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“Por mis muertos” desata secretos, sospechas y carcajadas en una comedia encabezada por un formidable Gerardo Ortiz
SAN JUAN, Puerto Rico
Por Sirio A. Álvarez, Pride Society Magazine
Los muertos tienen mucho que contar y, en esta ocasión, lo hacen provocando carcajadas. Por mis muertos, del dramaturgo español José Warletta, estrenó este viernes en la Sala Experimental Carlos Marichal del Centro de Bellas Artes de Santurce, ante una sala llena y un público completamente entregado. La producción de Florentino Rodríguez para Teatro Aragua, dirigida por Miguel Diffoot, presenta una comedia en la que el misterio y el humor se encuentran.
Ambientada a principios del siglo XX, la historia gira alrededor de una sesión de espiritismo encabezada por Madame Jacint, durante la cual comienzan a surgir verdades que algunos preferirían mantener enterradas. Cada personaje guarda su secreto y su muerto, y las revelaciones provocan situaciones tan inesperadas como divertidas. Contar más sería privar al espectador de las sorpresas que encierra esta propuesta.
Gerardo Ortiz sobresale como Madame Jacint, personaje que le permite demostrar su versatilidad. Su dominio de los tacones, el vestuario y los gestos se complementa con una dicción impecable y sorprendentes cambios de registro vocal. Su interpretación sostiene buena parte del humor y demuestra un notable control de la caracterización.
Linnette Torres interpreta a una mujer encantadoramente despistada, cuya apariencia recuerda a Betty Boop y cuyas ocurrencias arrancan las risas del público. Por su parte, Herbert Cruz construye un mayordomo de expresivos gestos y respuestas ingeniosas que aporta momentos de gran comicidad. A ellos se suma la primera actriz Idalia Pérez Garay, quien aporta su reconocida experiencia y una sólida presencia escénica que encaja perfectamente en este universo de personajes extravagantes.
Jonathan Cardenales ofrece una interpretación convincente de un periodista de carácter firme, que cuestiona cuanto sucede a su alrededor. Sus intervenciones generan un divertido enfrentamiento con Madame Jacint, quien insiste en mantener el control de las preguntas, mientras su personaje adquiere particular importancia a medida que avanza la historia. Giuseppe Vázquez, a su vez, interpreta al enigmático ayudante de Madame Jacint, cuya presencia discreta, pero constante, contribuye a mantener la atmósfera de misterio.
Uno de los principales aciertos de Miguel Diffoot como director es la coordinación de seis intérpretes que permanecen durante toda la función en escena. Los parlamentos se suceden con rapidez y las intervenciones se entrelazan sin perder claridad. Sostener esa dinámica durante un poco más de noventa minutos exige concentración, dominio del libreto y una precisión colectiva que el elenco consigue mantener.
Aunque la historia transcurre en España y conserva sus referencias geográficas originales, la incorporación de expresiones y vocabulario puertorriqueños surge con naturalidad, sin alterar la esencia de la obra, mientras establece una conexión directa con el público de la Isla. Esta cercanía se complementa con un humor que nace de las circunstancias y no de la identidad de los personajes.






La escenografía recrea el ambiente de época, acompañada por un vestuario y maquillaje cuidadosamente trabajados. La iluminación merece reconocimiento por su contribución a la atmósfera misteriosa de las sesiones espiritistas. El sonido y la regiduría completan un montaje técnicamente sólido.
Otro atractivo del montaje es cuando los personajes se dirigen directamente a los espectadores y los incorporan a determinadas situaciones, aprovechando la cercanía de la Sala Experimental. Esa cercanía genera momentos espontáneos que enriquecen la función y la hacen distinta cada noche.
El dramaturgo José Warletta, presente durante el estreno, compartió con este redactor que el ayudante de Madame Jacint surgió cuando el intérprete de la médium comenzó a mencionarlo durante las primeras representaciones en Madrid. La ocurrencia funcionó tan bien que el autor decidió incorporar al personaje al libreto.
Warletta contó además que escribió la obra pensando en Puerto Rico y particularmente en Gerardo Ortiz como protagonista. Estrenada en Madrid hace apenas cinco meses, continúa presentándose en el Teatro Lara. Es la segunda obra del dramaturgo que Teatro Aragua presenta en la isla, después de Santas y perversas.
La función concluyó con una ovación de pie, reconocimiento a una propuesta que combina actuaciones convincentes, dirección precisa y una producción cuidada. Por mis muertos confirma que el humor puede construirse desde situaciones disparatadas sin sacrificar el trabajo actoral. Hay mucho más que contar, pero esta es una historia que merece descubrirse desde la butaca.
Ante la excelente acogida, se añadieron funciones para el 6, 7 y 8 de noviembre. Las presentaciones continúan este sábado 31 de octubre y domingo 1 de noviembre. Boletos en Ticketera, Ticket Center y Bellas Artes; para el próximo fin de semana, en Ticket Center y Bellas Artes.

