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El proyecto refleja la misión que Papel Machete y AgitArte han levantado por casi dos décadas: arte como herramienta política, memoria como acto de resistencia y teatro como asamblea
SAN JUAN, Puerto Rico
Por Sirio A. Álvarez, Pride Society Magazine
El Teatro de la Universidad de Puerto Rico presentó La víspera de la abolición, una obra de Papel Machete que mezcla títeres, máscaras, música en vivo, actuación y proyecciones para hablar sobre el sistema de prisiones. La historia se desarrolla en el año 2047, imaginando el último día de la última cárcel en el sur de Norteamérica. La obra es una crítica política y social clara, con una mirada abolicionista que rechaza el castigo como respuesta y apuesta por la organización colectiva.
Papel Machete, fundado en 2006 en Puerto Rico, es un colectivo de teatro de títeres, máscaras y performance político que trabaja desde la calle, la comunidad y la autogestión. Su propuesta combina artes visuales, acción directa y procesos colaborativos para contar historias críticas sobre las realidades del país. AgitArte, organización cultural con sede en Puerto Rico, colabora en la producción y el desarrollo de proyectos que vinculan el arte con el trabajo comunitario.
Juntas, estas dos entidades proponen un teatro que no solo entretiene, sino que moviliza, visibiliza y conecta la creación artística con la transformación social. La dirección de Jorge “Cano Cangrejo” Díaz Ortiz, mantiene la pieza enfocada y con rumbo. Se nota su mano en el ritmo, en la intención de cada escena y en cómo se unen los elementos visuales, sonoros y actorales.
Un punto importante es el enorme trabajo artesanal detrás de la función. El diseño y la creación de títeres y máscaras de Deborah Hunt, junto con la co-dirección de Sugeily Rodríguez Lebrón, sostienen la base visual del montaje. La producción estuvo en manos de Díaz Ortiz y Rodríguez Lebrón, con la coordinación de Cristina Sesto.
El gran equipo titiritero —Adriana R. Sálamo Fuentes, Agustín Muñoz Ríos, Alejandro J. González Flores, Brenda Plumey, Deborah Hunt, Dey Hernández Vázquez, Diana B. Rivera Buscaglia, Francisco Iglesias, Irick Samuel Cruz, Joseph Therrien, Jorge “Cano Cangrejo” Díaz Ortiz, José “Primo” Hernández Díaz, Joyce Sánchez-Ríos, Juan Pablo Vizcaíno Cortijo, Kritzia M. Ruiz Cuevas, Sam Wilson, Steven Emil Vélez Bonet, Sugeily Rodríguez Lebrón, Tina Orlandini, Verónica G. Curbelo Hernández, Yamillex Montañez Lugo y Yussef Soto Villarini— le da vida, movimiento y emoción a cada figura. La música en vivo fue interpretada por Agustín Muñoz Ríos, Aníbal “eL S.” Vidal Quintero, Lizbeth “Liz” Román y Mariela Mendoza Solís, mientras que el diseño de video estuvo a cargo de Joseph Therrien, Osvaldo Budet, Aníbal “eL S.” Vidal Quintero y Díaz Ortiz, con Luis Felipe Rivera Santiago en la iluminación y Arleen Stewart en la regiduría. Es un equipo grande, y se nota: este proyecto requiere muchas manos, mucha paciencia y muchas horas.
En una creación colectiva como esta, cada aporte importa. Cada mano que diseña, construye, manipula, toca, ilumina o proyecta es parte del resultado final. Aquí no hay labor pequeña: hay un organismo creativo que actúa como cuerpo político.





Visualmente es una pieza poderosa. Los títeres capturan la mirada, la música crea tensión y las luces ayudan a entrar en el mundo de la historia. Sin embargo, la producción se afecta por el tamaño del teatro. Al ser una sala tan grande, muchos detalles —especialmente los títeres pequeños y las acciones delicadas— se pierden si uno no está en las primeras filas. Es un formato que se beneficiaría más de un espacio íntimo y cercano al público.
Otro detalle que limita la experiencia es el idioma. Aunque el programa de mano especifica que la obra es bilingüe, parte del mensaje se pierde en la ejecución. Si bien algunos visuales en inglés cuentan con subtítulos, uno de los personajes habla únicamente en inglés y sin traducción, lo que rompe el ritmo y crea distancia con parte del público. Si ese personaje hablara en español —aunque fuera con acento o marcando su procedencia— se mantendría la misma idea sin sacrificar comprensión.
Aun así, el esfuerzo colectivo se sostiene con claridad. El proyecto refleja la misión que Papel Machete y AgitArte han levantado por casi dos décadas: arte como herramienta política, memoria como acto de resistencia y teatro como asamblea. No es una pieza que busca complacer; busca incomodar, provocar y despertar.
Con todo esto, la propuesta funciona. El mensaje llega y provoca conversación. Es una obra hecha con disciplina colectiva, coraje político y una estética distinta, que no se parece a nada más en la cartelera local. El público de la función de anoche —aunque a media sala— se mantuvo atento, reaccionó con energía y terminó en una ovación de pie. Es un trabajo fuerte, que toma postura y no pide permiso.
La víspera de la abolición no entrega respuestas simples, pero plantea preguntas sobre violencia, Estado, castigo y humanidad. Es una experiencia que exige atención, pensamiento y postura. Y vale la pena verla porque, aun desde la denuncia, imagina un mañana distinto.
La obracontinúa funciones este fin de semana en el Teatro de la Universidad de Puerto Rico, en Río Piedras. Los boletos están disponibles a través de PRTicket y en la boletería del teatro. Si te interesa el teatro político, el teatro artesanal o simplemente una propuesta diferente que deje conversación después de salir de la sala, esta puede ser una buena opción para ti.
