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“Ya en mi tierra no es lo mismo” convierte el Alzheimer en espejo íntimo de una Isla donde también se debate el futuro de sus jóvenes
SAN JUAN, Puerto Rico
Por Sirio A. Álvarez, Pride Society Magazine
La obra Ya en mi tierra no es lo mismo, presentada por Pazos Media Group Inc. en el Teatro Tapia, aborda el Alzheimer desde una historia familiar que conecta la memoria personal con la realidad social del país. Escrita por Eric Jomar García Ortiz y dirigida por Cheryl M. Robles García, la pieza propone un relato claro y accesible que entrelaza recuerdos, identidad y el futuro de los jóvenes puertorriqueños.
La trama sigue a Antonio, un universitario de Mayagüez que visita durante una semana a su abuelo Don José en el campo del área este de Puerto Rico. Ese encuentro familiar sirve de punto de partida para conversaciones que mezclan recuerdos, reflexiones y decisiones sobre el futuro. Mientras el abuelo revive fragmentos de su vida, el nieto enfrenta una pregunta que muchos jóvenes del país conocen bien: quedarse en Puerto Rico o marcharse en busca de mejores oportunidades.
El elenco está compuesto por Edwin Emil Moró como Don José, Giancarlo Rodríguez como Antonio, Anahí Rodríguez como Natalia y Juan José Sánchez como Ángel. Moró, actor conocido principalmente por su trabajo en la comedia, ofrece aquí una interpretación dramática convincente. Sus pausas, movimientos y repeticiones construyen con sensibilidad a un hombre mayor afectado por el Alzheimer, que pregunta una y otra vez por su esposa fallecida mientras revive recuerdos del pasado que aún permanecen claros en su memoria.
Rodríguez sostiene con naturalidad el papel del joven protagonista que observa con ternura el deterioro de su abuelo mientras reflexiona sobre su propio futuro. Rodríguez y Sánchez completan el grupo de jóvenes que rodea al personaje principal. En particular, el personaje de Ángel aporta momentos de humor que alivian la carga emocional de la historia. Sus intervenciones espontáneas funcionan como un respiro dentro de una obra que aborda temas sensibles.
El libreto mantiene un tono directo que facilita la conexión con el público. La obra está marcada por un fuerte sentido de puertorriqueñidad que se manifiesta a través de poemas, canciones y referencias culturales. Entre estos momentos destaca la canción original La Tierra se inventó por ti, compuesta por Némesis García Ortiz, que refuerza uno de los momentos más emotivos de la puesta.




La escenografía, diseñada y elaborada por Javier Gandía, recrea el interior de una casa de campo con elementos cotidianos que ayudan a construir el ambiente familiar del relato. La producción incorpora además proyecciones audiovisuales utilizadas en momentos específicos, como el viaje del protagonista hacia la casa de su abuelo y una secuencia que recorre distintos episodios de la historia reciente de Puerto Rico.
La dirección de Cheryl M. Robles García apuesta por una narración clara que permite seguir la historia con facilidad. La propia directora también estuvo a cargo del diseño de iluminación, logrando atmósferas que acompañan los distintos momentos emocionales de la obra. Durante la función se registraron algunos pequeños fallos con micrófonos que en ciertos momentos no activaron correctamente, incidentes breves que no afectaron significativamente el desarrollo de la función.
Un aspecto interesante de esta producción es que el texto fue escrito hace aproximadamente diez años y permaneció guardado antes de llegar finalmente a escena. Su estreno demuestra que los temas que aborda continúan siendo actuales, tanto por la presencia del Alzheimer en muchas familias como por la constante pregunta que enfrentan los jóvenes puertorriqueños sobre su futuro en el país. Para su autor, quien anteriormente había desarrollado principalmente obras dirigidas al público infantil, esta pieza representa además su primera incursión en el teatro dirigido al público general.
La función presentada en San Juan fue la única realizada en el Teatro Tapia. La próxima presentación está programada para el 3 de mayo en el Teatro Yagüez, en Mayagüez. Por su estructura sencilla, su reducido número de personajes y una escenografía adaptable, Ya en mi tierra no es lo mismo es una obra que también podría encontrar espacio en presentaciones escolares, en donde su historia sobre memoria, familia y país puede generar conversaciones valiosas entre las nuevas generaciones.
