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A pesar del numeroso elenco y de una escenografía, luces y vestuario bien diseñados, la obra no consiguió mantener el interés del público
SAN JUAN, Puerto Rico
Por Sirio A. Álvarez, Pride Society Magazine
La más reciente producción de La Gallera, el grupo detrás del éxito Coquí y Cucubano, llegó con expectativas altas, pero lamentablemente no logró conectar. Estrella, libreto y dirección de Eduardo Sánchez, en esta ocasión, se sintió como una receta que no terminó de cuajar. A pesar del numeroso elenco y de una escenografía, luces y vestuario bien diseñados, la obra no consiguió mantener el interés del público.
La protagonista, interpretada por Dianelsa Berríos, ofreció lo más destacable de la noche, y lo logró en medio de un mar de metáforas que no siempre lograron comunicarse con la audiencia. De hecho, durante el primer acto, varias personas del público optaron por retirarse antes de que este concluyera. Además, la decisión de presentar la primera parte del segundo acto íntegramente en inglés resultó desconcertante para un público mayoritariamente hispanohablante. Se notaron fallos evidentes de dirección y regiduría, con luces y sonidos fuera de tiempo. En momentos parecía un ensayo general.
Más allá de esto, la obra recurrió a escenas difíciles de descifrar que parecían claras solo para sus creadores, y el contenido incluyó escenas de alto tono sexual y temas sensibles como la violación y el aborto, sin advertencias previas. El uso de efectos de luz intermitente (flashing) también resultó incómodo para algunos espectadores que no fueron informados de antemano. Para rematar la utilización y detonación de un arma de fuego en varias ocasiones.








Se reconocen las horas de trabajo del elenco, porque memorizarse ese extenso libreto, primer acto dos horas, segundo acto una hora, con bailes y coreografías incluidas no es poca cosa. También, es justo reconocer que la productora, Clara Aponte, se atrevió a dar luz verde a una propuesta arriesgada, apostando por un contenido diferente y desafiante. Ese tipo de valentía siempre es valiosa en el mundo del teatro, incluso cuando el resultado no es el esperado.
En definitiva, Estrella prometía mucho, pero su ejecución dejó a la audiencia deseando una experiencia más cohesiva y accesible. Al final del día, cada puesta en escena es un paso de aprendizaje: no todo libreto que se escribe está listo para subirse a escena de inmediato. Esperamos que el equipo no se desanime y que sigan adelante con nuevos proyectos, refinando sus ideas y ofreciendo producciones de aún mejor calidad. Estaremos pendientes de sus próximos proyectos.
