudiantil, una afirmación que se confirmó en cada detalle.
