Share This Article
Porque la representación no se mide solo ni con símbolos, ni con discursos en intimidad de sólo algunos de los más allegados, sino en actos de presencia y valentía que lleguen a todos
SAN JUAN, Puerto Rico
Por Mario Beltrán Pérez, para Pride Society Magazine
El 1ro de junio marca el inicio del Mes del Orgullo LGBTQ+, una conmemoración mundial que celebra la dignidad, la visibilidad y los derechos de personas históricamente marginadas. En Puerto Rico, esta fecha no pasa desapercibida: cada año, organizaciones, municipios, empresas y personas aliadas se suman a los esfuerzos para afirmar que el amor, la diversidad y la equidad merecen espacios públicos y reconocimiento político.
Sin embargo, quien más debería estar al frente, gobernadora Jenniffer González, usted ha guardado silencio hasta el momento. Pero aún hay tiempo.
Hasta el momento, no ha emitido declaración alguna sobre el inicio de esta conmemoración, ni ha dirigido palabras de respeto o apoyo a los miles de ciudadanos LGBTQ+ que viven, trabajan y aportan diariamente en todas las áreas del país, incluyendo su propia administración. Esta ausencia no es casual. Tampoco es menor. En un país en donde ser visible puede ser un acto de valentía, su silencio como la figura más poderosa del gobierno puede ser una declaración en sí misma.

La contradicción es notable. Durante su campaña, usted procuró proyectar una imagen de inclusión. Muchos en la comunidad LGBTQ+ creyeron en esa promesa. Muchos votaron por usted. La vieron como una alternativa viable, incluso dentro de un partido históricamente conservador. Se habló de equidad, de derechos, de representación. Hoy, a menos de seis meses de haber asumido el cargo, usted no ha tenido ni una palabra para los suyos. Porque sí: los empleados, contratistas, asesores, personal de confianza y hasta figuras públicas de su gabinete que son parte de la comunidad LGBTQ+ son también “los suyos”.
Y si bien me encantaría volver a ver el Capitolio iluminado con los colores del arcoíris, como otros gobiernos lo han hecho en el 2015 y 2016, también puede ser un acto mucho más básico, como reconocer, validar, defender nuestra historia y resistencia y sobre todo no borrar. Esperamos un mensaje, una muestra mínima de respeto institucional. Porque la representación no se mide solo ni con símbolos, ni con discursos en intimidad de sólo algunos de los más allegados, sino en actos de presencia y valentía que lleguen a todos.
Muchos nos preguntamos si este silencio responde al miedo de incomodar a su base republicana, especialmente al sector que se alinea con Donald Trump y sus políticas retrógradas.
O si está esperando alguna directriz de Washington para entonces saber cómo actuar en la Isla. Pero gobernar no es obedecer; es liderar. Y liderar implica tomar posturas, aun cuando no sean convenientes.
En momentos cuando la homofobia y transfobia siguen presentes en nuestras calles, escuelas, redes, hogares y hasta tribunales, guardar silencio no es neutralidad. Es complicidad. Es dejar que el odio hable más alto que la justicia.
Gobernadora aún tiene tiempo para establecer una postura oficial que nos valide durante el mes de orgullo, una postura para hablar, para actuar. Una postura que lleve un mensaje al mundo, y no a sólo un grupo. Pero cada día que pasa sin honrar la dignidad de quienes prometió representar, cada día que omite el reconocimiento de los empleados LGBTQ+ que laboran en su administración o en agencias públicas, es un día que su silencio grita más fuerte que su campaña.
Gobernadora, entre el 2019 y 2020 en la Isla se registraron 12 asesinatos bajos la categoría de crímenes de odio, mayormente a mujeres trans. Del total, sólo 1 ha podido esclarecerse y no por el ente policíaco local, sino por el federal, mientras que los demás están en espera de que algún funcionario abra la gaveta, los desempolve y puedan ser esclarecidos, llevando esto a un desenlace digno para estas víctimas y sus familiares. ¿Esto es mucho pedir? Durante este mes de orgullo qué mejor acto público el que su administración reconozca y pida disculpas públicas por no haber esclarecido estas muertes horrendas. Estos crímenes continúan impunes.
Muchos estamos escuchando. Gobernadora, que su silencio se manifieste y transforme en palabras de validación, respeto y visibilidad hacia los que somos parte del este colectivo LGBTQ+.
