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La comedia de Héctor Méndez estrena una versión protagonizada por dos hombres en un singular teatro al aire libre
BAYAMÓN, Puerto Rico
Por Sirio A. Álvarez, Pride Society Magazine
El amor puede aparecer en el momento menos esperado y entre las personas más distintas. Sobre esa premisa, Héctor Méndez construye Buen provecho, mi amor, una comedia que en esta ocasión presenta, por primera vez, una adaptación en la que la historia tiene como protagonistas a dos hombres, manteniendo el humor, la picardía y el estilo que caracterizan al dramaturgo puertorriqueño.
La producción, a cargo de Peter Hornedo, celebró su estreno en El Hacendado Teatro al Aire Libre, ubicado en el Pueblito Don Cholito, junto al Museo de Arte de Bayamón. Más que una función teatral, la propuesta ofrece una experiencia diferente a la de una sala convencional, permitiendo que el público disfrute de la obra con servicio de cocina y barra. La combinación de teatro, gastronomía y entretenimiento convierte el espacio en un punto de encuentro donde la cercanía entre los artistas y los asistentes forma parte esencial de la experiencia.
La historia reúne a dos hombres de generaciones distintas que deciden darse la oportunidad de conocerse. A partir de ese encuentro, el libreto desarrolla una serie de situaciones en las que las diferencias de edad, los prejuicios y las inseguridades se convierten en el punto de partida para una comedia ligera, dinámica y llena de humor.
Quienes conocen la trayectoria de Héctor Méndez encontrarán nuevamente ese estilo que distingue sus escritos. El autor recurre a referencias muy puertorriqueñas, personajes, expresiones y recuerdos que despiertan la nostalgia de distintas generaciones, logrando una conexión inmediata con el público y provocando risas que nacen del reconocimiento de situaciones cotidianas.




Uno de los mayores aciertos del montaje es la cercanía entre los actores y la audiencia. El formato del espacio, unido a un libreto que permite la improvisación, propicia una interacción constante con el público, dando paso a momentos espontáneos que enriquecen la experiencia. Uno de los más divertidos ocurre cuando Julio, el personaje interpretado por Héctor Méndez, consulta a los asistentes si debe aceptar o no una propuesta de matrimonio. Las respuestas espontáneas del público enriquecieron la escena y fortalecieron la complicidad entre los intérpretes y el público.
En ese contexto, Héctor Méndez y Peter Hornedo desarrollan con naturalidad la relación entre sus personajes, mientras La Dragayasa, en el papel de la peculiar mesera del restaurante, aporta buena parte de la energía de la producción. Sus intervenciones, cargadas de espontaneidad y comicidad, provocan frecuentes carcajadas entre el público.
La propuesta incorpora además música, coreografías de Carlos Hernández y varias imitaciones musicales que complementan el desarrollo de la historia y enriquecen el carácter festivo de la puesta en escena. La asistencia de dirección de Mariana Quiles contribuye a que cada escena fluya con naturalidad, manteniendo el ritmo ágil que exige una comedia de este tipo.
Otro de los aciertos del montaje fue el uso de una pantalla LED como parte de la escenografía. Sus proyecciones permitieron cambiar de escenario con rapidez y efectividad, mientras el sonido y la iluminación, a cargo de KQ Music, respaldaron adecuadamente una producción concebida para un espacio completamente al aire libre.
Con una propuesta ligera, un elenco que entiende muy bien el tono de la historia y un formato que invita a la participación del público, Buen provecho, mi amor ofrece una alternativa diferente para disfrutar una noche de teatro al aire libre. La producción regresará a El Hacendado Teatro al Aire Libre el próximo 18 de julio, brindando una nueva oportunidad para disfrutar de esta simpática comedia.
