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Una comedia negra que celebra la desfachatez de reírse de lo que nadie se atreve a decir
SAN JUAN, Puerto Rico
Por Sirio A. Álvarez, Pride Society Magazine
La noche del sábado, en el Teatro Victoria Espinosa, como parte del 55to Festival de Teatro Internacional del ICP, asistí a la comedia negra Radojka, escrita por los dramaturgos uruguayos Fernando Schmidt y Christian Ibarzabal y dirigida en esta ocasión por Raquel Vázquez. La pieza explora, desde el absurdo, hasta dónde pueden llegar dos personas cuando su estabilidad económica depende de una sola vida.
Estrenada en 2015, Radojka se ha presentado en múltiples países y recientemente tuvo temporada en Repertorio Español, en Nueva York. Esta función marca su segunda puesta en escena en Puerto Rico, ya que en 2023 se presentó bajo la dirección de Ismanuel Rodríguez, lo que confirma el interés que sigue despertando este título en nuestro público.
La historia es la de Gloria y Lucía, cuidadoras de una anciana serbia cuyo estado frágil sostiene también su ingreso económico. Cuando ocurre lo inesperado, ambas entran en una cadena de decisiones impulsivas, torpes y moralmente cuestionables. El resultado es un torbellino de absurdos que provoca carcajadas constantes, llevando al público por una mezcla de tensión, caos y humor, hasta llegar a un final sorpresivo y muy efectivo.
El ritmo es ágil y la obra se sostiene sin caídas. Los lapsos de tiempo están muy bien trabajados y los cambios de vestuario marcan con claridad el paso de los días. El trabajo actoral recae en Gabriela Saker y Jeliannys Michelle, cuya química es el motor de la pieza. Saker presenta, en algunos momentos, un acento inestable —oscilando entre cubano y boricua— pero aun así logra sostener la intención y el humor de su personaje. A esto se suma la intervención especial de Eric Yamil, breve pero significativa para el efecto dramático de la escena. La adaptación al Puerto Rico actual —con referencias locales, frases y situaciones reconocibles— funciona muy bien y conecta rápido con la audiencia.

En el área de dirección, Raquel Vázquez, en su primer trabajo como directora teatral, maneja con acierto el ritmo y los estallidos de humor; sin embargo, hubo un detalle que limitó la experiencia: el Teatro Victoria Espinosa fue preparado con una propuesta visual a dos frentes, pero gran parte de la puesta se ejecuta mirando hacia un solo lado. Ese planteamiento dejó a un sector del público —en el que yo estaba— con menor acceso a momentos importantes. Es un ajuste sencillo que podría fortalecer aún más la producción y su conexión con toda la sala.
En lo técnico, el montaje brilla. La escenografía es un acierto: el trabajo del piso es una pieza visual hermosa y los marcos suspendidos añaden una dimensión sugerente de hogar fragmentado. La utilería es otro acierto del montaje: minuciosa, funcional y llena de detalles que sostienen la comedia y la historia en escena. El vestuario está bien seleccionado y la muñeca es un A+ en ejecución. La ambientación, incluso antes de comenzar la función, ayuda a establecer el tono. Todo se ve limpio y bien operado. En este renglón participaron Margarita Sánchez (escenografía y utilería), Camila Pérez (iluminación), Desirée Cruz (vestuario), Zuleyka Pagán (maquillaje y peinado), Mariesther Muñoz (coordinación técnica) y Cristina Robles (regiduría). La producción estuvo a cargo de Producciones Teatro Público, con Angélica Zayas en la coordinación de producción y Eric Yamil como asistente de producción.
La muñeca fue confeccionada por Y No Había Luz, y la construcción y asistencia escenográfica contó con Jorge A. Rivera Myers, Henry Ballester, Emma González, Melissa Ramos y Charlotte López. Llama la atención, además, que —salvo la asistencia de Yamil— la producción y el diseño técnico recaen en un equipo compuesto totalmente por mujeres.
Salí sorprendido con el final y satisfecho con la propuesta. Radojka es una apuesta distinta dentro del festival: ágil, absurda, incómoda, divertida y cuestionadora. No pretende ser amable; pretende decir. Y lo logra. Es teatro que, desde la risa, expone lo que preferimos no mirar de frente.
La producción está buscando alternativas para reponer la obra. Pendientes: si vuelve a escena, no pierda la oportunidad de verla.
