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Lo que la hinchazón y los gases constantes revelan sobre tu estrés, tu dieta y tu bienestar general
WASHINGTON, DC
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Entre el ajetreo diario, las relaciones, el trabajo y todo lo que implica cuidar del bienestar propio, el sistema digestivo suele ser el primero en avisar cuando algo anda mal. Pasar gases es parte normal de la digestión —la mayoría de las personas lo hace entre 10 y 20 veces al día—, pero cuando esa frecuencia cambia de golpe, o viene acompañada de hinchazón, dolor abdominal o alteraciones en el hábito intestinal, ahí es cuando vale la pena poner atención, según explican gastroenterólogas de Weill Cornell Medicine consultadas sobre el tema.
La conexión entre el estrés y el intestino
El intestino y el cerebro están conectados a través de lo que la ciencia llama el eje intestino-cerebro: una red constante de señales entre ambos órganos. Por eso el estrés, la ansiedad y las emociones intensas —tan presentes en las dinámicas de la vida moderna— pueden alterar directamente la digestión, acelerando o frenando el tránsito intestinal, alterando la microbiota y aumentando la sensibilidad a los gases y la hinchazón. Cuidar la salud digestiva, entonces, también pasa por cuidar la salud emocional: dormir bien, mover el cuerpo, bajar el ritmo cuando el estrés se acumula y prestar atención a cómo reacciona el cuerpo ante distintas situaciones son parte del autocuidado integral, tanto como la alimentación.
No existe un número mágico
La gastroenteróloga Felice Schnoll-Sussman asegura que la flatulencia es sumamente común y, en la mayoría de los casos, no es motivo de preocupación. Cada persona tiene su propio patrón habitual —con qué frecuencia ocurre, cómo se siente y qué la provoca— y ese patrón individual importa mucho más que cualquier cifra estándar.
“Lo más importante es conocer lo que es normal para tu propio cuerpo”, resume la especialista.
Lo verdaderamente relevante, apunta, no es el número de veces que se expulsa gas en un día, sino si ha habido un cambio significativo respecto a lo habitual, o si han aparecido síntomas adicionales. No es lo mismo una persona que siempre ha sido gasosa y se siente bien, que alguien que de pronto empieza a expulsar mucho más gas del acostumbrado.

¿Qué provoca los gases constantes?
La explicación más común está en la dieta. Las bacterias intestinales fermentan carbohidratos que no se absorben por completo en el intestino delgado, y el gas es un subproducto natural de ese proceso. Irónicamente, algunos de los alimentos más saludables —como habichuelas, lentejas y brócoli— están entre los mayores productores de gas. Los alcoholes de azúcar como el sorbitol y el xilitol, presentes en dulces sin azúcar, productos proteicos y alimentos procesados, también son culpables frecuentes.
Un aumento repentino de fibra en la dieta —aunque sea un cambio saludable— puede producir más gas de forma temporal. La intolerancia a la lactosa, la sensibilidad a ciertos carbohidratos fermentables, el estreñimiento y los cambios en la microbiota intestinal también pueden estar detrás del exceso de gases. Y no todo proviene de la comida: tragar aire al comer rápido, mascar chicle, beber con sorbeto, tomar bebidas carbonatadas o hablar mientras se come también aumenta la cantidad de aire que se traga.
¿Estoy expulsando demasiado gas?
Por sí solo, el gas rara vez es señal de un problema de salud grave. Según Schnoll-Sussman, lo que realmente amerita evaluación es cuando el cambio es nuevo, persistente, difícil de controlar o viene acompañado de otros síntomas gastrointestinales: hinchazón, malestar abdominal, diarrea, estreñimiento o cambios en el hábito intestinal. También es clave preguntarse si la situación está afectando la calidad de vida —si el gas condiciona qué se come, a dónde se va o la comodidad al estar con otras personas—, porque en ese caso sí merece atenderse.
Señales de alarma que sí requieren atención médica
Cualquier síntoma gastrointestinal nuevo, o síntomas en personas con antecedentes familiares importantes de enfermedad gastrointestinal o cáncer, deben motivar una consulta médica. Además, hay señales que van más allá de un trastorno digestivo funcional o una intolerancia alimentaria: pérdida de peso involuntaria, sangre en las heces, dolor abdominal persistente o severo, vómitos, anemia, fiebre, diarrea significativa y sostenida, síntomas que interrumpen el sueño, o cambios inexplicables en el hábito intestinal. Si el gas y la hinchazón aparecen de forma consistente después de consumir lácteos, podría tratarse de intolerancia a la lactosa; si se acompañan de dolor abdominal y cambios en el hábito intestinal, podría apuntar a síndrome de intestino irritable.
La hinchazón: cuando el verdadero culpable es el estreñimiento
La hinchazón es un problema frecuente y frustrante: cerca del 18 por ciento de la población general la experimenta al menos una vez a la semana. Antes de recurrir a un nuevo probiótico o eliminar alimentos de la dieta, vale la pena mirar hacia el estreñimiento, según Allison Yang, gastroenteróloga de Weill Cornell Medicine.
“Primero hay que resolver el estreñimiento”, plantea Yang. Cuando el excremento no avanza, el gas no tiene a dónde ir y termina causando hinchazón; al corregir el estreñimiento, la hinchazón suele resolverse sin necesidad de otra intervención.
Más de la mitad de las personas con estreñimiento subyacente presentan la hinchazón como síntoma principal, de acuerdo con Yang. Otras señales comunes incluyen esfuerzo al evacuar, heces pequeñas y duras, y la sensación de no haber vaciado el intestino por completo. Cuando las heces se mueven lentamente por el colon, las bacterias tienen más tiempo para fermentarlas, lo que contribuye a la hinchazón.
Cómo enfrentar la hinchazón crónica
Muchas personas optan por probar una dieta nueva o un suplemento, pero Yang advierte que ninguno de los dos debe hacerse sin orientación adecuada. La dieta baja en FODMAP, por ejemplo, puede ayudar a manejar síntomas digestivos, pero no está pensada para seguirse de forma indefinida, y los alimentos deben reintroducirse eventualmente. Los suplementos y probióticos, además, no siempre mejoran el estreñimiento y en ocasiones pueden empeorar la hinchazón.
La recomendación de Yang es llevar un diario de alimentos durante algunas semanas para identificar patrones o posibles desencadenantes. Entre los alimentos que suelen provocar síntomas están los lácteos, los edulcorantes artificiales y los alimentos ricos en fructanos, como la cebolla y el ajo. También aconseja mantenerse bien hidratado, procurar evacuaciones regulares, suaves y sin esfuerzo, y abordar el estreñimiento con líquidos, fibra, actividad física y, de ser necesario, un laxante de venta libre.
EN RESUMEN
💨 Pasar gases entre 10 y 20 veces al día es normal; lo que importa es tu propio patrón habitual.
🥦 Alimentos saludables como habichuelas, lentejas y brócoli están entre los mayores productores de gas.
🚩 Cambios súbitos, dolor, sangre en las heces o pérdida de peso inexplicable ameritan una visita al médico.
💩 El estreñimiento es una causa común —y subestimada— de la hinchazón crónica.
🥤 Antes de cambiar la dieta o tomar probióticos por tu cuenta, es clave identificar la causa real.
🧘 El estrés y la ansiedad también hablan a través del estómago; cuidar la mente es cuidar la digestión.

