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El Sistema de Cortes Imperiales nació en 1965 bajo el liderazgo de José Sarria, figura pionera del activismo LGBTQ+ en Estados Unidos
SAN JUAN, Puerto Rico
Por Rev. Ignacio Estrada Cepero, Pride Society Magazine
Hoy, 6 de junio, Puerto Rico será escenario de un acontecimiento que trasciende los límites de una ceremonia y se adentra en el terreno de la historia comunitaria. Esa noche habrá coronas, protocolos y tradiciones. Habrá invitados llegados desde distintos puntos de Estados Unidos, Canadá y México. Pero lo que realmente estará ocurriendo es algo mucho más significativo: el nacimiento oficial de la Corte Imperial de Puerto Rico.
Toda institución tiene un momento fundacional. Una fecha a partir de la cual comienza a escribir su historia. Para la Corte Imperial de Puerto Rico, ese momento llegará con la coronación de Janice Martínez como Emperatriz I y de Gibran García como Emperador I, convirtiéndose en los primeros monarcas de una organización que inicia formalmente su recorrido en la isla.
La importancia del acontecimiento no radica únicamente en quienes ocuparán por primera vez el trono imperial puertorriqueño. Su verdadero significado está en lo que representa la llegada de una institución con sesenta años de historia dentro del movimiento LGBTQ+ de Norteamérica.
El Sistema de Cortes Imperiales nació en 1965 bajo el liderazgo de José Sarria, figura pionera del activismo LGBTQ+ en Estados Unidos. Aquellos fueron años marcados por la discriminación abierta, las redadas policiales y la exclusión social. En ese contexto surgió una iniciativa que utilizó el simbolismo, el arte, la comunidad y la filantropía como herramientas para crear espacios donde muchas personas encontraran reconocimiento, apoyo y sentido de pertenencia.
Lo que comenzó como un esfuerzo local terminó convirtiéndose en una extensa red internacional presente en decenas de ciudades y regiones de Estados Unidos, Canadá y México. Durante seis décadas, las distintas Cortes Imperiales han recaudado fondos para organizaciones benéficas, programas de salud, proyectos educativos, iniciativas comunitarias y múltiples causas dirigidas a mejorar la vida de poblaciones vulnerables.
Por eso la noticia no es simplemente que habrá una coronación.
La noticia es que Puerto Rico pasa a formar parte de esa historia.
La comunidad LGBTQ+ puertorriqueña ha construido su propio camino. Ha enfrentado desafíos particulares, ha desarrollado organizaciones sólidas y ha conquistado espacios que durante años parecían inalcanzables. Sin embargo, la lucha por la inclusión, el respeto y la igualdad continúa siendo parte de la realidad cotidiana de muchas personas en la isla.
En ese contexto, la llegada de la Corte Imperial representa la incorporación de una nueva estructura comunitaria a un entramado que ya cuenta con múltiples voces y esfuerzos. No llega para sustituir a nadie. Llega para sumar. Llega para aportar una tradición de servicio, recaudación de fondos y trabajo comunitario que ha acompañado a generaciones de personas LGBTQ+ a lo largo de Norteamérica.
También resulta significativo el momento en que ocurre. La creación de la Corte Imperial de Puerto Rico coincide con una etapa en la que las conversaciones sobre diversidad, representación y derechos siguen ocupando espacios importantes dentro de la vida pública. Mientras algunos continúan cuestionando la legitimidad de esas luchas, otros siguen apostando por construir comunidades más fuertes, visibles y organizadas.
La presencia de delegaciones procedentes de distintos capítulos internacionales añade otra dimensión al acontecimiento. No se trata únicamente de invitados que llegan para una celebración. Su participación simboliza el reconocimiento de Puerto Rico como parte de una red que durante décadas ha construido puentes entre comunidades diversas unidas por valores de solidaridad, servicio y compromiso social.
El futuro de la Corte Imperial de Puerto Rico aún está por escribirse. Las causas que respaldará, los proyectos que impulsará y el lugar que ocupará dentro de la vida comunitaria de la isla serán parte de una historia que apenas comienza. Lo que sí sabemos es que, sesenta años después de su nacimiento, el Sistema de Cortes Imperiales sumará un nuevo capítulo. Esta vez no se escribirá en San Francisco, Nueva York, Toronto o Ciudad de México. Comenzará a escribirse en Puerto Rico.
El 6 de junio Puerto Rico presenciará una coronación.
Pero, sobre todo, presenciará el nacimiento de una Corte.
