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Ocultar información sobre hábitos o síntomas puede tener consecuencias graves para la salud
NUEVA YORK, NY
Servicios Combinados
Mentirle al médico es más común de lo que parece. Un estudio de la Universidad de Utah reveló que entre el 60 % y el 80 % de los adultos confiesan haber ocultado o alterado información durante una cita médica, especialmente sobre el consumo de alcohol, la dieta, el ejercicio o los medicamentos.
Aunque muchos lo hacen por vergüenza o miedo a ser juzgados, los expertos coinciden en que las consecuencias pueden ser serias. “Los pacientes creen que los médicos los van a juzgar, pero no tenemos tiempo para eso. Solo queremos ayudarlos”, explicó la doctora Katie Freeman, de la Universidad de Minnesota.
A continuación, los especialistas detallan las mentiras más comunes y por qué pueden poner tu salud en riesgo.
1. No decir que dejaste un medicamento
Según la doctora Raquel Zemtsov, de la Universidad de Pittsburgh, ocultar que se ha suspendido un tratamiento es una de las mentiras más peligrosas. “Si creo que el paciente sigue tomando un medicamento, puedo aumentar la dosis o recetar algo innecesario, sin saber que el problema es simplemente que dejó de usarlo”.
Sea por efectos secundarios, costo o simple olvido, la recomendación es siempre hablarlo. Un médico puede ajustar el tratamiento o buscar alternativas seguras.
2. No admitir que no seguirás el plan médico
Aceptar un tratamiento por compromiso, sabiendo que no lo seguirás, es otro error frecuente. “Si algo te incomoda o te genera miedo, dilo desde el principio”, aconseja Freeman. “Así podemos ofrecerte otra opción que realmente estés dispuesto a seguir”.
3. Exagerar hábitos saludables
Muchos pacientes aseguran comer bien o hacer ejercicio con frecuencia, aunque no sea cierto. Pero estas pequeñas mentiras pueden ocultar señales importantes. “Si no sé que una persona no se ejercita o tiene una dieta deficiente, puedo pasar por alto condiciones como diabetes o colesterol alto”, advirtió Zemtsov.
4. Minimizar el consumo de alcohol, tabaco o drogas
La tendencia a “redondear hacia abajo” cuántas copas se beben o cuántos cigarrillos se fuman puede alterar el diagnóstico. “El uso de sustancias afecta la energía, el sueño, el estado de ánimo y hasta el funcionamiento del hígado”, explicó Freeman. Además, entender por qué alguien bebe o fuma —por ansiedad, estrés o dolor— puede ser la clave para tratar el problema de fondo.
5. Evitar temas “vergonzosos”
Problemas intestinales, urinarios o erupciones en lugares íntimos suelen quedar fuera de la conversación médica por pudor. Sin embargo, Freeman insiste en que “nada de eso nos parece desagradable”. En muchos casos, esos síntomas pueden indicar condiciones más serias, como cáncer colorrectal o infecciones.
6. Callar sobre la salud sexual
“La salud sexual también es salud”, subrayó la doctora Beth Oller, médica de familia en Kansas. Problemas como la disfunción eréctil o el dolor en las relaciones pueden ser señales de enfermedades cardíacas, diabetes o menopausia. “No hay razón para sufrir en silencio: hay tratamientos eficaces”, añadió.
La confianza como medicina
Los especialistas coinciden en que la honestidad y la confianza son esenciales para una buena atención médica. “Si no te sientes cómodo hablando con tu médico, tal vez sea momento de buscar otro”, recomendó Oller.
Freeman concluye con un recordatorio: “Nuestro trabajo es ayudarte, pero no podemos hacerlo si no conocemos toda la verdad”.
