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Un estudio de 2024 revela que la Isla registra mayores niveles de depresión, ansiedad y violencia contra jóvenes queer y transgénero que el promedio nacional. En 2026 sabremos si estas estadísticas mejoran o empeoran en 2025
SAN JUAN, Puerto Rico
Servicios Combinados | Redacción PSM
Un estudio publicado por The Trevor Project en 2024 revela un panorama alarmante sobre la salud mental de los jóvenes LGBTQ+ en la isla. Según la encuesta, cuatro de cada diez consideraron seriamente el suicidio en el último año y casi dos de cada diez intentaron quitarse la vida. Estas cifras superan los promedios nacionales de Estados Unidos, donde el riesgo de suicidio, aunque elevado, se sitúa en niveles levemente inferiores.
La Encuesta Nacional sobre Salud Mental de Jóvenes LGBTQ+ recopiló datos de más de 18,000 participantes de entre 13 y 24 años en todo Estados Unidos, sus territorios y Washington, D.C. En Puerto Rico participaron 131 jóvenes, lo que permite comparar directamente la realidad local con la del resto del país.
Ansiedad y depresión: un peso más fuerte en la isla
El 65% de los jóvenes LGBTQ+ en Puerto Rico reportó síntomas de ansiedad y el 55% síntomas de depresión. Estas cifras son comparables, pero en algunos casos más altas que los promedios de Estados Unidos, donde poco más de la mitad de los encuestados experimentaron esos trastornos. Entre jóvenes transgénero y no binarios en Puerto Rico, la prevalencia fue aún más marcada: 67% ansiedad y 61% depresión.

El muro del acceso a la salud mental
El problema se agrava al analizar el acceso a servicios. En Puerto Rico, el 46% de quienes buscaban atención en salud mental no pudieron obtenerla, cifra que refleja un reto mayor que en varios estados de Estados Unidos donde las barreras, aunque persistentes, resultan ligeramente menos pronunciadas. El miedo a ser juzgados, la falta de recursos económicos y la necesidad de autorización parental son obstáculos comunes en ambos contextos, pero con mayor peso en la isla.

Violencia y discriminación: tasas más altas en Puerto Rico
El 17% de los jóvenes LGBTQ+ en Puerto Rico denunció haber sido amenazado o agredido físicamente en el último año por su orientación sexual o identidad de género, una proporción más elevada que el promedio nacional. Más de la mitad (51%) sufrió discriminación, superando también el registro en la mayoría de los estados. A esto se suma que un 7% fue sometido a terapias de conversión y un 12% fue amenazado con recibirlas, cifras que exponen la persistencia de prácticas nocivas que han ido disminuyendo en otras jurisdicciones de Estados Unidos.

Políticas y migración: una presión añadida
Las políticas públicas también impactan en la salud mental. En Puerto Rico, el 44% afirmó que las medidas recientes han afectado negativamente su bienestar, porcentaje superior al promedio nacional. Además, uno de cada cuatro jóvenes en la isla reportó que él o su familia consideraron mudarse a otro estado debido a un clima político hostil hacia la comunidad LGBTQ+. En el resto de Estados Unidos, aunque el fenómeno también existe, las tasas de intención migratoria son menores.
El rol del apoyo: una constante en ambos contextos
En Puerto Rico apenas 17% de los jóvenes señaló su hogar como un espacio de afirmación LGBTQ+, mientras que en Estados Unidos la cifra es ligeramente más alta, aunque igualmente preocupante. La evidencia es clara: los intentos de suicidio disminuyen drásticamente cuando los jóvenes sienten respaldo en sus hogares, escuelas o comunidades. Tanto en la isla como en el continente, los encuestados coincidieron en que las principales formas de apoyo son la defensa activa de sus identidades, la oposición a políticos anti-LGBTQ+ y la educación personal sobre diversidad sexual y de género.

Una crisis compartida con rasgos particulares
The Trevor Project enfatiza que los jóvenes LGBTQ+ no son más propensos al suicidio por su identidad u orientación, sino por los efectos del rechazo y la estigmatización. La encuesta de 2024 muestra que, aunque la crisis de salud mental afecta a toda la nación, en Puerto Rico las cifras de violencia, discriminación y falta de acceso son más severas.
El informe se convierte así en un llamado urgente a familias, educadores, profesionales de la salud y responsables de política pública para atender una crisis que, en Puerto Rico, se manifiesta con mayor crudeza y que exige acciones inmediatas y sostenidas.

