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“Shrek: El Musical” es una celebración de la diferencia y la aceptación, un recordatorio de que todos tenemos un lugar en el mundo, aunque no encajemos en los moldes tradicionales
SAN JUAN, Puerto Rico
Por Sirio A. Álvarez, Pride Society Magazine
La llegada de Shrek: El Musical a la Sala de Festivales del Centro de Bellas Artes Luis A. Ferré en Santurce confirma que Puerto Rico se abre cada vez más a grandes producciones teatrales con sello internacional. Basado en la icónica película animada de DreamWorks del 2001, el musical —con música de Jeanine Tesori y libreto de David Lindsay-Abaire— combina humor, ternura y un despliegue visual que busca conquistar tanto a niños como a adultos, esta vez con un libreto y canciones completamente en español. El entusiasmo fue tal que muchos de los asistentes de la primera noche llegaron disfrazados de sus personajes favoritos; entre el público no faltaron varios Shrek y más de una Fiona, lo que añadió un aire festivo y de complicidad entre escena y platea.

La puesta en escena, bajo la dirección de Marcos Santana, mantiene la esencia del relato original y al mismo tiempo le imprime un sello de dinamismo y espectacularidad. Su mirada logra balancear el humor y la ternura, cuidando cada detalle para que la historia del ogro solitario, que descubre el valor de la amistad y el amor verdadero, fluya con ritmo y emoción. Santana se apoya en un elenco disciplinado y en un equipo creativo sólido, pero es su pulso escénico el que marca el ritmo de la obra y asegura que la narración nunca pierda fuerza. La adaptación del libreto a esta versión local, realizada por Ricardo André Lugo, aporta cercanía y referencias que conectan con la audiencia puertorriqueña de manera natural, sin forzar chistes ni alterar la esencia del texto original. El resultado es un montaje que respeta la fuente, dialoga con el presente y conquista a públicos de todas las edades.
El peso del espectáculo recae en las interpretaciones de Juan Pablo Díaz como Shrek, Jasond Calderón como Burro, Yeidimar Ramos como Fiona, Julián Gilormini como Lord Farquaad, Wanda Sais como Gingy, Luis Obed como Pinocho y Marileyda como la Dragona. Sus caracterizaciones marcan el ritmo de la obra, desde la ternura escondida del ogro hasta la comicidad exagerada del villano. Un nutrido ensamble completa la magia escénica: Adrián Isaac, Adrián Seijo, Alejandra Reyes, Amanda Rodríguez, Ámbar Bonilla, Anna Malavé, Christian Laguna, David Villareal, Franklyn Fuentes, Jean Mercado, Kala Elena, Luz Marina Cardona, Marial Alicea, María T. Curcio, Ricardo Arribas, Solimar Arzola, Sonya Hernández y Yan Carlos Díaz.
Es imposible resaltar uno más que otro, porque trabajaron de forma magistral. Aun así, vale destacar a Juan Pablo Díaz y Jasond Calderón, quienes forman una pareja escénica sólida y divertida, acompañados por la fuerza vocal y presencia de Yeidimar Ramos como Fiona, logrando entre los tres una puesta en escena más que excelente. El trabajo físico y la jocosidad de Julián Gilormini para encarnar a Lord Farquaad resultan loables y memorables. Dentro del ensamble, brillaron momentos puntuales como Christian Laguna con su lobo lleno de carácter, Jean Mercado en su interpretación del Flautista, Kala Elena aportando frescura como Fiona adolescente y María T. Curcio como Fiona niña. Sin embargo, el verdadero triunfo radica en un colectivo entregado, en el que cada artista aportó lo necesario para alcanzar el éxito.







Uno de los retos del musical es balancear números cómicos con momentos más emotivos como “Hoy tiene que ser” y “Quién seré”. La dirección musical de Juan Carlos Rodríguez, junto al trabajo vocal de Michelle Brava, sostiene un resultado armónico que permite destacar tanto las voces solistas como la fuerza coral del conjunto. La orquesta en vivo, con músicos como María P. Pérez Figueroa (trombón), Adriana I. Díaz Medina (trompa), Abdel Rivera (trompetas), Ángel Torres y Leonardo Garay (saxofones, flauta y clarinetes), Stephanie Berrios Adorno (violín 1), Juan D. Cruz Caballer (violín 2), Osvaldo A. Ortiz Allende (cello), Harry Aponte y Carlos J. Cruz (pianos), Adalberto Rosario (guitarras), Jan Louis Rivera (bajo), Arnaldo Rivera Santos (batería), Orlando Maldonado (percusión) y Kevin R. De Jesús (programación), aporta la energía musical indispensable para este género.
La producción despliega un universo visual que combina la fantasía medieval con el humor contemporáneo. La escenografía e iluminación de Miguel Rosa, con la colaboración de Isabella Rebollo, superan las expectativas; cada nueva producción de este creador lo reafirma como uno de los grandes talentos de nuestra escena. A ello se suma el vestuario diseñado por Alba Kercadó, que logra transportar al público del pantano al castillo con piezas de altura y un innegable aire de glamour. El maquillaje y la peluquería de Ricky Diadoné y su equipo —con prótesis confeccionadas por Dyad Make-Up & FX Studio— completan la transformación de los personajes con efectos sorprendentes y admirables, capaces de arrancar sonrisas y asombro en cada aparición. La utilería y ambientación de Greg Barreto, el diseño de proyecciones de Milton Cordero y el sonido de Rafael Ubior se integran para redondear una experiencia teatral sólida. Aunque en los primeros momentos se percibieron tropiezos con el sonido, el equipo supo ajustarse hasta alcanzar el nivel esperado.
La sala estuvo llena de risas, aplausos y complicidad. Los niños respondieron con entusiasmo a los personajes más coloridos, mientras los adultos disfrutaron de las referencias irónicas y del humor que trasciende edades. Hubo momentos de ovación espontánea, sobre todo en las escenas más cargadas de energía física y números musicales corales.
Shrek: El Musical se convierte en una celebración de la diferencia y la aceptación, un recordatorio de que todos tenemos un lugar en el mundo, aunque no encajemos en los moldes tradicionales. Esta versión puertorriqueña, bajo la producción de Ender Vega y BAS Entertainment, aporta frescura y cercanía, consolidando al musical como una propuesta de entretenimiento familiar y culturalmente significativa.
Las funciones continúan hasta el domingo 5 de octubre. Para boletos Ticketera y la boletería del Centro de Bellas Artes de Santurce. Una puesta en escena que nadie se puede perder.
