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Nuevos datos de SAGE exponen las brechas en salud, vivienda y bienestar que enfrentan las personas mayores LGBTQ+ y reflejan realidades que también alcanzan a Puerto Rico
SAN JUAN, Puerto Rico
Redacción PSM
Un reciente informe de la organización SAGE, titulado “Facts on LGBTQ+ Aging 2025”, revela un panorama inquietante sobre el envejecimiento dentro de la comunidad LGBTQ+. Aunque el estudio se enfoca en los Estados Unidos, las conclusiones resuenan profundamente con la realidad de Puerto Rico, donde el envejecimiento y la diversidad sexual siguen siendo temas ausentes de las políticas públicas.
El documento estima que más de tres millones de personas mayores de 50 años se identifican como LGBTQ+, cifra que podría duplicarse en las próximas décadas. Sin embargo, esta población enfrenta desigualdades persistentes: discriminación, precariedad económica, aislamiento social y barreras en el acceso a servicios médicos y de vivienda.
Salud, miedo y exclusión
El informe subraya que las experiencias acumuladas de rechazo a lo largo de la vida dejan huellas profundas en la salud física y mental. Este fenómeno, conocido como “estrés de minoría”, se asocia con mayores tasas de ansiedad, depresión y enfermedades crónicas.
En Puerto Rico, donde la infraestructura de salud pública continúa en crisis y los recursos para salud mental son limitados, el miedo a la discriminación se traduce en evasión médica. Muchas personas LGBTQ+ mayores optan por no revelar su identidad ante profesionales de la salud, o simplemente evitan acudir a clínicas y hospitales por temor a ser juzgadas o maltratadas.
La soledad como enemigo silencioso
Según SAGE, casi la mitad de las personas mayores LGBTQ+ viven solas, y una de cada cuatro no tiene a quién acudir en caso de emergencia. En el contexto puertorriqueño, donde miles de hijos y familiares han emigrado en busca de mejores oportunidades, esa soledad adquiere una dimensión más dolorosa.
Las redes de amistad, vecindad o comunidad funcionan muchas veces como sustituto de la familia tradicional. Sin embargo, la falta de apoyo estructural y de espacios seguros sigue exponiendo a las personas mayores LGBTQ+ a un aislamiento que, según estudios recientes, puede ser tan perjudicial para la salud como el tabaquismo o la obesidad.

Pobreza y desigualdad acumulada
El informe de SAGE revela que el 36% de las personas mayores LGBTQ+ vive bajo el nivel federal de pobreza y que más del 70% ha sufrido algún tipo de discriminación laboral a lo largo de su vida. En la Isla, esta desigualdad se acentúa ante el alto costo de vida, las pensiones reducidas y la limitada disponibilidad de vivienda asequible para personas solas o sin descendencia.
A pesar de las protecciones legales contra la discriminación por orientación sexual o identidad de género, la aplicación práctica de estas garantías sigue siendo insuficiente. Muchos adultos mayores LGBTQ+ en Puerto Rico optan por no revelar su identidad en residencias o programas de vivienda para evitar el rechazo.
Resistencia y dignidad
Aun frente a estas adversidades, las personas mayores LGBTQ+ continúan demostrando fortaleza y orgullo. El estudio indica que casi la mitad reporta tener buena o excelente calidad de vida, un reflejo de su resiliencia y sentido de comunidad.
En Puerto Rico, esa resistencia se traduce en la decisión de envejecer con autenticidad, abrazando la historia de quienes abrieron camino en tiempos de represión y silencio. Son generaciones que enfrentaron el miedo con dignidad y que hoy exigen algo tan simple como justo: poder vivir sus años dorados con seguridad, respeto y visibilidad.
