Share This Article
La reposición de La Cuarterona confirma la vigencia de los temas que Alejandro Tapia y Rivera planteó hace 160 años
SAN JUAN, Puerto Rico
Por Sirio A. Álvarez, Pride Society Magazine
Pocas veces una obra escrita hace 160 años logra mantener una sala prácticamente llena y atenta a cada escena. Sin embargo, eso fue precisamente lo que ocurrió con La Cuarterona, la pieza más reconocida de Alejandro Tapia y Rivera, presentada en el Teatro Francisco Arriví como parte de la quinta edición del Festival Arriví en el Arriví y de las actividades que conmemoran el bicentenario del nacimiento del dramaturgo puertorriqueño.
Aunque conocía la importancia histórica de la obra, esta fue mi primera experiencia viéndola representada sobre un escenario. Antes de comenzar la función, el dramaturgo, investigador y director Roberto Ramos-Perea ofreció al público una explicación sobre la historia de la pieza, el proceso de censura que enfrentó tras su publicación y la importancia de recuperar el texto original publicado en España. Sus palabras ayudaron a contextualizar una obra que desde 1866 se atrevió a abordar asuntos relacionados con el prejuicio racial y las diferencias sociales.
El propio título de la obra hace referencia a una clasificación racial utilizada durante el período colonial. Una cuarterona era la hija de una mujer mulata y un hombre blanco, lo que significaba que poseía una cuarta parte de ascendencia negra. En la sociedad de la época, estas clasificaciones influían directamente en los privilegios, oportunidades y limitaciones de las personas, convirtiéndose en el eje central del conflicto dramático de la historia.
La producción marca además el regreso de esta versión al escenario luego de su presentación en el año 2000, también en el Teatro Francisco Arriví. Esta reposición, ahora con un nuevo elenco, permite que una nueva generación de espectadores se acerque a una de las piezas fundamentales del teatro puertorriqueño.
Bajo la dirección de Ramos-Perea, la producción aprovecha eficazmente las dimensiones del escenario del Arriví. La escenografía de Israel Solla Rivera y Anthony Delgado permite desarrollar distintos espacios dentro de una misma estructura visual, logrando que la acción avance con fluidez. El vestuario y la ambientación de Nelson Alvarado Jiménez, junto a la iluminación de Camila Pérez, la música incidental de UGOH, el diseño sonoro de Christian Ramos y la utilería de Sonia Rodríguez, complementan una propuesta visual y técnica cuidada que contribuye a transportar al público a la época en que se desarrolla la historia.






El trabajo actoral sostiene con firmeza el desarrollo de la historia. Melissa Reyes Pérez, Basilia Encarnación, Luis Javier López, Israel Solla, Nelson Alvarado Jiménez, Sonia Rodríguez Otero, Cybele Delgado, Jesús Aguad y Yaría Hernández conforman un reparto comprometido que asume con seriedad las exigencias de un texto clásico. Más que destacar interpretaciones individuales, la fortaleza del montaje radica en el trabajo colectivo del elenco y en su capacidad para mantener vivo el interés de una trama marcada por conflictos sociales y emocionales.
La respuesta de la audiencia fue uno de los elementos más reveladores de la noche. La sala lució prácticamente llena y la atención de los asistentes se mantuvo durante gran parte de la representación. Aunque no faltaron algunos teléfonos celulares sonando ni el ruido ocasional de personas consumiendo alimentos dentro del teatro, la acogida general confirmó que esta obra continúa despertando interés entre el público puertorriqueño. Las funciones del pasado fin de semana también registraron una excelente asistencia, evidencia de que el montaje ha logrado conectar con la audiencia.
Merece reconocimiento adicional el esfuerzo de la Fundación Alejandro Tapia y Rivera por ofrecer las funciones libre de costo mediante donativos voluntarios. La iniciativa permite que más personas tengan acceso a una de las obras fundamentales de nuestra literatura dramática y demuestra que existe interés por este tipo de propuestas cuando se facilita el acceso al público.
Más allá de la celebración del bicentenario de Alejandro Tapia y Rivera, esta reposición confirma que La Cuarterona continúa siendo una obra relevante. Sus planteamientos sobre prejuicio, discriminación y desigualdad siguen encontrando eco en la actualidad, recordándonos que algunos de los temas que preocupaban a nuestra sociedad en el siglo XIX continúan invitando a la reflexión en pleno 2026.
La Cuarterona continúa en cartelera este sábado a las 8:30 p.m. y el domingo a las 4:30 p.m. en el Teatro Francisco Arriví en Santurce.
