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Fue una velada que combinó confesiones personales, humor espontáneo y momentos de nostalgia que conectaron de inmediato con la audiencia
SAN JUAN, Puerto Rico
Por Sirio A. Álvarez, Pride Society Magazine
La Sala Sinfónica Pablo Casals se convirtió en el escenario íntimo en donde la leyenda Rita Moreno compartió, sin filtros ni guiones, los pasajes más intensos y reveladores de su trayectoria. Bajo la moderación de la actriz Cordelia González, el público vivió una velada que combinó confesiones personales, humor espontáneo y momentos de nostalgia que conectaron de inmediato con la audiencia.
Con una en la que hubo diversidad de edades, dio inicio el conversatorio y fiel a su estilo directo, Moreno arrancó risas desde el comienzo. Rita Moreno entro al escenario con unas orejas de conejo y comentó que ella no es una coneja mala. Seguido comenzó la charla, recordando su infancia en Puerto Rico con comentarios cargados de picardía. No faltaron los “chismes” que había prometido en entrevistas recientes: desde anécdotas con Elvis Presley hasta las turbulentas memorias de su relación con Marlon Brando, relatadas con la franqueza que caracteriza a la primera y única actriz latina en conquistar el codiciado status EGOT, al tener a su haber premios Emmy, Grammy, Oscar y Tony.




La experiencia fue más allá de un simple conversatorio. El montaje escénico incluyó proyecciones visuales de su carrera y evocaciones a su Oscar por West Side Story, con imágenes y referencias que reforzaron el carácter inmersivo de la propuesta. Cada recurso estuvo pensado para que el público no solo escuchara a Moreno, sino que también transitara con ella por un viaje de recuerdos y emociones. Pero la entrevista no solo se trató de su vida profesional, se habló hasta que a Moreno le encanta cocinar, que ella siempre hace habichuelas rojas en su cocina, que le encanta hacer mofongo de plátanos maduros y que tiene muy presente a la Isla en su cocina. Se hablo, también, de su relación con su hija, Fernanda, y su vida de familia.
Quiero mencionar que entre el público estuvieron presentes dos figuras jóvenes, talento boricua, que muchos consideran las posibles sucesoras naturales de Moreno: Didi Romero, actriz y cantante que ya brilla en escenarios internacionales con su fuerza escénica y carisma, y Ana Isabelle, intérprete consagrada en teatro musical y cine, reconocida por su disciplina y versatilidad. Ambas, desde trayectorias distintas, pero igual de sólidas, encarnan la continuidad de un legado artístico que Rita Moreno abrió hace décadas, proyectando la voz y el talento de Puerto Rico al mundo. También vimos entre los presentes a la presidenta de Telemundo Puerto Rico, Migdalia Figueroa, al cantante Chucho Avellanet, a la actriz y animadora Debbie Romero, a la exsenadora Ana Irma Rivera Lassén y al cantante Elvis Crespo.
Quiero felicitar a la producción por escoger a la primera actriz, Cordelia González, como moderadora, quien dio catedra de cómo hacerlo. Ella supo guiar la conversación de forma fluida, cronológica y divertida. Hubo muchas preguntas interesantes y se atendieron cuatro preguntas del público.
El encuentro culminó en un ambiente de complicidad absoluta, con una Rita Moreno que, a sus 93 años, sigue irradiando energía, humor, irreverencia y un amor profundo por su tierra. Más que un repaso de carrera, Diálogos Icónicos se convirtió en una celebración viva de su legado y en una reafirmación de su vínculo con Puerto Rico.
La producción promete que esta es la primera de una serie de entrevistas intimas con diferentes personalidades del interés del público. Estaremos pendientes a la próxima. Los dejamos con una resumen gráfico del público asistente:

















