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Formó parte de una escena artística que durante muchos años tuvo que abrirse camino entre prejuicios, silencios y vigilancia
SAN JUAN, Puerto Rico
Por Rev. Ignacio Estrada Cepero, para Pride Society Magazine
Hablar de Rogelio Conde es hablar de una parte del arte cubano que muchos conocen, pero que pocas veces se cuenta con la claridad que merece.
Rogelio fue conocido como el peluquero de las estrellas. Pero su historia no se limita a una silla de salón ni a un par de tijeras. Rogelio formó parte de una escena artística que durante muchos años tuvo que abrirse camino entre prejuicios, silencios y vigilancia.
Rogelio Conde no fue solo un maestro del estilismo. Convirtió su casa en escenario. Noche tras noche aquel lugar acogía algunas de las fiestas más recordadas del transformismo en Cuba. Allí se reunía el talento de una generación de artistas que encontraba en ese espacio un lugar para crear, ensayar y presentarse.
Todas querían, aunque fuera por una noche, ser una de las mimadas del maestro.
Pero había algo que Rogelio cuidaba con rigor. Como maestro del estilismo nunca permitió que una de sus chicas subiera al escenario de cualquier manera. La imagen tenía que ser impecable. El peinado, el maquillaje, el vestuario, cada detalle debía estar a la altura del espectáculo. Rogelio entendía que el transformismo era un arte y lo defendía con la seriedad de quien sabe lo que tiene entre manos.
En una Cuba donde muchas casas de fiesta fueron perseguidas, su casa terminó siendo refugio para el arte. Allí desfilaron figuras importantes del transformismo cubano, artistas que antes de salir al escenario pasaban por sus manos.
Esto no es una historia que alguien me contó. Es una historia que yo mismo viví. La presencié muchas noches cuando llegaba a la casa de Rogelio y veía cómo aquel espacio se transformaba. Allí estuve más de una vez aplaudiendo hasta el cansancio a quienes se presentaban.
Lo que ocurrió en aquella casa no pertenece a la imaginación ni a la nostalgia. Forma parte de la memoria cultural de Cuba.
El trabajo de Rogelio hoy es recordado no solo por transformistas. También músicos, actores y artistas de otras expresiones reconocen el lugar que ocupó dentro de aquel mundo del espectáculo.
Su partida estremece a la cultura cubana y también al exilio. Porque con Rogelio se va uno de esos nombres que ayudaron a sostener una parte del arte que muchas veces tuvo que sobrevivir en silencio.
Hoy Cuba despide a Rogelio Conde.
El peluquero de las estrellas.

