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Cada proyecto debería comenzar desde una pregunta esencial: ¿cómo quiero vivir este espacio?
SAN JUAN, Puerto Rico
Por Eileen Rivera-Esquilín, Diseñadora de interiores y Comunicadora
Muchas veces se piensa que un proyecto se transforma cuando llegan los muebles, cuando se instala el cuarzo o cuando finalmente todo parece listo.
Sin embargo, la verdadera transformación comienza mucho antes: en decisiones que no siempre se ven, en comparaciones silenciosas y en elecciones que, aunque pequeñas, terminan definiendo por completo cómo se siente un espacio.
Lo interesante es que gran parte de esas decisiones no son evidentes a simple vista.
No aparecen en una foto final ni suelen ser lo primero que se percibe al entrar en un espacio.
Y, sin embargo, son las que sostienen todo lo demás.
Lo que no siempre se ve también define el resultado.
— La distribución que permite que un espacio fluya
— Las medidas que garantizan comodidad en el día a día
— La iluminación que acompaña cada momento
— La selección de materiales según su uso real
Porque antes de que un espacio se vea bien, tiene que funcionar bien.
Y cuando esas decisiones se toman con intención, el resultado no solo se ve bien: se siente correcto.
Se siente natural.
Se siente cómodo.
Se siente pensado.


Diseñar un espacio no es únicamente una cuestión estética.
Es un ejercicio de observación, de análisis y de entendimiento profundo de cómo se vive.
Por eso, más allá de tendencias o estilos, cada proyecto debería comenzar desde una pregunta esencial:
¿cómo quiero vivir este espacio?
La respuesta a esa pregunta es la que guía cada elección posterior.
Y es ahí, en ese proceso silencioso, donde realmente comienza la transformación.
Para más información, puedes escuchar el ‘podcast’ de la autora, Interiorismo 101 en Apple / Spotify / Amazon Music o contactarla a través de sus redes, Mikosmos Interiors, en FB e Instagram.
