Share This Article
“La Roommate” celebra la curiosidad, el deseo y la libertad de descubrirse otra vez
SAN JUAN, Puerto Rico
Por Sirio A. Álvarez, Pride Society Magazine
Dos mujeres. Dos mundos distintos. Una casa en Iowa City que termina cambiándolo todo. Con el estreno en Puerto Rico de La Roommate, adaptación al español de la obra The Roommate de Jen Silverman, el Teatro Experimental del Centro de Bellas Artes de Santurce presentó una comedia inteligente que va mucho más allá de provocar risas. Y sí, las risas fueron constantes.
Esta puesta en escena es una producción de Sara Jarque y Raymond Gerena para Casa Productora Inc., con Derek Díaz como productor asociado, una estructura sólida que se percibe organizada y cuidada desde el inicio.
Desde sus primeras escenas, la química entre Sara Jarque y Yamaris Latorre se apoderó del espacio. El personaje de Sharon —interpretado por Jarque— concentra los momentos más explosivos del humor. Sus respuestas rápidas, cargadas de ironía, provocaron carcajadas espontáneas en una sala completamente llena y entregada.
No se trata de un duelo actoral, sino de un trabajo equilibrado. Latorre construye su personaje con firmeza y naturalidad, sosteniendo el pulso emocional de la historia. Aunque el libreto concede a Sharon más herramientas cómicas, ambas se mantienen a la par en presencia, ritmo y credibilidad. La selección de las actrices fue precisa. Cada una encaja con exactitud en su personaje.
La acción se desarrolla a lo largo de un periodo extenso, algo que se refleja en los múltiples cambios de vestuario diseñados por Alba Kercado, que marcan tanto el paso de los días como la evolución interna de los personajes.
El ritmo está estructurado a través de numerosos ¨blackouts¨ que funcionan como divisiones de día y escena. Aquí el trabajo técnico se vuelve esencial. La escenografía y el diseño de iluminación de Israel Franco Müller, junto a la precisa regiduría de Jynelly Rosario, sostienen la narrativa con exactitud milimétrica. Cada apagón ocurre sincronizado con la última palabra en escena, manteniendo la energía activa durante toda la función.
Otro acierto es la utilería. La pieza requiere numerosos elementos que construyen la cotidianidad de la convivencia. El trabajo de Amanda Samaria en utilería, junto a Lyz M. Marco como asistente, demuestra atención al detalle y coherencia narrativa.
Un detalle que también merece reconocimiento es el manejo del uso de cigarrillos en escena. En otras ocasiones he sido crítico con producciones que emplean cigarrillos reales, afectando tanto a intérpretes como al público. En este caso, aunque el libreto requiere su presencia como elemento dramático, la producción optó por un recurso simulado. La decisión permitió que la acción fluyera con naturalidad sin comprometer la salud de las actrices ni la experiencia de la audiencia. Es un gesto de responsabilidad que se agradece.




La decisión de mantener la acción en Iowa City, Iowa, en contraste con la llegada del personaje desde Nueva York, fortalece el conflicto central. Ese choque entre el Medio Oeste estadounidense y la gran ciudad sostiene la tensión dramática inicial. La traducción realizada por Sara Jarque respeta ese contexto sin forzar una adaptación local que habría debilitado ese contraste cultural.
La dirección de Ismanuel Rodríguez apuesta por la cercanía y permite que el texto respire. La puesta en escena equilibra con precisión el humor y los momentos de mayor intimidad.
Aunque la comedia domina gran parte del montaje, existe un punto de inflexión que transforma la relación entre ambas. Sin revelar detalles, ese giro inesperado conduce la historia hacia un territorio más profundo y menos predecible.
Para el público de Pride Society Magazine, la pieza tiene resonancia directa. Uno de los personajes es abiertamente lesbiana, presentado sin caricaturas ni discursos forzados. La identidad no se convierte en bandera ni en moraleja; es parte natural de la humanidad del personaje. Además, la obra abre espacio para hablar de curiosidad, descubrimiento y segundas oportunidades, incluso en etapas maduras de la vida.
La función cerró con aplausos espontáneos y una ovación de pie en una sala llena. Ese tipo de respuesta no se improvisa. Se gana.
La Roommate no es solo una historia sobre compartir techo. Es una reflexión sobre identidad, reinvención y el valor de atreverse a cambiar cuando parecía que todo estaba definido.
La producción, que se presenta con funciones completamente vendidas este fin de semana, continúa el 27 y 28 de febrero y 1 de marzo en el Centro de Bellas Artes de Santurce, y luego se presentará el 8 de marzo de 2026 en el Teatro Ideal de Yauco y el 28 de marzo de 2026 en el Teatro Yagüez.
A veces todo comienza cuando alguien toca a tu puerta… y decides abrirla.
