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Jóvenes protestan por la película, el alcalde denuncia amenazas y la ministra de Cultura condena el acto
PARÍS, Francia
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La proyección al aire libre de la película “Barbie” en el municipio de Noisy-le-Sec, en las afueras de París, fue cancelada hace semana y media luego de que un grupo de entre diez y quince jóvenes intimidara al personal encargado del festival Les estivales de Noisy, según reportó la revista LGBTQ+ francesa Têtu.
Los manifestantes aseguraban que la cinta era “una defensa de la homosexualidad” y “un ataque a la virtud de las mujeres”. Pese a que la película no presenta personajes homosexuales, cuenta con la participación de tres actores abiertamente LGBTQ+.
El alcalde Olivier Sarrabeyrouse, del Partido Comunista Francés, explicó que decidió cancelar la proyección para proteger al personal tras las amenazas: “Si instalan la película, lo destruiremos todo y acabaremos con la función”, advirtieron los jóvenes, de acuerdo con el relato de los organizadores.
Reacciones oficiales
El alcalde calificó lo ocurrido como “una forma de censura moral” y anunció que presentará una querella contra los responsables. “Son argumentos falaces que reflejan ignorancia y fundamentalismo usados con fines políticos”, escribió en Facebook el 11 de agosto.
La ministra de Cultura de Francia, Rachida Dati, condenó la suspensión al señalar que se trataba de “otro grave atentado contra la programación que priva a familias y niños de un evento cultural”.
Entrevistada por Le Parisien, una residente de la zona, Marie-Jeanne, resumió el choque de percepciones: “Porque trataba temas de sexualidad, ellos lo consideraron inadecuado para los niños. Es una película donde un hombre puede estar con otro hombre, donde las mujeres usan minifaldas. Para mí eso no es un problema, pero para otras comunidades sí puede serlo”.

Escalada del debate
Tras denunciar la cancelación, el alcalde informó que las cuentas de redes sociales del municipio fueron “inundadas con mensajes insultantes, racistas y particularmente islamofóbicos”. Sarrabeyrouse criticó lo que calificó como una reacción “totalmente desproporcionada” en los medios y acusó a sectores de la derecha y la extrema derecha de avivar “el odio racista e islamofóbico”.
El ministro del Interior, Bruno Retailleau, declaró en el canal BFMTV que “en Francia no existe una policía de la moral” y que “no es aceptable que una minoría violenta presione para hacer de los espacios públicos lugares halal”. (Metáfora: “halal” en árabe significa “permitido” o “aceptable” según la ley islámica. Por ejemplo, la comida halal que sigue las reglas del islam). Al aplicarlo a los espacios públicos, Retailleau estaba criticando la idea de que un grupo intente imponer normas morales o religiosas al conjunto de la sociedad francesa, como si todo tuviera que regirse por los preceptos islámicos. Se refería literalmente a convertir plazas o parques en lugares religiosos, sino a la imposición de un código de conducta moral basado en una visión fundamentalista).
El alcalde replicó que estas declaraciones no hicieron más que “avivar la llama del odio racista que me apunta a mí y a mis ciudadanos”.
Investigación en curso
La agencia AFP informó que la Fiscalía abrió una investigación en el departamento de Seine-Saint-Denis por las amenazas. En el lugar donde se proyectaría la película, la agencia entrevistó a varios jóvenes que defendieron su oposición alegando que “Barbie” era “vulgar” e “inapropiada” para niños menores de diez años, aunque insistieron en que su postura “no tenía nada que ver con el islam ni con la religión”.
Sarrabeyrouse adelantó que el municipio trabaja en reagendar la proyección de la cinta para garantizar que la comunidad pueda disfrutar del evento.
